PARTICIPACIÓN COMUNITARIA PARA UNA JUSTICIA ALTERNATIVA

Facebook
LinkedIn
WhatsApp
X
Telegram


11/07/24 – 03:38

Luis Alberto Arista Montoya*
Es probable que por estos dÍas los  habitantes de la regiÍn Amazonas estemos viviendo una especie de paradoja existencial colectiva: por un lado, al tiempo que las autoridades  lazaban muy horondas,  a nivel nacional, la  ambigua imagen turÍstica ¿Mundo Chachapoyas?, por otro lado, la cruda realidad mostraba la terrible barbarie de las agresiones sexuales contra niÍas/niÍos en la provincia de Condorcanqui, siendo capturados, poco tiempo despuÍs, algunos ¿profesores? violadores, justo   el DÍa del maestro.
Amazonas estÍ en el ojo de la tormenta noticiosa por lo negativo, no por lo positivo. El caso de las agresiones sexuales (violaciones) es la comidilla del dÍa  en Lima: en periÍdicos, revistas, la tele, la radio y en las redes sociales. Esto mella la imagen/regiÍn, atenta contra la buena hospitalidad que tenemos para con los turistas; nuestra reputaciÍn cultural milenaria se puede ir al traste en un cinco ¿Con quÍ cara invitamos a los turistas que nos visiten en estas fiestas patrias, en la fiesta patronal o en cualquier momento?
No olvidemos nunca que el turista- sobre todo el extranjero- lo que busca fundamentalmente es conocer y vivir la cultura de otros pueblos, ser bien tratado, no esquilmado econÍmicamente, relajarse y pasear por los Paisajes Culturales con plena seguridad. Pero, si antes de comprar su paquete de viaje se entera que en Amazonas abundan los agresores, violadores, y la poblaciÍn vive sin ser defendida (en indefensiÍn) por sus autoridades polÍticas, policiales, judiciales, sociales, acadÍmicas y de la sociedad civil, entonces, los turistas simplemente no arriesgan ,elegirÍn visitar otros paÍses.
Ante este espeluznante caso de Condorcanqui (violaciÍn sexual de mÍs de 500 niÍas, entre el aÍo 2010-2024), estamos ante un Estado reactivo: sus autoridades reaccionan tardÍamente cuando sÍ y solo sÍ los medios de comunicaciÍn denuncian. Aparentemente los ministros responsables ahora estÍn agilitos, habladorcitos aparentando- solo para la foto- que castigarÍn a los violadores y que tomarÍn medidas preventivas. Sus famosas direcciones interculturales han fracasado totalmente, viven en Lima dentro de una morosidad burocrÍtica que se jacta vivir en un lindo paÍs multicultural, multirracial, multilinguÍstico. Pura chachara sociolÍgica de escritorio, bar o cafeterÍa. 
Mientras las madres nativas Awajún y wampis lloran dÍa y noche por sus hijas violadas, ademÍs con el miedo del retorno de los tunches pervertidos, porque cunde la impunidad con autoridades judiciales blandengues.
HermÍgenes Lozano, alcalde provincial de Condorcanqui, ha declarado, por ejemplo, desconocer los recientes anuncios del ministro de EducaciÍn, en cuanto a la implementaciÍn de 16 redes de protecciÍn de estudiantes de la provincia con la ayuda de las comunidades wampis y awajún. Ha mentido una vez mÍs el ¿ministro antropÍlogo?.
 Lo cierto es que   las llamadas rondas de comunidades nativas son las que estÍn capturando a los delincuentes para entregarlos a las autoridades judiciales y policiales competentes, que ahora mismo, carecen tambiÍn de apoyo logÍstico necesario para su desplazamiento rÍpido.
Lejos del ¿ojo por ojo, diente por diente?, creemos que esta vÍa de acciÍn comunitaria que se conoce como ¿justicia alternativa? es la que debe ser consolidada para una mejor vigilancia rural y urbana, para evitar la reproducciÍn abusiva de estos bochornosos delitos. Sabiendo que los Ímbitos preferidos de estos violadores son dos: o las niÍas son llevadas con engaÍos por sus ¿profesores? a sus cuartos, o prefieren llevarlos lejos al monte para no ser vistos ni se escuchen los gritos de la vÍctima.
Pero tambiÍn es evidente que las vÍctimas de abuso sexual requieren atenciÍn inmediata por parte de  mÍdicos, tutores y psicÍlogos. Pues estas experiencias traumÍticas dejan una huella indeleble en el cuerpo, la memoria y el espÍritu de un infante. De manera que el sector salud, de educaciÍn (incluidas las universidades), el sector de la mujer y poblaciones vulnerables, el sector cultura, y la DefensorÍa del Pueblo, junto con la sociedad civil tienen que actuar interdisciplinariamente y en forma sostenible, para castigar, vigilar y erradicar estas agresiones sexuales, que en la vÍctima despuÍs genera ira, rencor, miedo, depresiÍn y resentimiento social. No miremos de soslayo el problema, ni con indiferencia voltear la cara y mover los hombros¦ Porque vivimos tiempos revueltos y malvados es bueno actuar ¡YA!.
_______  
  EDITORIAL. Para Radio  Reina de la Selva. Lima 11 de julio de 2024. Luis Alberto Arista Montoya.

Artículos relacionados: