Por: Jindley Vargas
Mientras nuestras autoridades regionales, municipales y hospitalarias se recuperan de la resaca del Raymi Llacta, mientras los aspirantes a gobernar diseñan estrategias para obtener votos como si la tragedia hospitalaria estuviera desligada de las urnas, mientras algunos opinólogos se refugian en la comodidad de la resignación, y mientras muchos conciudadanos que derrocharon salud en las programaciones festivas hoy descansan como si la crisis no existiera, el hospital Virgen de Fátima agoniza y los pacientes se enfrentan a una precariedad cada vez más acentuada.
Lamentamos interrumpirles la cómoda pausa posterior a la fiesta, pero la realidad no espera. Sería decente que quienes están a punto de dejar la gestión que les tocó conducir, aunque sea de despedida, como un acto mínimo de redención, hagan algo que contrarreste la torpeza del gobernador, quien sin firmeza ni visión cedió cobardemente a la presión de grupos atrincherados en privilegios y retiró la confianza a quien intentaba enfrentar el desorden histórico del hospital. Esa decisión convirtió al ciudadano en el gran perdedor. Porque la salud no es un juego ni un adorno para discursos, es un derecho que hoy se está violando.
Y en contraste con los que se van, los que pretenden gobernar deben ser coherentes: no esperen a contar votos repitiendo promesas bonitas. Ejerzan ciudadanía hoy, enfrenten la crisis con hechos, no con slogans. Porque quien invisibiliza la tragedia sanitaria no merece la confianza ni el voto de un pueblo que sangra.
La dialéctica es clara: si el poder se legitima en las urnas, la dignidad se sostiene en la crítica y en la acción. Callar es complicidad, actuar es deber. Y si la fiesta llenó calles, que la indignación llene plazas: porque la salud no se defiende con danzas, se defiende con coraje.
P.D.: A la Defensoría del Pueblo y a la Fiscalía y demás actores tutelares que brillan por su ausencia: su silencio es tan grave como la negligencia de las autoridades. La ciudadanía no necesita espectadores, necesita instituciones que actúen.




