21/07/22 – 03:40
Luis Alberto Arista Montoya*
En tÍrminos socio-polÍticos la sociedad peruana estÍ asistiendo, por Írdenes de ¿lÍderes? autoritarios (chuscos o ilustrados, lo mismo da), a terribles escenarios de fugas, intimidaciones y secuestros cotidianos, cada vez mÍs denigrantes y repelentes. La RegiÍn Amazonas, para desgracia nuestra, tampoco estÍ libre de esa pesadilla.
Es asÍ como la situaciÍn de crisis que sufre la gente de Condorcanqui va in crescendo, como un espiral, y profundizÍndose como un tirabuzÍn. Pero lo gravÍsimo de esta crisis grave es que ciertas autoridades actúan como espectadores. Con ellos no es. Donde la pasividad es una forma de complicidad. ¿Es problema de esos chunchos, que lo solucionen entre ellos?, piensan aquellos que sienten orgulloso de su racismo urbano. ¡No seÍores! La problemÍtica que vive Condorcanqui tiene que ver con la prevalencia de los Derechos Humanos, y la búsqueda de la sostenibilidad del medio ambiente, que a todos nos compete cuidarlo como morada humana.
¿El Perú tiene dos tipos de problemas: Los que se resuelven solos y los que no se resuelven nunca?, dicen que decÍa el aristocrÍtico expresidente Manuel Prado. En el primer caso los problemas se disuelven, en el segundo se acumulan. Pero en ambos casos la problemÍtica se acumula formando capas que se sedimentan guardando en su seno potenciales iras y resentimientos que en cualquier momento pueden explosionar violentamente. HabrÍa que agregar un tercer tipo de problema: aquellos suscitados desde el poder: causada por la conducta errÍtica y delincuencial de ciertos gobernantes, como estÍ sucediendo obscenamente hoy en dÍa
Debido a la pasividad y a la mala gestiÍn Condorcanqui (como casi todo el paÍs) padece de estos tres tipos de problema. Mientras tanto el pueblo awajún pide a gritos (y sollozos) al Gobierno frenar la tala ilegal, el narcotrÍfico y la minerÍa ilegal en El Cenepa. Íltimamente sus dirigentes han sufrido agresiones fÍsicas cuando estaban sesionando en su local comunal. Malos colonos y sicarios ingresaron violentamente a su local comunal, como una tromba, amenazando a muerte, secuestrando a los dirigentes y destruyendo bienes de comunicaciÍn (internet): luego de incomunicarlos, de arrinconarlos fugan hacia el monte cual zorrillos; despuÍs aparecen otros sicarios para evitar ser identificados sea por los comuneros, los policÍas o los fiscales, que tambiÍn son intimidados. Las comunidades nativas viven en un permanente estado de zozobra. ¡No puede ser! ¡Basta de indiferencia y pasividad!
Mediante sobornos a ciertos Apus estÍn logrando dividir y enfrentar a las comunidades. ¿Si esta situaciÍn no para a tiempo es posible predecir que la cúspide de la crisis puede llevar a enfrentamientos entre comunidades hermanas con consecuencias lamentables?, advierte Manut Micaela Impi, representante del gobierno autÍnomo Awajún (GTAA).
Atendiendo este clamor, la FiscalÍa de Condorcanqui ha iniciado una rÍpida investigaciÍn por el presunto secuestro de autoridades locales del distrito de El Cenepa, y de dirigentes de las organizaciones indÍgenas que estaban sesionando para hacer causa común contra los colonos invasores que ¿retuvieron al dirigente Hortez Baitug Wajai, al alcalde de El Cenepa, Carlos Alberto, y a la representante awajún, Manut Micaela Impi. Solo el primero pudo huir?, seÍala el diario La República en su ediciÍn del martes 19 de julio; el único diario limeÍo- dicho sea de paso- que estÍ informando sobre este lamentable suceso. TambiÍn algunos organismos no gubernamentales ambientalistas y de defensa de los Derechos Humanos estÍn acompaÍando y orientando legalmente a los dirigentes, para que ellos, a su vez, instruyan a su gente a mantenerse unidos ante la inclemente arremetida de los ¿tunches? (diablos) de carne y hueso.
EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 20 de julio de 2022. Luis Alberto Arista Montoya




