LA CORRUPCIÓN DE LA DEMOCRACIA

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04/01/18 – 07:58
Luis Alberto Arista Montoya*
En medio del actual debate polÍtico peruano se ha mencionado la obra de filosofÍa polÍtica del barÍn de Montesquieu, citÍndola a  veces con conocimiento de estudio o  buena lectura; y otras veces, en cambio, a travÍs de citas sueltas mencionadas con no poca pedanterÍa. La situaciÍn es oportuna para hacer un poco de historia de las ideas, en torno al  espÍritu moderno de las leyes como fundamento de la separaciÍn y equilibro de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
CuÍnto deseamos los ciudadanos que nuestros polÍticos guÍen su comportamiento  sustentado  en  reflexiones sobre  gobernabilidad y gobernanza realizadas  por  Montesquieu, el barÍn de la PolÍtica. Las siguientes  lÍneas es una aproximaciÍn a su trayectoria y pensamiento.
Veamos. El filÍsofo del Derecho y de la PolÍtica, Charles-Louis de Secondat, barÍn de la BrÍde y de Montesquieu, naciÍ el 18 de enero de 1689 en Burdeos, Francia. A la edad de 22 aÍos escribe su primera obra  Sobre la condena eterna de los paganos, en la que sostiene la tesis que los filÍsofos de la antigÍedad, al no haber conocido la revelaciÍn divina, no han podido ser condenados por  ser impÍos. A los 27 aÍos fue nombrado Presidente del Parlamento de Burdeos. En 1716 escribe dos ensayos: Sobre la polÍtica religiosa de los romanos y Sistema de las ideas. Desde joven se identificÍ con la filosofÍa racionalista francesa (RenÍ Descartes), tanto como con el empirismo inglÍs ( John Locke); tambiÍn estudia las ciencias naturales, interesado por el mÍtodo experimental.
Luego, en 1721 escribe una novela epistolar, titulada Cartas Persas (una sÍtira de la religiÍn), que le sirve como carta de presentaciÍn ante la intelectualidad francesa cuando se traslada a ParÍs; allÍ da a conocer el DiÍlogo de Sila y de Eucrates y su Tratado general de los deberes. Luego ingresa a la Academia Francesa, y emprende un largo viaje por casi toda Europa. Tras una fructÍfera estancia en Alemania, Holanda e Inglaterra (donde admira de modo especial la separaciÍn de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial), es admitido  en la Royal Society, y en la masonerÍa. ¿Viajes por Europa?,  es el tÍtulo de la crÍnica de dicho periplo. He aquÍ una de sus sabias ideas:
¿Si supiera alguna cosa que me fuese útil y resultara perjudicial para mi familia, la expulsarÍa de mente. Si conociera alguna cosa útil para mi familia pero que no lo fuere para mi patria, tratarÍa de olvidarla. Si conociera alguna cosa útil para mÍ patria [lÍase Perú] pero perjudicial para Europa [lÍase AmÍrica del Sur] y daÍina para el gÍnero humano, la considerarÍa un crimen?
En 1734   escribiÍ un tratado de filosofÍa del derecho, bajo el tÍtulo De la monarquÍa Universal; mÍs una  de sus obras fundamentales, Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos, que en ese momento no fue bien recibida por la crÍtica, especialmente por los historiadores.
 Sin embargo, trabaja silenciosamente y con mucha dedicaciÍn, hasta que en 1748 publica en Ginebra y de forma anÍnima su obra capital Del EspÍritu de las leyes, en la que presenta todos sus estudios sobre las Constituciones PolÍticas  europeas de la Ípoca (como lo hiciera, a su turno, el filÍsofo griego AristÍteles en su obra La PolÍtica, respecto de las Constituciones de los Estados-ciudad de la antigua Grecia). Los jesuitas y los jansenistas (corriente catÍlica con la que se identificÍ posteriormente Toribio RodrÍguez de Mendoza, digamos de paso)  mostraron luego algunas crÍticas a esta obra.
Los filÍsofos de la IlustraciÍn (Siglo XVIII)  aceptaron abiertamente su magna obra, en cuanto se refiere a la denuncia del despotismo y de  apoyo de la libertad y de la tolerancia.  Sin embargo, su obra Del espÍritu de las leyes fue condenada por la medioeval Universidad de la Sorbona e incluida en el Índice de libros prohibidos  por la Iglesia (el joven filÍsofo y teÍlogo chachapoyano Toribio RodrÍguez de Mendoza la leerÍa a escondidas en el  Real Convictorio de San Carlos) 
 Ante la crÍtica del clero francÍs, en 1750 (aÍo en que naciÍ   en Chachapoyas don Toribio RodrÍguez de Mendoza) Montesquieu escribe su Defensa del espÍritu de las leyes. Durante los últimos aÍos de su vida escribe  Ensayo sobre el gusto (útil hoy para la investigaciÍn de la gastronomÍa peruana), escrito a solicitud de D´Alembert y publicado pÍstumamente en la Enciclopedia de Ciencias y FilosofÍa en 1757.  Montesquieu, el barÍn de la PolÍtica,  muriÍ en ParÍs el 10 de febrero de 1755. 
Su paradigmÍtico tratado Del EspÍritu de las Leyes, estÍ dividido en Libros independientes, y cada Libro en varios capÍtulos. Por ejemplo, el Libro VIII tiene once capÍtulos. Para conocimiento de los peruanos- en especial de los  jactanciosos e ¿ilustrados? polÍticos- glosamos  el siguiente pÍrrafo del sugestivo CapÍtulo II, titulado De la corrupciÍn del principio de la Democracia:
Montesquieu parte de la idea general que ¿la corrupciÍn de cada Gobierno empieza casi siempre por la corrupciÍn de sus principios? (cuando los tuviera, claro estÍ)
¿El principio de la democracia- escribe- se corrompe, no solo cuando se pierde el sentido de la igualdad, sino tambiÍn cuando se adquiere el sentido de la igualdad extremada, y cuando cada uno quiere ser igual que aquellos a quienes escogiÍ para gobernar. A partir del momento en que esto ocurre, el pueblo ya no podrÍ  soportar el poder que Íl mismo confÍa a otros, y querrÍ hacer todo por sÍ mismo, deliberar y ejecutar en lugar del senado y de los magistrados, y despojar de sus funciones a todos los jueces [¡Que se vayan todos!, se exclama en estos momentos en Perú]. Y las buenas costumbres, el amor al orden y la virtud polÍtica [amor del Bien Común], desaparecerÍn. El pueblo cae en esta desgracia, cuando  aquellos en quienes confÍa  tratan de corromperlo para ocultar de ese modo su propia corrupciÍn. Para que el pueblo no vea  su ambiciÍn, no le hablan mÍs que de su grandeza, para que no se dÍ cuenta de su avaricia, halagan sin cesar la del pueblo.
La corrupciÍn aumentarÍ en los corruptores, pero tambiÍn en los que ya estÍn corrompidos¦La democracia tiene que evitar dos excesos: el espÍritu de desigualdad, que la harÍ desembocar en la aristocracia, o en el Gobierno de uno solo; y el espÍritu de igualdad extremada, que la llevarÍ al despotismo de uno solo, al igual que el despotismo de uno solo acaba con la conquista republicana? (Del EspÍritu de las Leyes; Editorial SARPE, S. A.  Madrid, 1984; p.131.ss)
 AsÍ, con esas palabras del barÍn de Montesquieu- vigentes en estos momentos de corrupciÍn casi generalizada  de la clase polÍtica peruana- concluimos el presente Editorial, para empezar de nuevo, posteriormente, porque la corrupciÍn darÍ que seguir hablando hasta que la palabra del mudo Jorge Barata termine  finalmente delatando quiÍn es quiÍn¦Es posible que asistamos, para ese entonces, a la decadencia y caÍda de casi todo  el mundo. Y a futuro esperemos que  ese ¿casi? no termine tambiÍn corrompiÍndose. SerÍa el acabose. El Perú se convertirÍa en un ¿Estado fallido?.
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 *EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 28 de diciembre de 2017. Luis Alberto Arista Montoya.                                                                                                                                                                                                                                                       
 

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