04/08/17 – 06:44
Luis Arista Montoya*
¿CelebraciÍn del Bicentenario? o ¿CelebraciÍn de la Segunda Centuria de la Independencia PolÍtica? ¿QuÍ nombre cabe? Lo mismo da. De lo que se trata es de ir mÍs allÍ de los oropeles de fastuosidad. Para Lograr reflexionar crÍticamente sobre nuestro proceso de emancipaciÍn: si hemos sido capaces de consolidar ciudadanÍa dentro del marco republicano de independencia, igualdad social y solidaridad. Es decir, si somos autores de nuestro propio destino histÍrico.
¿El Perú es una república o es una republiqueta? Esa cuestiÍn nos sigue interpelando 200 aÍos despuÍs de la gesta libertadora de 1821, donde los amazonenses nos emancipamos (dos meses antes del acontecimiento oficial) heroicamente en la legendaria Pampa de Higos Urco. Apostamos por la vida democrÍtica y republicana inculcada- desde Trujillo- por nuestro paisano el filÍsofo, pedagogo, y teÍlogo Toribio RodrÍguez de Mendoza. Criollo ilustrado del Siglo XVIII (cuya obra y memoria estamos obligados a leer y difundir ahora en colegios y universidades).
Estamos ya de cara al Bicentenario- a cuatro aÍos-, con urgencias y emergencias. Pero, tal como vamos polÍticamente, y con el tejido social deshilachado a causa de la lepra de la corrupciÍn ¿con quÍ cara afrontarÍ la clase polÍtica y empresarial los retos del 2021? ¿Con vergÍenza, con culpabilidad, con cinismo? Seguramente cubriendo sus rostros con mÍscaras que de todas maneras delatarÍn sus reales seÍas, aunque sonrÍan o se muestren mayestÍticos. En una gran porciÍn del territorio nacional impera la hipocresÍa, el simulacro bajo una Ítica liviana (me porto bien solo para caer bien a mis electores y a mis adversarios, por etiqueta social).
El clima socio-polÍtico estÍ tan enrarecido, como durante la celebraciÍn de Primer Bicentenario en 1921: con mucho odio instalado, con intrigas, conspiraciones, codicias, indecisiones, marginaciones y racismos. Peor aún, todo enredado anÍnimamente en la telaraÍa comunicacional de la red electrÍnica.
Del mundo de la vida- tal como aconseja JÍrgen Habermas- tiene que brotar un tiempo de ira y de cuestionamiento al injusto mundo sistÍmico que todo lo infiltra para mejor controlarlo y explotarlo. Es decir, desde la ciudadanÍa libre y pensante habrÍn de surgir nuevas gestas para repensar el Perú pendiente.
AsÍ se dio en 1919 cuando un grupo de jÍvenes acadÍmicos conformaron el llamado Conversatorio Universitario (conocido luego como la ¿GeneraciÍn del Centenario?, para repensar el sentido de la Nueva Patria; movimiento al cual se adscribiÍ el joven estudiante Jorge Basadre a los 16 aÍos de edad, que habÍa pronunciado ya un excelente discurso escolar ante el monumento a Bolognesi en 1918; mostrando su talante histÍrico.
Por lo que gloso algunas de las ideas del maestro Basadre explicadas en su libro de memorias, LA VIDA Y LA HISTORIA (pÍgs. 204-207; Lima, noviembre 1975)¦ ¡CuÍn pertinente serÍa que el Fondo Editorial del Congreso reedite este libro en varios tomos escolares y los distribuya gratuitamente! Pero, antes lo que tiene que hacer el Ministerio de EducaciÍn es reponer el Curso de Historia del Perú al CurrÍculo Escolar, que ahora no se imparte en los colegios públicos (aunque sÍ- por paradoja- en los privados; acentuÍndose asÍ la desigualdad social y educacional).
El núcleo de la GeneraciÍn del Centenario estuvo conformada por los dirigentes de la reforma universitaria de 1919, como Jorge Guillermo LeguÍa (el mejor biÍgrafo de Don Toribio RodrÍguez de Mendoza), Luis Alberto SÍnchez en Letras, Raúl Porras Barrenechea y Manuel G. Abastos en Jurisprudencia; y otros mÍs. Todos, buenos alumnos, grandes investigadores en ciernes.
Al aproximarse la conmemoraciÍn del Centenario de la Independencia estos jÍvenes ¿reformistas?, bajo el comando de Porras Barrenechea, organizÍ un Conversatorio Universitario para debatir acerca del ambiente que precediÍ y que rodeÍ la EmancipaciÍn. (¿Una emancipaciÍn conseguida por los propios peruanos; o una emancipaciÍn concedida por las potencias externas de aquel entonces?). ¿En fecha posterior- recuerda Basadre- Raúl Porras Barrenechea publicÍ un trabajo sobre el desembarco de la expediciÍn libertadora del General San MartÍn en Pisco, que tambiÍn puede incluirse en el ciclo del conversatorio. La orientaciÍn de estas monografÍas no fue reaccionaria. No cayeron en la nostalgia colonialista, ni en la retÍrica patriotera, ni en el negativismo cerrado. Un liberalismo crÍtico e independiente las definiÍ?. Todas ellas fueron leÍdas por el gran público a travÍs del diario La Prensa. Hubo participaciÍn ciudadana.
¿Ahora, a vÍsperas del Bicentenario, se puede organizar algo parecido? ¿QuiÍnes conformarÍan la GeneraciÍn del Bicentenario? Los periodos generacionales actualmente se han angostado: surgen, prÍcticamente cada 5 aÍos (ya no cada 15 aÍos, como antaÍo); la conciencia generacional se ha segmentado. Los jÍvenes ya no reflexionan, tuitean, mensajean sin ton ni son. Ya no conversan, el verbo dialogar no existe en su chip mental.
La llamada ¿generaciÍn millenials?, ya no son los púberes en efervescencia, hoy tienen 38 aÍos de edad; los ¿Centennials? son los nacidos al borde del aÍo 2000 (en un Perú pacificado o apaciguado); la ¿generaciÍn OffOn? (que viven haciendo likes en sus celulares para seducir, con mensajes efÍmeros y vanidosos. Tuitirrean para chismear o insultar, para tirar barro. Todos pertenecen a lo que pomposamente se ha dado en llamar la ¿era del conocimiento? (que solo tiene milÍmetros de profundidad, lo superficial impera). Viven una vida aparentemente mÍs cÍmoda, pero mÍs dependiente de las mÍquinas: toda una ¿generaciÍn pokemÍn? que camina con la cabeza gacha.
Entonces, ¿quiÍnes conformarÍan el Conversatorio Universitario de cara al Bicentenario? Los jÍvenes nacidos alrededor del aÍo 2006, cumplirÍn quince aÍos el 2021 y, al ingresar a las universidades o institutos se encontrarÍn con una sÍlida generaciÍn de intelectuales e investigadores cuarentones, cincuentones o sesentones (de la era de la tecnologÍa digital); y juntos- planteo la hipÍtesis- podrÍan recuperar el sentido del debate de ideas, del diÍlogo intergeneracional, de la lÍgica de la argumentaciÍn, a partir de obras escritas y de proyectos en marcha, dentro de una localizaciÍn/globalizada (o de una globalizaciÍn/localizada)
Esa chispa de esperanza la he percibido en la Feria del Libro (31 de julio, 2017) durante el Conversatorio ¿Rumbo al Bicentenario: Nueva Mirada a la República?, donde participaron cuatro notables historiadores pertenecientes a mi generaciÍn: Manuel Burga, Carlos Contreras, MarÍa Emma Manarelli y Claudia Rosas. Todos ellos profesores universitarios e investigadores de juste.
Este acontecimiento demuestra que no todo estÍ perdido en nuestro Perú. AdemÍs- como chachapoyano de pura cepa- propongo que este conversatorio se replique en nuestra regiÍn; abordando nuestra problemÍtica con nuestra propia gente profesional. Estamos a tiempo para diseÍar nuevas trochas, encontrar nuevas vetas y ventanas de oportunidades. La Universidad Nacional Toribio RodrÍguez de Mendoza- a nombre de El Precursor y de los liberados- debe organizar un Conversatorio Regional del Bicentenario. Para que nuestra modernidad no quede inconclusa, frente a las otras regiones que buscarÍn lo mismo, se supone. Los retos son, al mismo tiempo, los recados de nuestros pueblos.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 3 de agosto de 2017. Luis Arista Montoya.




