09/03/17 – 04:05
Por: Javier Valle Riestra
Me identifico con el grito teológico “político del compañero odontólogo Carlos A. Phillips Olivera, quien antes de ser fusilado en Huaraz (14 de julio de 1932) lanzó ese juramento viril y le dijo al padre Echevarrí: Padre, muero sin culpa, tranquilo; como verdadero cristiano y aprista; llevo en el pecho a Cristo, denos su bendición?.
Por eso, entre otras razones, soy enemigo de la pena de muerte y cuando juré en el Parlamento no posé de agnóstico, sino que lo hice por Dios y por la patria. Un no cristiano debe reconocer que Jesús fue un gran profeta y víctima de un perverso crimen judicial. Repetiré lugares comunes respecto a mí mismo porque hace tiempo en el Parlamento se dijo que no era aprista porque no estaba inscrito, y eso es falso porque estoy reinscrito.
Ese es un formalismo burocrático. Siempre lo he sido. Nunca he tenido otro pensamiento. Soy de una doctrina: el APRA. De un solo Jefe: Haya. De una sola bandera: la de Indoamerica. De un solo himno: la Marsellesa, de Sabroso. He tenido el honor, a los 24 años, de ir al panóptico juntamente con Ramiro Prialé, Andrés Townsend, Jorge Idiáquez, Nicanor Mujica y otros en la última redada de líderes apristas históricos, en julio de 1956, cuando mis críticos de hoy no habían nacido. Y a lo largo de estos años he sido electo por el pueblo aprista dos veces concejal (1963-1966, 1966-1996), constituyente (1978), diputado (1980-1985), dos veces senador (1985-1990, 1990-1992) y finalmente congresista en que sin propaganda y sin maquinaria salté del puesto 35 al 5.
Soy aprista desde el Colegio de la Recoleta en que, influido por Alfonso Benavides Correa, con Eduardo Cheesman Jiménez, sacerdote del Opus Dei, forjamos una célula autogenerada del PAP. Era 1944. El APRA estaba en las catacumbas, pero llegaban a mí La Tribuna clandestina o pan caliente?, volantes con la efigie de Haya y furibundos eslóganes contra la bancocracia pradista, el militarismo y el imperialismo. Tenía yo 12 años y vivía con mis abuelos maternos, los González Olaechea; mi abuelo, decano de la Facultad de Medicina, era civilista. Y de adhesión Pierolista mi abuela (su tío carnal Manuel Pablo Olaechea fue fundador del Partido Demócrata y su hermano Pedro Carlos, senador por Ica y secretario de Don Nicolás).
Pero era antiaprista pese a sus raíces liberales. Así que en mi casa tenía mi propia clandestinidad. Devoraba libros de González Prada y textos de Víctor Raul, como el Antiimperalismo y el Apra, ex combatientes y desocupados?, Por la emancipación de América Latina»




