EL PAPA LEÓN XIV:  LÍDER DE LA CULTURA DE PAZ

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Luis Alberto Arista Montoya*

Faltan pocos días para que el Papa León XIV retorne al Perú, su tierra: entre el 11 y 16 de noviembre estará con nosotros. Arriba a un Perú doliente: en medio de una vorágine de sicariato, extorsiones y homicidios que han instaurado el miedo en el seno la población.

El monseñor Guillermo Inca- coordinador nacional de la visita papal- tiene razón cuando dice que el temor ciudadano se ha convertido en miedo. Perú es un país miedoso. Cunde el terror y el miedo.

Según las cifras oficiales del Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) señalan 517 homicidios en los primeros 92 días de la actual administración política del país. La criminalidad va en aumento:  asciende como un tirabuzón que extrae lo peor de las entrañas malignas de la cultura de violencia.

 Pero, al mismo tiempo, el Santo Padre traerá un mensaje de unidad y de superación del miedo. No creemos que su voz y acción sea un simple bálsamo (paliativo tranquilizador) para curar las enormes heridas del cuerpo de la nación peruana. Él buscará infundir la fe en el consenso nacional comprometiendo a actores y líderes políticos para su concreción, y buscando también  la recuperación de la confianza de la gente desde un consenso comunitario: de la gente que siente que Dios está en el hombre, y que el hombre está en Dios. Tal como nos lo enseñó San Agustín, patrono y referente teológico y filosófico del Papa León XIV.

En este mundo de perturbada naturaleza y de loca virtualidad, el actual Papa- nuestro paisano ejemplar- es el más excelso representante mundial de la CULTURA DE PAZ. Orbi et Urbe

Frente a las terribles prácticas de la cultura de violencia todos estamos comprometidos a trabajar a favor de la CULTURA DE PAZ; pero no debe ser ni una obligación ni una opción, sino una elección libre y resp0onsable. “Yo soy yo y mi circunstancia de cultura de paz, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, podría ser el apotegma que debemos llevar impregnado en nuestros mente y sentimiento. Porque la cultura de paz se origina en nuestro cerebro y corazón.

 Esto implica promover y lograr una Educación en Valores con el fin de promover formas de convivencia pacífica entre las personas.

Desde abril de 1986 el Perú no solo se adhirió diplomáticamente a los acuerdos internacionales promovidos por UNESCO en favor de una CULTURA DA PAZ,  sino que, precisamente, al haber caído dentro de una pavorosa crisis de valores, signada ferozmente por la violencia terrorista (entre 1990-2000) también optó y eligió , sobre todo a partir de 1990, por desarrollar estrategias con el fin de lograr una paz total e integral, tanto en el orden interno  como externo.

Una de esas estrategias que tuvo éxito social y pedagógico fue la creación de la COMISIÓN NACIONAL PERMANENTE DE EDUCACIÓN POR LA PAZ, durante la gestión de la ministra de educación Mercedes Cabanillas. Después de la caída de
Abimael Guzmán en el año 1992, al poco tiempo se desactivó dicha comisión. Fue un equipo de científicos sociales que mejor contribuimos a favor de la ansiada búsqueda de la Cultura de Paz, desde las aulas y desde los sindicatos magisteriales.

En un país como en el Perú con deudas sociales pendientes y pesadas herencias de injusticia social, jamás debió desactivarse aquella comisión, cuya permanencia hubiese sido fundamental en momentos que asistimos atónitos frente a los hechos de violencia escolar, donde muchos niños y adolescentes practican una cultura de violencia que tiende a normalizarse. Por tal motivo, creemos de perentoria necesidad su reinstauración.

______EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 3 de noviembre de 2026. Luis Alberto Arista Montoya.

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