28/09/18 – 05:26
Luis Alberto Arista Montoya*
Ayer 27 de setiembre se celebrÍ el DÍa Mundial del Turismo, instaurado no solo para celebrar la vivencia estÍtica de las gentes que viajan por millones hacia el mundo entero, interesados por vacacionar y conocer otras culturas: su patrimonio cultural, natural y su patrimonio inmaterial (su gastronomÍa, su folklore, por ejemplo).
TambiÍn se instituyÍ, por supuesto, con el fin de promover el cuidado y preservaciÍn de nuestro patrimonio, para no depredar el medio ambiente, para educar tanto al visitante (que es un forastero) como a las personas que lo acogen (los hospedadores).
¿CÍmo encuentra esta celebraciÍn a la RegiÍn Amazonas? ¿El crecimiento turÍstico nos ha encontrado preparados? ¿Se puede hablar de un boom turÍstico? ¿EstÍ redundando a favor del buen vivir de las comunidades aledaÍas a los principales atractivos turÍsticos? ¿CuÍl son nuestras fortalezas, falencias, amenazas y retos? ¿Existe un buen marketing y una buena informaciÍn sobre nuestro Ímbito geogrÍfico, suelo de la historia milenaria de los chachapoyas? Son preguntas que las autoridades competentes deben esclarecer promoviendo conversatorios, mesas de diÍlogo, documentos de trabajo.
Proponemos que la Escuela de ArqueologÍa y Turismo de la Universidad Toribio RodrÍguez de Mendoza sea la promotora de dicho debate. Es tiempo de elaborar una severa auto-crÍtica con miras a mejorar la diversidad de servicios a favor tanto de los turistas extranjeros y nacionales, sin hacer distingos. Dicho documento tendrÍ que ser leÍdo y asimilado sobre todo por los actuales candidatos a gobernador y alcaldes, porque muchos de ellos han mostrado en los debates una gran pobreza de visiÍn y de conceptos; algunos estÍn en la mera calle (evitemos votar por ellos).
Es intenciÍn de este Editorial dar algunas pautas de colaboraciÍn.
Hace algunos meses nuestro buen amigo Carlos Canales- Presidente de la CÍmara Peruana de Turismo- nos contÍ que viajÍ a Chachapoyas, Gocta y KuÍlap, vistiendo polos y pantalones cortos porque le habÍan informado que imperaba allÍ el mismo clima caluroso de JaÍn y Bagua; grande fue su malestar porque se morÍa de frÍo y por la picadura de mosquitos; su viaje y el de sus acompaÍantes no fue tan placentero. Error suyo, por no haberse informado bien, por visitarnos en invierno; error nuestro porque nos hemos editado masivamente guÍas turÍsticas didÍcticas, y porque los operadores por vender paquetes turÍsticos a todo dar se eximen de proporcionar datos fidedignos. Con mentiras, con falsedades jamÍs se promoverÍ un turismo responsable: sostenido y sostenible. El turismo es una industria del bienestar. No debe ser un negocio informal que esquilme al turista
Una de las fortalezas naturales que tenemos en Chachapoyas es su clima: un clima templado (ni caluroso/ni frÍo) y benigno, donde se respira aire puro bajo un cielo despejado sobre todo entre los meses de mayo-octubre, que son los periodos de tiempo que hay que promocionarlos para que los visitantes retornen alguna otra vez y recomienden a otros viajeros. Pues, no hay mejor propaganda que el buen trato al turista, porque el turista contento personaliza su recomendaciÍn de boca a oreja (de celular a celular, a travÍs de las redes sociales, tambiÍn)
Pero no basta gozar de un clima templado y benigno. Es importantÍsimo tambiÍn el otro clima: el clima humano, el social, el educativo y cultural. Urge aprender a ser atentos, educados y amables con los forasteros; saludarlos con cariÍo y respeto; prestarles buenos servicios públicos y privados: en los hoteles, hostales, hospicios, agencias de viajes, terminales, telefÍrico, en las boleterÍas, puestos de salud, oficinas de informaciÍn y comunicaciÍn turÍsticas, en los museos y las Iglesias (que deber ser restauradas y permanecer abiertas para promover el turismo religioso, mÍs allÍ de los dÍas de fiesta patronal), en plazas y calles limpias, sin hacer bulla nocturna que perturbe el buen descanso del visitante. Que los restaurantes promuevan una tradicional y buena gastronomÍa, evitando la gastromanÍa (cocinar y comer de todo, solo para contentar la barriga). Y que la ciudad cuente con un relleno sanitario, para evitar la contaminaciÍn visual y olfativa; y la auditiva (sonora) regulando la sobrecarga del parque automotor, evitando que camiones de carga pesada ingresen al Centro HistÍrico para que no se convierta en centro histÍrico: inhabitable, insoportable; con el tiempo tiene que existir allÍ mÍs calles peatonales, como existen en el centro de la Habana Vieja en Cuba (que capta a 12 millones de turistas al aÍo). Nuestro Centro HistÍrico es otra de nuestras fortalezas. Hay que preservarlo y marketearlo con inteligencia.
Este clima social y de infraestructura no debe contaminar nuestro clima templado y benigno. AsÍ nos ha enseÍado nuestra sociedad chachapoyana a sus hijos nativos, desde los primeros textos escolares del curso de ¿El niÍo y la Salud?. Esa filosofÍa vital de sentimiento de pertenencia debemos impartirla tambiÍn a la gente forastera que ha sido acogida, sobre todo en los alrededores de nuestra ciudad, en los Asentamientos Humanos que vienen en aumento. Nuestra ciudad es (o deber ser) nuestra morada donde vivamos dignamente en forma permanente, generaciÍn tras generaciÍn.
Seamos realistas. La RegiÍn Amazonas no estÍ viviendo un boom turÍstico. TodavÍa no. Se puede decir que vive- a partir de la inauguraciÍn del TelefÍrco KuÍlap- un promisorio tiempo de pre-boom turÍstico. KuÍlap el 2016 recibiÍ 10,122 turistas; el 2017 acogiÍ a 16,091; y en lo que va del aÍo en curso ha recibido 30,831 visitantes: de los cuales 26,155 fueron nacionales, y 4,678 extranjeros. Hay que cuidar KuÍlap ante la invasiÍn del turismo de manada, de las inundaciones, terremotos y sequÍas, y ademÍs ante la incuria de las autoridades culturales y polÍticas; de los incendios voluntarios e involuntarios de los bosques aledaÍos.
¿QuÍ meta nos proponemos para el aÍo 2021, Ípoca del Bicentenario?…Es una pregunta dirigida sobre todo a los actuales candidatos que competirÍn en las elecciones de octubre prÍximo (sabiendo que ¿En octubre no hay milagros?, como reza el tÍtulo de la magistral novela de Oswaldo Reynoso). Pero tambiÍn se trata de una responsabilidad de todos ante todos y todo el tiempo.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 28 de setiembre de 2018. Luis Alberto Arista Montoya, exdirector Nacional del antiguo Instituto Nacional de Cultura. Actual Profesor Investigador del Instituto de Turismo de la Universidad de San MartÍn de Porres-Lima, Perú.




