La buena familia

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22/02/17 – 07:45

Por: Mauricio Chereque L. – Estudiante de Literatura Hispánica en la PUCP
Estas últimas semanas la clase polí­tica de nuestro paí­s ha sido removida como pocas veces en nuestra historia reciente ” quizás el caso del primer vladivideo sea el mejor sí­mil ” por el escándalo de Odebrecht que afectó de manera directa a los tres últimos gobiernos y que ya tiene a más de tres altos funcionarios presos y a un ex mandatario requerido por la justicia. En esta extraña circunstancia la única agrupación polí­tica que estaba pasando desapercibida era el fujimorismo ” es oportuno preguntarse si acaso por ello se generó tanta insistencia en no abordar el gobierno de su lí­der en la investigación de la comisión parlamentaria encargada del tema ”.
No obstante, la última semana se ha visto como el fujimorismo ha sido golpeado a partir de que se levantase el secreto bancario de Joaquí­n Ramí­rez, se decidiera investigar a los hermanos Fujimori Higuchi por lavado de activos vinculados a la empresa Limasa, y el dí­a de hoy a la propia Keiko por el caso de su ex secretario general. ¿Qué responde el fujimorismo a ello? Pues que la fiscalí­a ha sido presionada por el gobierno para aperturar dichas investigaciones y que no se van a dejar amedrentar por ello. Es muy curioso el racionamiento fujimorista en este aspecto, pues hace unas semanas se burlaban y criticaban con mucha dureza la excusa que dio el ex presidente Alejandro Toledo de una presión polí­tica; es decir para el fujimorismo existe presión polí­tica solo cuando se trata de una investigación a los suyos.
En este contexto, el joven congresista Alberto de Belaunde tuvo una brillante respuesta a la ex primera dama que es necesario citar:
Y es que en lugar de acercarse rápidamente a la fiscalí­a y responder con argumentos las denuncias en su contra, el fujimorismo intenta politizar el tema y aprovecharse de los desastres naturales para hacer proselitismo, como lo hizo ayer la lideresa de Fuerza Popular, en lugar de acudir a su citación en la fiscalí­a y declarar como una ciudadana responsable que aspira a la presidencia de nuestro paí­s.
Es curioso ver que el fujimorismo se ha pasado las últimas semanas calificando el escándalo de Odebrecht como el peor caso de corrupción en los últimos años y pidiendo la cabeza de los lí­deres polí­ticos que le siguieron ” aquí­ es importante ver que el mayor ahí­nco se da con quienes tuvo una clara oposición ” enarbolando la bandera de la anticorrupción que claramente le importa poco; sin embargo, hoy por hoy, el fujimorismo es, quizás, algo único en todo el continente, pues es el único partido que tiene a su lí­der preso, a su familia investigada por lavado de activos y a congresistas tan inconsecuentes que por una curul cambian ideales y defienden lo que sea.

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