Explicación gráfica

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20/03/17 – 05:35

Por: Francisco Merino Vigil

Mirando los noticieros de la televisión, que compiten por mostrar las imágenes más impresionantes y los casos más dramáticos de los damnificados por este desastre, que ha puesto a todo el paí­s en estado de zozobra; me preocupa en especial el rol que asumen y el tratamiento que están dando los medios a la situación que atraviesan los peruanos.

Solo veo casos particulares de personas o de zonas especí­ficas que están siendo perjudicadas por los huaycos y lluvias, al mejor estilo de Canal 2 de los 80 y con la tecnologí­a gráfica del siglo 21, que recuerda los despliegues del 11- S.

Mas no veo por ejemplo, que usando esa tecnologí­a alguien haya hecho una infografí­a concreta, que muestre las zonas damnificadas o una maqueta interactiva que ofrezca información actualizada del avance de los huaycos o aniegos, en Lima por ejemplo, está ocurriendo un desastre, claro está; pero no todo colapsó, hay zonas afectadas y zonas de riesgo donde se debe intervenir, pero hay también zonas donde hada grave pasó. Esta carencia de información crea la idea de que toda la ciudad ya fue inundada y que el colapso es total.

Y aunque la situación es crí­tica, esto no es así­.  

Pero a mi ver, si crea una situación de inseguridad y pánico en la población que la hace aún más vulnerable ante el desastre.

Tampoco veo que algún medio haga llegar mensajes informativos o preventivos sobre cómo actuar, donde acudir por ayuda o cuales son las zonas seguras en las cercaní­as. Esto es un rol de la prensa en estos casos.

No he visto tampoco enlaces con el COE, el Centro de Operaciones de Emergencia, que debe ser la única instancia oficial para brindar información, orientación e instrucciones a la población. Hay si, algunos medios que publican los reportes de esta instancia, pero con una periodicidad muy escasa, genérica, nacional y sin precisiones locales.

La idea o el concepto de desastre natural (se dividí­an en los 80 los desastres en naturales y otros como tecnológicos, etc.) Ha quedado atrás. Hoy entendemos que lo que existen son fenómenos naturales. Cuando estos afectan al hombre, se denominan Eventos Adversos; pero solo cuando estos escapan al control de la organización del Estado, recién se denominan Desastres; así­, a secas.

Bajo este concepto. Lo que nos está ocurriendo, es un desastre, porque está escapando del control del sistema. Y gran parte de la tarea para mantener el control, está en la comunicación e información que debe de recibir la sociedad en estos casos.

Debe de existir lo que se denomina un Plan de Comunicación  de Crisis que prevea la forma de responder a estos casos. Estos planes por lo general incluyen notas, comunicados, spots de radio, tv y hasta páginas web listas para ser lanzadas cuando sea necesario.

También debe (rí­a) de haber un plan de respuesta inmediata que considere zonas seguras, lugares adecuados para albergues, rutas de evacuación, rutas para vehí­culos de emergencias, en fin que se esté aplicando en estos momentos.

La teorí­a existe y se conoce. Se actualiza constantemente y evoluciona, los EEUU por ejemplo, mostraron un esquema innovador para la respuesta con sus fuerzas de tarea, que evolucionaron de las tácticas militares de la guerra del Golfo.

La normativa también está. Sin embargo, no vemos una respuesta efectiva por parte de los organismos del Estado que forman parte del Sistema de Defensa Nacional.

Ojo, digo Estado. Es ilógico tratar de buscar responsables polí­ticos, cual sea el nivel, para un problema que viene de más atrás de una gestión, cual fuera el nivel.

Necesitamos sí­; una decisión serí­a, en base a las lecciones que año a año nos deja nuestra naturaleza, para estructurar un sistema de respuesta efectivo y adecuado a nuestra realidad, integrando al Estado, población, medios de comunicación y sociedad civil, para responder ante los embates de nuestro clima y también paliar y si es factible revertir los eventos del cambio climático, que evidentemente están recrudeciendo la intensidad del, ya de por sí­, difí­cil clima peruano.

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