24/06/19 – 06:27
Luis Alberto Arista Montoya*
En el Museo de Arte de Lima, recientemente se inaugurÍ la muestra titulada ¿Redes de Vanguardia: Amauta y AmÍrica Latina, 1926-1930?, donde se revisita la trascendencia que tuvo y tiene la revista ¿Amauta? fundada por el periodista, polÍtico y filÍsofo JosÍ Carlos MariÍtegui (naciÍ el 14 de junio de 1894- falleciÍ un 16 de abril 1930). Ayer domingo 23 de junio del aÍo en curso, el diario El Comercio informÍ profusamente sobre este hito cultural.
Hoy 24 de junio en que se celebra la fiesta patronal de nuestro antiguo Colegio San Juan de la libertad, fundado mediante Ley del 22 de enero de 1830 bajo el nombre de Colegio de Ciencias y Artes de San Juan de la Libertad- en reconocimiento de la gloriosa batalla de Higos-Urco (6 y 7 de junio de 1821) a favor de la Independencia de Perú-, hoy escribimos este Editorial en homenaje de la memoria histÍrica forjada en nuestro glorioso colegio.
Entonces, urdimos estos dos temas. Algunos alumnos de nuestra generaciÍn, perteneciente a la dÍcada de los aÍos 60 del pasado siglo, comenzamos a leer los Siete Ensayos de interpretaciÍn de la realidad peruana de MariÍtegui, bajo la orientaciÍn de don Medardo Hidalgo, culto director de la biblioteca del Colegio San juan. Luego, durante nuestra vida universitaria conocimos sus demÍs obras y algunos ejemplares de la clÍsica revista Amauta que fundara, una de las mejores revistas americanas de su tiempo.
¿Por quÍ, la gente de la izquierda o de la derecha peruana no cuenta hoy con una revista con esa talla internacional? No lo sabemos. Lo cierto es que el ejercicio de la polÍtica se ha banalizado en nuestro paÍs. ¡QuÍ lÍstima!
Para el simposio Internacional ¿AMAUTA Y SU ÉPOCA?, realizado entre el 3 y el 6 de setiembre de 1997, presentamos una ponencia, de la cual glosamos algunos pÍrrafos en su homenaje. Vemos.
JosÍ Carlos MariÍtegui- decÍamos, y lo ratificamos hoy- fundamentÍ su posiciÍn polÍtica y cultural en la filosofÍa marxista, utilizando bÍsicamente el discurso tipo ensayo y el discurso del periodismo cultural. Fue un intelectual comprometido. Todo el cuerpo de su teorÍa estuvo vertebrado por su adhesiÍn a la concepciÍn marxista de la Historia, cuya gÍnesis estÍ en la temÍtica de su entorno contemporÍneo, que lo supo abordar a travÍs del ejercicio periodÍstico y revisteril.
Sin embargo, recibiÍ tambiÍn el influjo de otras corrientes del pensamiento y arte, tal como se puede apreciar en las pÍginas de la revista AMAUTA, y, ahora, en la muestra tipo mural iconogrÍfico que se presenta en el Museo de Arte de Lima.
La prÍctica de este periodismo cultural hizo que elaborara un marxismo libertario, trascendiendo las formas deterministas, dogmÍticas y totalitarias del marxismo ortodoxo y escolÍstico, de cuyo agotamiento las pruebas sobran hoy en dÍa (en el Perú, sobre todo a partir de la interpretaciÍn patolÍgica y criminal que hiciera el terrorista Abimael GuzmÍn Reynoso, autodenominado marxista-leninista-maoÍsta-pensamiento Gonzalo; toda una chaifana, con perdÍn de la chaifanita, sabroso potaje peruano).
Desde nuestro AquÍ/Ahora, una relectura transhistÍrica de MariÍtegui a estas alturas no solamente debe significar una relectura de ese marxismo libertario, sino tambiÍn una relectura de la relaciÍn de MariÍtegui con otras filosofÍas que alimentaron su pensamiento, a la luz de la crÍtica de la modernidad occidental (realizada, hoy, por ejemplo, por el filÍsofo alemÍn de izquierda liberal, JÍrgen Habermas) y de la instalaciÍn de la filosofÍa posmoderna en el panorama actual(como la de Gianni VÍttimo y Peter Sloterdijk, por ejemplo).
Existe un texto clave de MariÍtegui sobre el problema de la ¿crisis filosÍfica?- que recomiendo leer a los jÍvenes- que fue rescatado en 1972 por los editores de la revista Textual (N°s 5-6, del Instituto Nacional de Cultura-INC), que nos puede servir de punto de partida. La filosofÍa occidental, desde la Ípoca de los griegos hasta la actualidad, siempre ha evolucionado dentro de un estado crÍtico, a travÍs de un tiempo de crisis. Ningún tiempo ha sido bueno para la filosofÍa, mÍs aún en los tiempos de crisis moral como la que padece el Perú de hoy, porque la filosofÍa (que ya no es un simple ¿amor a la sabidurÍa?, sino un Saber) es una forma de pensamiento eminentemente crÍtico, cuestionador, vigilante y propositivo. Todo autÍntico filÍsofo, como lo fue MariÍtegui, es una especie de tÍbano que se mantiene en estado de alerta dentro de la circunstancia histÍrica en la cual vive para tratar de salvarla.
No hay (no debe haber) filosofÍa orgÍnica; es por eso que la filosofÍa, aparentemente, no ¿progresa?, o por lo menos el gran público no lo nota (ni la usufructa materialmente), a diferencia del desarrollo de la ciencia que sÍ es útil y eficaz para la vida del hombre.
Es por eso que cuando los polÍticos de hoy en el Perú hablan de no cambiar la ¿esencia? de los proyectos de reforma polÍtica propuestos estÍn tocando un tema filosÍfico¦ lo que pasa- como dice el Chavo del 8- ¿es que fue sin querer queriendo?. Es decir: o no saben lo que dicen, o dicen lo que no saben. Pues, este vano debate entre esencialistas versus antiesencialistas, es fruto de la ausencia de ideologÍas polÍticas, como dirÍa el Amauta JosÍ Carlos MariÍtegui.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 24 de junio de 2019.Luis Alberto Arista Montoya.




