06/07/022 – 04:24
Luis Alberto Arista Montoya*
Hoy, como todos los aÍos, nuevamente se celebra el DÍa del Maestro. DebiÍ ser un dÍa grandioso puesto que por vez primera en la historia del Perú un ¿maestro de aula? (de un colegio rural) es el presidente de la república, el primer ¿mandatario de la naciÍn?, como dice el ministro de las Culturas. Pero, infelizmente serÍ un dÍa cualquiera, deprimente.
A casi un aÍo de su desgobierno resultÍ siendo un fiasco, un mentiroso pertinaz (que cree en sus mentiras, que es lo mÍs grave), un corrupto que ha corrompido a su propia familia y a un sector de maestros Ívidos de poder. Su frasecita ¿Palabra de maestro?, ha devenido, ahora, en sorna y burla sobre todo dentro del habla popular. Es mÍs, ha percudido el bello tÍrmino PALABRA, signo e instrumento de nuestra comunicaciÍn cotidiana; ha manchado la sagrada y consagrada palabra MAESTRO.
Estoy seguro que casi todos los maestros que votaron por Íl hoy sienten vergÍenza ajena. Fueron cÍnicamente engaÍados. EstÍn defraudados. Y los escolares estarÍn preguntÍndose: Y ¿ese es maestro? ¿De dÍnde saliÍ? , y los padres de familia se admiran que el presidente-maestro sea incapaz de hilvanar una simple declaraciÍn (que huya de los periodistas), menos que escriba un pequeÍo discurso (llegarÍ a su fin sin siquiera escribir su propio epitafio: quizÍ su lÍpida lleve solo la inscripciÍn de: ¿Nada? o ¿Nadie?, escrita por el panteonero, o por uno de sus enriquecidos sobrinos de la calle Sarratea).
Si desde hace muchas dÍcadas el ¿DÍa del Maestro? ya se habÍa convertido en el ¿DÍa del aestro? porque ya los habÍan sacado a los maestros la ¿M?, este aÍo – paradÍjicamente con un ¿presidente-maestro? – la figura histÍrica del maestro se ha precarizado aún mÍs: por el mal trato, por el desprestigio y porque su reputaciÍn social ha caÍdo al subsuelo.
Mientras, este hombrecito sigue campante hablando sandeces en sus consejos ministeriales descentralizados, haciendo campaÍa con miras a las elecciones del prÍximo mes de octubre. Cree intonsamente que su partido ganarÍ las elecciones regionales y municipales, que cada maestro es un militante que le ayudarÍ en su campaÍa. ¡Puro sueÍo, puro simulacro! Pero estÍ cada vez mÍs solo. Es la soledad en el poder, aunque no le falten corifeos con billetera vacÍa que va llenÍndose de a pocos. Solo o ante el ¿pueblo? pronuncia ¿soliloquios? que nadie entiende, ni siquiera su mujer, ni su cuÍada, quizÍs sÍ sus millonarios sobrinos, agradecidos pero fugados bajo el son de tondero.
A propÍsito de la defensa de su ¿hija-cuÍada? Jennifer Paredes, incursa en un delito de trÍfico de influencias, he aquÍ una muestra de la incoherencia verbal del cuÍado-papÍ:
¿Bueno, yo creo que existe, hay un tema demoledor; no es nuevo, yo creo¦yo me voy a evitar a decir lo que las cosas se tienen que encaminar y esclarecer en su momento, pero lo importante es que, mÍs allÍ de estas cosas, la verdad va a premiar; entender que yo estoy acÍ por el Perú, no he venido, en todo caso, a hacer de una u otra forma alguna muestra de corrupciÍn, a mÍ no me van a encontrar por mÍs que se busque de temas asÍ que son histÍricos en el Perú¦hoy en dÍa se vienen investigaciones de todo tipo, que lo sigan haciendo, vamos a dar nosotros el pecho?.
¿Usted entendiÍ? Yo tampoco. No son palabras de maestro. Son paparruchadas de un simple aestro.
(Nota de editor: Pido disculpas por haber utilizado la palabra soliloquio. Pues esta bella palabra nombra a la reflexiÍn que realiza una persona en voz alta y a solas, generalmente durante una obra de teatro. Es sinÍnimo de monÍlogo).
______
*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 6 de julio de 2022. Luis Alberto Arista Montoya




