Por: Domingo García Belaunde
Jurista, constitucionalista y catedrático universitario
Como ha sido puesto de manifiesto por los entendidos, el Perú tiene un espectáculo digno de Ripley: ocho presidentes en diez años. Y algunos han pensado que quizá los más conveniente es reforzar la figura del presidente y a eso vamos ahora.
En primer lugar, nuestro régimen, como se sabe, es presidencialista, pero con elementos parlamentarios que vienen del siglo XIX. Entre ellos el voto de censura, el gabinete de ministros, etc. Y, por cierto, reforzada la figura del presidente, que en principio tiene un blindaje que viene de atrás y además tomado de la Constitución norteamericana de 1787.
Pero esto tiene excepciones: lo primero es la acusación constitucional y luego la vacancia que tiene un trámite especial y una votación calificada, Y así ha funcionado.
El problema no es ese, sino lo es el Congreso de la República y su composición, que dan pena. No solo andan desinformados y hacen o dicen tonterías, sino que así se lucen con total desparpajo. Por cierto, que hay excepciones, pero son pocos y, además, no le hacen caso.
Una prueba de ello es la reciente “censura” al señor José Jerí. No es lo que correspondía y eso lo tenía claro el señor Rospigliosi, pero la mayoría se zurró en el tema y se olvidó que correspondía en puridad, la vacancia. O no lo sabían o no quisieron saberlo.
En todo caso, la margen del hecho de que José Jerí debía salir del cargo, lo cierto es que el Congreso al actuar como lo hizo, ha violado la Constitución…y además alegremente. Solo faltan pisco y butifarra.
Pienso pues que el problema no es la figura del presidente, sino el deterioro lamentable del Congreso, que anda en cascada. Con la nueva composición de las Cámaras de Senado y diputados algo podría mejorar. Esperemos, pues, sin mayores esperanzas.
Justo Medio




