La gestión territorial de las cataratas más altas del Perú: Turismo y sostenibilidad – La gobernanza turística basada en el agua vs. visión cortoplacista y desorden

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Por: Elizabeth Terán R.

Desde el año 2011 trabajando con la Cooperación Alemana GIZ en el Programa Desarrollo Rural Sostenible (PDRS-GIZ), empezamos un intenso trabajo de campo y análisis territorial del privilegiado espacio de la provincia de Bongará Amazonas, enfocados principalmente en los distritos de Cuispes, Valera y San Carlos, con la finalidad de proponer el establecimiento de una gran área de conservación natural que podría haberse convertido en un área autosostenible económicamente hablando por la ventaja competitiva de sus espectaculares y su enorme atracción turística:  Cataratas: Gocta, Yumbilla, Chinata y otras chorreras de agua que existen en dicho territorio. En el transcurrir del intento de consolidar un área de conservación regional en el territorio de las cataratas, la Cooperación Alemana GIZ, realizó muchísimas reuniones con las poblaciones involucradas, luego con el retiro de la GIZ, lamentablemente no hubo continuidad de esta propuesta, pero se rescata que algunas entidades como NCI con su mandato de establecer ACPs, logró consolidar la ACP de San Pablo que de alguna manera contribuye a la conservación de las nacientes pero con una visión reducida de la propuesta original, que quedó con expediente técnico listo para su continuidad en los archivos del gobierno regional Amazonas. 

Se realizaron vastos estudios de campo de carácter técnico y científico obteniendo importantes conclusiones a través del análisis de la data colectada en campo y a través de intensas reuniones con las comunidades locales del territorio. Concluyendo en aspectos de gran importancia si pensamos en “sostenibilidad” que más que una palabrita muy de moda y sobre todo cuando a turismo nos referimos;  es prioritario pensar en el largo plazo y la conservación de estos espectaculares recursos a través de una gestión basada en el conocimiento del territorio que va más allá de sus límites político administrativos como es el singular caso que hoy nos ocupa a todos, con el conflicto de intereses surgido por la administración de la captación de fondos que por turismo genera la visita a la catarata Gocta.   Pensar en el largo plazo y con prospectiva, es precisamente entender que hay cataratas porque hay  nacientes o fuentes de agua que las generan, y que estas nacientes no están en el territorio donde se ubican las cataratas (Bongará y sus respectivos distritos), las nacientes están en la provincia de Chachapoyas (Distrito de Chiliquín – Vituya-Upa), lo que genera una interdependencia ecosistémica (que va más allá de los límites políticoadministrativos), siendo el territorio contribuyente (de las aguas) las alturas de Vituya y los territorios retribuyentes deberían ser Valera, Cuispes y otros territorios cuyas aguas de sus cataratas se originan en las nacientes de agua ubicadas en la provincia de Chachapoyas.  Así pensando en “turismo sostenible”, la principal preocupación en este caso debería ser cuidar las fuentes que originan y hacen a los atractivos con su recurso agua (expresado en cataratas).  

De las noticias que vienen difundiendo en los últimos días, escuchamos propuestas:

“traer consultores con modelos que pueden ser útiles para la gestión” que me parece interesante, porque siempre conocer más es mejor,  pero nuestro caso es único y no se está pensando y menos abordando como diríamos en términos coloquiales “la carnecita” del asunto:  La gestión territorial para la sostenibilidad del recurso hídrico y su gobernanza agua-turismo, que tiene que involucrar no solo en este caso y centrándonos en lo que viene ocurriendo con Gocta, en las asociaciones comunales de Valera y Cocachimba, sino también tener en cuenta a la población de Vituya-Upa y la asociación comunal Adsay (Asociación comunal y productiva de la sal de Yurumarca) donde se origina el agua, siendo una tremenda oportunidad para establecer un modelo de gestión turística sostenible único en el Perú, estableciendo un mecanismo de retribución por servicios ecosistémicos hídricos, entre el territorio contribuyente (Vituya – Upa) y los retribuyentes que debería ser (Valera con San Pablo y Cocachimba).  Un mecanismo de Retribución por Servicios Ecosistémicos Hídricos (RSEH) basado en el turismo; solo así estaríamos hablando de un “turismo sostenible”, pensando y priorizando la conservación del recurso y la justa compensación social.   Esta propuesta asegura a futuro conservación y mejora constante del recurso, así como un modelo real de ecoturismo comunitario, además de distribución más equitativa de los fondos que por turismo se capten.     

Basada en esta experiencia de trabajo, sustenté mi tesis de maestría en ecoturismo en la Universidad Nacional Agraria La Molina, presentando una propuesta de gestión territorial biocultural en la ruta de las cataratas Gocta y Yumbilla (no se incluyó a San Carlos porque la población de la zona en ese periodo era reacia a la conservación y denegó su participación en la propuesta, principalmente las autoridades), en el estudio se analizó aspectos ambientales, ecológicos, turísticos, productivos,  participación de las comunidades locales y la interdependencia natural entre la fuente de agua y el recurso cataratas, para finalmente trabajar en un modelo de gobernanza sostenible para el turismo que involucra los municipios incluyendo a la mancomunidad municipal del Valle de las Cataratas, en donde se logró incluir en la misma al distrito de Chiliquín, precisamente por esta interdependencia ecológica que va más allá de límites políticos administrativos.  La propuesta incluye la generación de un Boleto Ecoturístico, donde los fondos captados por la visitación turística se distribuyen entre los siguientes actores:   Municipalidad de Valera, Asociaciones de Turismo de San Pablo y Cocachimba, Y comunidades campesinas involucradas (territorialmente hablando: San Pablo y la población de las altura de Vituya).    

Es un ejercicio que podría asegurar una justa distribución de los recursos económicos que por turismo genera la catarata, y lo más importante conservación del recurso hídrico y sus cataratas, y previsión de conflictos sociales  y socioambientales a futuro (adjunto esquema de modelo de gestión territorial planteado). 

Un hito importante en este proceso, es que las asociaciones comunales de Cocachimba y de Yurumarca (Adsay) lograron un acuerdo basado en este modelo y que lamentablemente solo duró un año, en donde los ingresos que por turismo obtuvo la asociación de turismo Cocachimba, entregaron voluntariamente un porcentaje de lo captado a la asociación Adsay, estableciendo en la práctica un significativo acuerdo de retribución por servicios ecosistémicos hídricos.  

Puntos importantes para los expertos en turismo del Gobierno Regional (Dircetur, Proamazonas y otros), que manejan recursos económicos y logística  para trabajar  en una  gestión con visión de sostenibilidad con modelos propios e innovadores en lo que a turismo sostenible se refiere:

–           Tomar en cuenta esta propuesta y mejorarla (no es un invento ni copia, es experiencia en campo y con conocimiento de la realidad).

–           Basarse en la Ley de mecanismos de retribución por servicios ecosistémicos (MRSE), LEY Nº 30215

–           Fortalecer la experiencia iniciada y no continuada de las asociaciones comunitarias de Cocachimba y Yurumarca (Adsay).

Finalmente, manifestar que hago este escrito por responsabilidad como profesional en sostenibilidad, ecoturismo y bióloga, con algo de conocimiento en turismo, con el afán de contribuir siempre al desarrollo de nuestra querida tierra, bienestar de sus comunidades y conservación de la naturaleza. 

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