En el peor de los casos, este fenómeno de El Niño puede convertirse en uno de los más intensos registrados en más de un siglo.
El informe técnico insta a los gobiernos a preparar planes de contingencia ante posibles inundaciones y olas de calor.
Very Navarro – Perú 21
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una alerta tras detectar una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle formalmente a partir de mediados de este 2026.
Según el último informe del organismo, este cambio en el patrón meteorológico ocurriría tras varios meses de condiciones neutrales en el océano Pacífico ecuatorial, marcando el fin de la etapa de transición que siguió al último evento de La Niña.
Los datos recolectados en la reciente actualización climática estacional revelan que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental están aumentando de forma acelerada.
Esta tendencia apunta a que el evento climático podría establecerse entre los meses de mayo y julio, con una clara probabilidad de intensificarse durante el segundo semestre del año.
Al respecto, Wilfran Moufouma Okia, jefe de Predicción Climática de la OMM, señaló a Andina que existe una confianza elevada en el inicio de este fenómeno, basándose en la coincidencia de los principales modelos de medición científica.
La ONU alerta sobre el retorno de El Niño a mediados de 2026

A pesar de la solidez de los datos, los especialistas advirtieron que todavía se debe considerar la denominada «barrera de predictibilidad primaveral», un fenómeno que suele limitar la exactitud de los pronósticos durante esta época del año.
Por ello, si bien el aumento de la temperatura parece inminente, se espera que las actualizaciones de los próximos meses brinden una mayor certeza sobre la magnitud y el alcance total que tendrá El Niño en las distintas regiones del planeta.
En cuanto a las consecuencias directas, la OMM prevé un dominio casi global de temperaturas superiores a lo normal, afectando especialmente al sur de Norteamérica, Centroamérica, el Caribe, Europa y el norte de África.
Asimismo, se esperan alteraciones drásticas en el régimen de lluvias; históricamente, este fenómeno provoca precipitaciones intensas en el sur de Sudamérica y Estados Unidos, mientras que regiones como Australia, Indonesia y el sur de Asia suelen enfrentar periodos de sequía severa. También se anticipa una mayor actividad de ciclones en el Pacífico y una reducción de huracanes en el Atlántico.
El organismo internacional también hizo hincapié en el papel del cambio climático, señalando que, aunque no hay evidencia concluyente de que este aumente la frecuencia de El Niño, sí es capaz de amplificar sus impactos.

El calentamiento general del océano y la atmósfera incrementa la energía disponible, lo que se traduce en eventos extremos más violentos, como olas de calor más intensas y lluvias torrenciales que podrían derivar en inundaciones de gran escala.
Finalmente, la OMM subrayó que estos pronósticos son herramientas fundamentales para la planificación en sectores sensibles como la agricultura, la salud pública y la gestión de recursos hídricos. Dado que el sistema se encuentra actualmente en una fase neutral tras el fin de La Niña 2025-2026, la acumulación de aguas cálidas subsuperficiales es una señal crítica que los gobiernos deben seguir de cerca.
La próxima actualización oficial del organismo se publicará a fines de mayo, proporcionando proyecciones más precisas para el trimestre comprendido entre junio y agosto.




