SEÑOR DOCTOR DON JORGE IPANAQUE ANASTACIO

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29/07/20 – 04:56

Pastillita para el Alma 29 – 07 – 2020
Quien soy yo Señor DIOS Todopoderoso y Omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, dueño y amo de nuestras vidas y de todo lo que existe en todo el Universo.
Quien soy yo Señor DIOS, para cuestionar Tu Divina Voluntad y la decisión de hacer y deshacer de todas las criaturas, fruto de tu Bondad, Gnosis y Sapiencia.
Quien soy yo, DIOS Misericordioso para que mis pensamientos que bullen en mi bóveda craneana, se atrevan a poner en tela de juicio Tus sentencias y Acciones, si sÉ que todo lo TÚ haces, es para el Bien y nunca para el mal.
Sin embargo Señor de las Alturas, Dueño y Amo de la Creación, en este momento, en que mi alma se debate en la incertidumbre, te pido PERDÓN, por el dolor que siento y que abate mi corazón, recordando atrás y mirando mi camino largo y tenebroso, lleno de espinas y de abrojos, en los que sigo caminando, sin que se vea la cruz que me agobia y que hacen lentos mis pasos y mis lomos se doblan, pero, mis ojos hÍmedos de lágrimas, nunca serán de recriminación, sino de agradecimiento y alegrÍa infinita, por la vida que me das y porque, a la altura de mis dones y talentos, obra de Tus Santas Manos, cumplo a la medida de mis posibilidades la misión por la que estoy en esta tierra, ayudado y aprovechando las virtudes de aquellos, hombres de bien, que pones en mi sendero y es ahÍ es cuando la pena me  hace rodar por los suelos, cuando me entero que mi amigo, colega y hermano en Cristo, el DR. JORGE IPANAQUÉ ANASTACIO, ha caÍdo vÍctima del Covid-19 y la carne que cubre mi cuerpo se revela y me pregunto, por quÉ a Él, un hombre bueno, con el que tantos pueblos recorrimos, tantos parajes andamos cuidando y curando a tus ovejas. 
Por  quÉ a mi buen colega, que en su corto tiempo de ejercer su profesión como mÉdico, hizo tantas cosas buenas, salvando vidas, llenando de aire y oxÍgeno los pulmones de niños y adultos inconscientes en las mesas de operaciones, bajo el cuidado de su mirada atenta, su inteligencia y su gran entrenamiento.
Me pregunto, Señor Misericordioso, por quÉ mi buen colega, en la flor de su vida, cuando con el corazón contrito, pagó de sus faltas y errores,  bebiendo de su cáliz de amargura y sufrió como muy pocos, dolores que quebrantan el alma, pagando culpas que a los ojos de los hombres son cosas sombrÍas, negras y oscuras, sin embargo a la Luz de la Piedad humana, fueron producto de su afán de ayudar a la gente y calmar de sus angustias y desdichas.
Nada soy Señor del Universo, para escribir estas lÍneas absurdas que me duelen y me abaten por la partida de mi colega y amigo, que en la penumbra de mi miserable entendimiento grita y protesta ante el mundo y ante esta maligna enfermedad, que se lleve a quien salvó infinidad de vidas dando aire y oxÍgeno a los pulmones, que ahora como ironÍa del destino se lo privaron a Él, sin embargo, tengo la seguridad Amado Dios, que el obediente a Tu llamado estará a tu lado gozando de tu misericordia infinita.

¡¡¡  SEÑOR DOCTOR DON JORGE IPNAQUÉ ANASTACIO, DESCANSA EN PAZ !!!

Jorge REINA Noriega
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jorgereinan@gmail.com
999 048 355

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