Una trabajadora del Hospital Regional Virgen de Fátima de Chachapoyas alzó su voz en medio de la creciente crisis interna del sector salud, denunciando un clima laboral marcado por el maltrato, la prepotencia y la falta de articulación entre el personal médico y técnico, situación que —según afirmó— termina afectando directamente la atención a los pacientes.
Durante su intervención, la trabajadora fue enfática en señalar que no se siente representada por ciertos sectores del gremio médico, cuestionando duramente sus actitudes. “No es la forma correcta. Ha habido prepotencia y falta de respeto hacia el personal técnico, de cocina y otros trabajadores”, manifestó, evidenciando una fractura interna en el hospital.
Asimismo, rechazó las acusaciones que la vincularían a intereses personales o búsqueda de cargos, asegurando que, por el contrario, ha renunciado anteriormente a funciones cuando no existían condiciones adecuadas para trabajar. En esa línea, denunció haber sido víctima de difamaciones, apodos y señalamientos sin sustento, lo que ha deteriorado aún más el ambiente laboral.
Uno de los puntos más críticos expuestos fue la limitada presencia de médicos durante la atención diaria. Según relató, en muchos casos los profesionales realizaban visitas en la mañana, dejaban indicaciones y se retiraban, sin brindar seguimiento a los pacientes ni atender consultas de familiares durante el resto del día, lo que obligaba al personal técnico a asumir responsabilidades adicionales sin respaldo médico.
La trabajadora también cuestionó el uso del denominado “año sabático” por parte de algunos médicos, sugiriendo que se investigue si este beneficio se traduce realmente en producción académica o mejoras para el sistema de salud. “Sería importante conocer cuántos proyectos o investigaciones se han generado”, indicó.
En contraste, destacó el compromiso de algunos servicios y profesionales, especialmente durante la pandemia de COVID-19, donde médicos jóvenes demostraron —según señaló— una actitud más empática, colaborativa y centrada en el paciente, marcando una diferencia significativa en el trato y la calidad de atención.
Finalmente, lamentó que muchas deficiencias estructurales del hospital hayan sido encubiertas durante años por el propio personal, priorizando siempre el bienestar del paciente pese a las limitaciones. Sin embargo, advirtió que esta situación ya no es sostenible.
El testimonio refleja una problemática profunda en el sistema de salud regional, donde no solo existen deficiencias presupuestales y administrativas, sino también una crisis en las relaciones humanas dentro del hospital, lo que exige una intervención urgente e integral por parte de las autoridades.




