01/09/23 – 04:05
Luis Alberto Arista Montoya*
La sociedad peruana estÍ viviendo en ascuas por el miedo individual/colectivo frente al aumento de la violencia delincuencial. Violencia criminal que tiene dos fundamentales caracterÍsticas: va aumentando en ascenso cual espiral cada vez mÍs sanguinaria, y va descendiendo cual tirabuzÍn destruyendo el endeble tejido social peruano.
Los delincuentes encarcelados en Venezuela que fueron liberados (por que el Estado ya no tiene recursos para mantenerlos por largo tiempo) vinieron a ¿refugiarse? (lÍase expulsados) a paÍses como Perú, Ecuador, Colombia y Chile. A nuestro paÍs llegaron un buen número de bandas criminales, con su respectivo sÍquito de prostitutas. Feroces bandas (como ¿El tren de Aragua? de dimensiÍn continental) que al encontrar ¿tierra abonada?, de inmediato se aliaron con bandas nativas, que no solo imitan su accionar (atacar a balazos manejando motos lineales), copian su vestimenta, hasta el dejo de voz (a su vez los venezolanos tratan de hablar a lo peruano, para disimular).
Han fundado una especie de ¿subcultura? de la extorsiÍn y del sicariato, utilizando a menores de edad. Y asÍ la socializaciÍn de los menores de edad en una cultura de violencia va in crescendo, bajo el paraguas de la impermeable telaraÍa de las Redes Sociales (usando hÍbil y malignamente el celular como parte de su Trompa Eustaquio, para amenazar y meter miedo). El celular es un instrumento de primera necesidad para estos delincuentes.
Este epifenÍmeno delincuencial (por ser resultante de la acumulaciÍn de una serie de capas sucesivas de vivir sin respetar las normas sociales y el Estado de Derecho- caracterÍstica de la llama ¿anomia social?) estuvo oculto (y latente) entre 1980-2000, durante la violencia terrorista sanguinaria de Sendero Luminoso y del MRTA (que paradÍjicamente ahora la ComisiÍn Internacional de Derechos Humanos pretende lavar la cara de su lÍder VÍctor Polay Campos). Estos delincuentes ¿comunes? se orinaban de miedo de ser confundidos como terroristas de Sendero o del MRTA, por lo que solo realizaron solapadamente fechorÍas ¿menores?. Estaban agazapados, esperando atacar en cualquier momento como las hienas.
Ahora esta gigantesca capa social delictiva se alimenta y retroalimenta con el dinero y la cultura de violencia generado por los terroristas del VRAEM, por los narcotraficantes, por la minerÍa y la tala ilegal, los corruptos de toda laya, y por polÍticos pendejos de extrema derecha y de extrema izquierda. El resultado es que nuestro paÍs padece de una espeluznante inseguridad ciudadana. Estamos ante una forma perversa de terrorismo provocado por organizaciones criminales.
Pero desde el seno de ese enorme dolor tiene que brotar una ¿Ética de la crueldad?: es decir, que de estos hechos crueles y sanguinarios debemos sacar lecciones morales curativas y preventivas. Felizmente que los buenos y mejores somos mayorÍa en nuestro ¿dulce y cruel? Perú. ¡Que no degÍellen nuestro principio de Esperanza!
Por lo que creo que debemos repensar crÍticamente el concepto de Cultura de Paz, como opciÍn de vida. DespuÍs de los estragos de las dos guerras mundiales, la UNESCO comenzÍ con su polÍtica pública mundial a favor de una ¿paz duradera?. ¿CÍmo conseguirla? Es cuando durante un ¿Congreso Internacional sobre la Paz en la mente de los hombres y las Mujeres? celebrado en 1989, la UNESCO acuÍÍ el concepto de CULTURA DE PAZ. Puesto que la violencia (guerras, conflictos, delincuencia) se origina en la mente de los hombres y mujeres, tambiÍn en la mente de los hombres y mujeres tiene que erigirse primero la Paz. Ese aÍo, en 1989, la Ministra de EducaciÍn Mercedes Cabanillas creÍ la ComisiÍn Nacional de EducaciÍn por la Paz, a la que tuve el honor de pertenecer. Nunca debiÍ ser desactivada dicha comisiÍn hasta no ver consolidada la paz social. Oportunidad perdida.
Pero la búsqueda de paz no puede ser una contracultura, es decir, una respuesta reactiva (mÍs policÍas, mÍs penas, mÍs cÍrceles). La Cultura de Paz es una opciÍn vital que se cultiva y germina en la mente de la gente desde sus niÍeces: desde el hogar, desde la escuela, a travÍs de los medios sociales de comunicaciÍn y, ahora, desde las redes sociales. Esta libre y voluntaria opciÍn implica: considerar la Paz como respeto de la vida; la paz es el bien mÍs preciado de la humanidad. No significa tan solo una ausencia de violencia (guerras). ¡No! Implica compromiso a favor de la libertad, la justicia, la igualdad y la solidaridad entre todos, sin marginaciÍn, racismo, inequidad.
En 1999, por encargo del Ministerio de EducaciÍn, escribimos un texto escolar para alumnos del cuarto y quinto de Secundaria, titulado CULTURA DE PAZ, DIÍLOGO Y NEGOCIACIÓN (Ediciones Quipu). De ahÍ gloso la siguiente cita: la cultura de Paz, ademÍs de ser una opciÍn cultural/educativa, tambiÍn tiene que ser una Toma de DecisiÍn polÍtico-social a favor de un cambio radical de la sociedad y de la conciencia maligna de la gente. AquÍ lo polÍtico se sustenta en lo educativo y viceversa. Solo asÍ se derrotarÍ a la violencia como estilo de vida, como ideologÍa, como praxis y vivencia cotidianas.
Como una forma de contribuir a ello, a travÍs de esta prestigiosa emisora Radial, seguiremos con esta temÍtica, a propÍsito del ¿Plan Boluarte? anunciado por el Primer Ministro, Alberto OtÍrola. Volveremos¦
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EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 1 de setiembre de 2023, Luis Alberto Arista Montoya.




