29/05/17 – 06:08
Pastillita para el Alma 27 – 05 – 17
Señor, a ti te siento, te llevo internamente, con tu cruz clavada en mi corazón
Me enseñaron a amarte desde muy niño, cuando no habÍa maldad, ni tenÍa razón
Admiraba tu humildad, tu sencillez, tu cara triste, tus heridas y llagas sangrantes
Nunca me dijeron que eras un Dios que castigas, golpeas, martirizas y recientes.
Ese Cristo sano, humano lo dejaron en España y trajeron otro en la Época colonial
Te mostraron altanero, que maltrata y mata a gente inocente, con mucha crueldad
Los conquistadores te usaron, te pusieron como escudo para hacer su rapiña y maldad
EmpecÉ a tenerte miedo, a mirarte timorato con recelo y no creer en tu bondad.
Tanto daño hicieron los encomenderos, autoridades evangelizadoras y predicadores
Llegaron con poder temporal y espiritual, comportándose como felones recaudadores
Mis hermanos indÍgenas no te conocÍan, no sabÍan de tu amor para curar sus temores
En su soledad, sintieron tu amparo y empezaron a amarte en el Señor de los Temblores.
Les obligaron a construir templos esplendorosos, que se convirtieron en tu prisión
Los despreciaban, pero crearon un Cristo cobrizo, que los entendÍa y no pedÍa sumisión.
AllÍ escondidos, tambiÉn empezaron los salvadores de almas con alabanzas y oración
Cristo, no admitas que en tu entorno se asilen rufianes, farsantes y beatones sin vocación.
Ahora muchos que se dicen apóstoles, ministros, vicarios y tus defensores
Te tienen como su propiedad, son intÉrpretes de tu Palabra y tus oidores
Te exponen sin amor filial, que defiendes y amas al Padre, y solo respetas a MarÍa
A la mujer que te trajo al mundo, ellos dicen, es un vehÍculo, sin calidad real y valÍa.
Señor, yo amo al Cristo, que nació del Santo Grial de la Virgen SanTÚsima
De la dulce MarÍa, que te alimentó 9 meses en sus entrañas, con su sangre,
Al Cristo, que recibió su leche materna, criado y educado con dulzura de madre
A mi Señor crucificado con su progenitora implorando al pie de la cruz de madera.
TÚ eres el Cristo que perdonas nuestras faltas, deudas y ofensas
Que nos mira con piedad, depositario de nuestras alegrÍas y penas
Quien nos acompaña en las soledades frÍas de las punas y serranÍas
Bendice en los arenales de la costa y en la selva nos protege de las fieras.
A muchos, solo les importa tu Encarnación, que es el prólogo de una vida
Llena de virtudes y enseñanzas y la Expiación, como epÍlogo de tu existencia.
Pocos hablan de tus prodigios, tu vida austera, de tu compromiso con los pobres
Ignoran que TÚ presencia y permanencia en la tierra no fueron para recibir favores.
Señor que nos miras desde los cielos, que tambiÉn habitas en el corazón del hombre
Al Amo, que lo venden con la alegrÍa de su nacimiento o con la compasión de su muerte.
Eres el Cristo de los Evangelios, que al hombre que te busca envÍas tus espinas de fuego
Que observas con pena a los que en tu nombre te defraudan y enriquecen mintiendo.
Cristo Resucitado, nos enseñaste, sobre todas las cosas, la virtud del Amor
Conoces al pecador en su maldad y tambiÉn a los que pecamos por amar
Bendice y protege a mi familia, a mi gente y a mi Patria El Perú, por su valor.
Jorge REINA Noriega
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