¿Y si lo jala del saco?

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08/02/17 – 05:52

Ahora todo es posible. Hasta que el de Cabana arrastre en su caí­da a quien fuera su primer ministro.

Por: Efraí­n Trelles “ Polí­tico.pe

Cuando las novedades polí­ticas se precipitan como huayco es bueno tomar distancia de la avalancha y procurar dominar el panorama en su conjunto para observarlo con sinceridad. Para empezar, ya las cosas tomaron un rumbo sorpresivo. Hace apenas una semana nadie entre nosotros esperaba ver un expresidente acusado por la ola de corrupción brasilera.

En el nuevo contexto, el actual presidente de la república va a tener que explicar un dí­a cómo es posible ser ministro de Economí­a y primer ministro de un régimen corrupto y no estar al tanto de una de sus operaciones de mayor envergadura. En el marco de un proceso debido, es probable que Pedro Pablo pueda explicarlo. Pero en el camino se va a desgastar.

Mejor dicho se está desgastando ya. La primera reacción presidencial, un tuit que podrí­a haber firmado Pilatos, dio lugar a una segunda expresión, con una declaración por lo menos condenatoria de su exjefe polí­tico, Toledo. Y entonces la señora Karp hizo la delicia de los cultores del chimento al pecharlo y recordarle a PPK que ella sabe muy bien lo que él hizo la última vez.

Van a cumplirse 24 horas sin respuesta alguna y quizás a estas alturas no responder sea la mejor opción en términos de control de daños. Porque está probado que Pedro Pablo está en una posición muy difí­cil y porque cada vez que se ha enardecido (cada vez que ha parecido despertar) se ha salido de cuadro.

Si a Keiko se le hubiese ocurrido decir que los que critican las condiciones de Chinchero para la aviación comercial son loquitos que deberí­an tomarse una pastilla¦ la hubieran chancado mañana, tarde y noche. A Pedro Pablo se le permite. Pero el daño a su imagen es inevitable.

Cómo será cuando PPK tenga que explicar ante congresistas o magistrados, por qué al terminar el gobierno de Toledo fundó una ONG en la que incorporó como directores a Jorge Barata de Odebrecht y al presidente del directorio de la constructora Graña y Montero.

No podrá apelar al recurso de mandar callar a la gente ni podrá clamar que lo dejen trabajar. Pero esa declaración tomará tiempo.

En cambio, esa rapidez para negociar una adenda que le regala el aeropuerto a una empresa que incumplió requiere explicación urgente y sin pastillitas. ¿Será posible que caiga el de Cabana sin jalar del saco a quien fuera su primer ministro?

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