Luis Alberto Arista Montoya*.
Con el propósito de garantizar el aporte de la educación a la construcción de la paz, e impedir la penetración en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la ideología de Sendero Luminoso y del MRTA, el 9 de abril de 1986, en convenio con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD, el Ministerio de Educación del Perú conformó la Comisión Nacional Permanente de Educación para la Paz, que cumplió un rol trascendente.
Integraron esa comisión un grupo de científicos sociales, bajo la presidencia del Padre Felipe Mac Gregor Rolino, rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú
Se elaboró un texto escolar titulado Cultura de Paz, de cinco capítulos, más tres apéndices: sugerencias pedagógicas, la Universidad y Educación para Paz, y medios de comunicación y Educación para la Paz. Ese libro-guía fue distribuido a todas las escuelas públicas.
También organizaron encuentros con profesores y jóvenes, designados como Agentes de Paz. Y propició investigaciones sobre la realidad nacional. Una de esas investigaciones fue La Socialización del Niño en una Cultura de Violencia (Premio Nacional Concytec-1990)- que tuve el honor de dirigir -, sobre la base de la aplicación de encuestas a 1500 niños en extrema pobreza de 8-12 años de edad, pertenecientes a escuelas públicas de los conos norte, sur y centro de Lima.
Ahora, consideramos que la actual violencia escolar es un epifenómeno, surgido como protuberancia maligna del fenómeno de la violencia terrorista (1980-2000), sumado a la actual violencia estructural propia del sector Educación y de la sociedad en su totalidad.
Actualmente, interesa investigar la socialización del escolar en una cultura de violencia a través de la tecnología digital que ha instaurado un cyberbullying en principio, antes del acoso físico, mental y emocional del otro. Los alumnos del cuarto y quinto de secundaria son nativos digitales: confunden patológicamente lo real, lo ideal y lo irreal con lo virtual.
Es bueno tener en cuenta estos antecedentes, en momentos en que el gobierno ha anunciado la revisión del currículo de estudios, la creación de la Escuela Nacional de Directores y la reactualización de la carrera pública magisterial.
Creemos firmemente en la urgente recreación de la Comisión Nacional Permanente de Educación para la Paz a la luz de los nuevos hechos de la imperante violencia escolar, del lenguaje digital agresivo, que merecen ser estudiados por nuevos investigadores de las Ciencias Sociales, bajo la perspectiva de la metodología de la investigación interdisciplinar. Y que esta Comisión sea un órgano consultivo y ejecutivo del ministro de Educación. Sí y solo así se podrá hacer frente a las patologías de la racionalidad digital, y a los peligros que conlleva el abuso de la Inteligencia Artificial si es que cae en manos de cretinos naturales.
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EDITORIAL: Para Radio Reina de la Selva. Lima 29 de setiembre de 2026




