MAESTRO VIEJO Y OLVIDADO

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Pastillita para el Alma 16 – 10 – 2026

Casi dos horas de viaje, no solo por el abundante tráfico, sino por la distancia. Su casa del maestro jubilado, está arriba casi en la punta del cerro, igual como de ir de la plaza de nuestra tierra hasta Taquia, con la diferencia que pasas un cerro, de una carretera bien asfaltada y enmarcada por edificios multifamiliares, casas hermosas y muchas tiendas comerciales de diferentes productos, en donde desde hace no mucho tiempo atrás, había desolación tierra y arena. Iba con el ánimo predispuesto para encontrar a un hombre “enfermo, casi postrado en cama, muy deteriorado en su salud” según decían las malas lenguas … ¡Oh sorpresa! Salió a recibirme, a la puerta en compañía de su esposa, en una casa muy bonita, elegante y muy bien decorada con fotos y cuadros de pinturas en las paredes. Él me cuidaba que no vaya a caerme, lo cual me alegró bastante, por su estado general.

Sentados en cómodos sillones conversamos de tiempos idos y como siempre de nuestro viejo Chachapoyas, sus anécdotas de colegial y de su formación en la primera promoción de la Normal Mixta y desde luego, sus aventuras en un Trio de Cantantes, con Luis Herrera Castro y el ayudante del odontólogo de la Policía … me obsequió un libro con las canciones del Trío Los Panchos y en la primera página con una canción “Mil besos” que le hizo pestañear como dos o tres veces, seguido de un silencio corto, pero elocuente … luego, pasado el momento, fotografías diversas, en una de las cuales estaba un trío mixto que tuvo mucho éxito con canciones como Camino Verde, Amorcito Corazón, Júrame, Mis noches sin tí y varias más.

La conversación muy amena … empezó contando la tragedia de la pérdida de un hermano muy querido justo la mañana que iba a trabajar en un escuela del sur de Lima … luego lo que más me ha impresionado fue su experiencia  en una Escuela, según él mismo lo nombra “La Escuela de los Pájaros fruteros”, niños muchos de ellos abandonados de sus  padres y procedentes de los barracones y asentamientos humanos de la gran Lima … interesante la Escuela Nocturna alumbrada con velas, en un barrio que no contaba con luz eléctrica y …  gracias a la habilidad de sus alumnos, especialmente de su líder King Kong consiguieron alumbrado eléctrico y también material para cursos de Carpintería y Costura, con la habilidad …  altruista y benefactora de sus inteligentes, audaces y prósperos alumnos … Adornaba nuestra charla su señora esposa, una dama muy simpática y elegante, brindándonos refrescos y  mostraba orgullosa la decoración de su sala cuando hace muy pocos días celebraron el cumpleaños de su primer bisnieto y al preguntar dónde estaba el cumpleañero, me dijo que muy lejos del Perú pero, que gracias a  las video llamadas, es costumbre de ellos, conmemorar esa clase de acontecimientos, lo cual me dejó perplejo por esa calidad de amor a sus familiares … una linda tarde que se puso más interesantes al saber que como maestro formado en una Escuela Normal de provincias, fue designado como Supervisor General … cargo que ganó por concurso, para la formación de Colegios de una Institución de las Fuerzas Armadas, en varias ciudades del Interior del país. Todo este escueto y muy resumido relato me llenó de orgullo y de mucha alegría y más cuando me dijo … “tu visita me ha hecho olvidar todas mis dolencias”, lo cual corroboró su amada esposa que nos sirvió un exquisito lonche.

Entonces, en esos silencios que, rasguñan el alma y sobre todo de nosotros los médicos viejos, sabemos que una palabra amable, una palmada en el hombro de un paciente, una mirada tierna a los ojos de nuestros enfermos del cuerpo y del alma, valen mucho más que las mejores medicinas y quizás, este tiempo apresurado de inseguridades, de prisas, de cápsulas, pastillas, píldoras e inyecciones, de antibióticos, de tomografías, ecografías,  resonancias y una lista gigante de exámenes de Laboratorio, ha hecho olvidar a algunos colegas que, los pacientes no son objetos, ni una silla o una mesa … son seres sufrientes que nos dan la oportunidad de compartir sus males y talvez compensar, como en el caso presente, todo lo que ellos nos enseñaron en el largo camino de ser médicos.

Cuando el maestro envejece … ¿Quién se acuerda de él?

Muchos de nosotros, olvidamos que, lo que somos ahora, se lo debemos a ellos … sin ellos quizás seguiríamos siendo, quizás, pájaros fruteros … o bueno, ahora con tanto incauto, de repente “políticos” pero no de aquellos por los cuales nos sacamos el sombrero, los cuales, merecen nuestro respeto y admiración, sino de los otros que avergüenzan y  ni siquiera nombrarlos merecen.

Cuando los maestros se enferman … cuando la Seguridad Social o los médicos del MINSA no les olvida, pero les da una cita para seis meses o más … aunque los enfermos ancianos son ¿atendidos? por los médicos domiciliarios … ellos, casi siempre tienen su tiempo apurado y algunos se disculpan, porque con tan mala suerte, ahora le ha tocado muchos pacientes … dejan una receta o les dan unas medicinas que, en una visita anterior, alguien con más tiempo las recetó.

Los maestros viejos sufren esas tristezas de silencios largos cuando no hay quien toca su puerta.

La soledad y el aislamiento mata, más que los dolores físicos, aunque tengas la compañía de una persona amada … hombre o mujer … que de tanto conversar o consolar ya no dan tranquilidad.

Ahora, a mi edad, me doy el lujo de “pensar y creo”, erróneamente, que todavía soy útil y me pregunto:

¿Cuántos hombres y mujeres que alguna vez ocuparon un lugar importante en nuestra comunidad están envejeciendo hoy en silencio, esperando una llamada, una visita o una palabra de afecto?

La verdadera amistad no se mide solamente por los años compartidos, a veces obligados por ser familia, sino también por la capacidad de permanecer presentes cuando ya no hay nada que ganar, cuando no existen favores que pedir y cuando la única recompensa, consiste en ver un poco menos triste a otro ser humano.

Todos tenemos una historia que contar y a los ancianos hay que escucharlos, aunque lo vuelvan a repetir y no decirles “eso ya lo cuentas como cien veces abuelito”

A los viejos, ya no nos consideran en las reuniones sociales … escuché con pena, lo que dijo la esposa del maestro … antes era diferente, cuando servía a diestra y siniestra, administraba y hacía quedar bien a sus jefes y autoridades … “en esa época nos invitaban a todas las comidas y las actuaciones y nos daban preferencia” … entonces, descubres una verdad innegable que “eras la vela de cera en la noche oscura”.

A veces tengo la suerte de encontrarme circunstancialmente con algunas personas que me dicen: Doctor usted operó a mi hijo, a mi esposo, a mi hermano, ¿se acuerda de mí? No se pueden imaginar la felicidad que dan esas palabras … y más todavía cuando con todo cariño te dicen “Profe usted me enseñó en el Colegio San Juan … o en tal universidad y también porque no decir, en el Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú.

Para quien está enfermo, una visita puede ser mucho más que un gesto de cortesía, una llamada nos da alegría, nos da felicidad … preguntar también por la pareja … de repente una ayuda, un no sé qué. También es un gesto de amor, cuidar a quien cuida y si es una persona ajena tendrá más cuidado. No hay peor decepción de sentirse olvidado, ninguneado, abandonado hasta por sus familiares.

No esperemos a que una noticia triste nos convoque … una noche en el velorio o en el cementerio. Ya no valen nada los discursos, las coronas de flores, las palabras sentidas, ni las lágrimas derramadas.

Hoy en mi programa “Retacitos de vida” hubo un momento que me quebré … el instante que recordé los días de concentración, de once muchachos cerrados en un salón oscuro, con camas unipersonales, sintiendo en mi cama, un bulto que se arrincona … Por qué negarlo si es verdad … soy un viejo de sentimientos muy frágiles, un médico acostumbrado a fajarme con el sufrimiento del cuerpo y el alma, pero, por encima de todo lo vivido, gozado y sufrido … sigo creyendo en la existencia de la Bondad Humana.

Jorge REINA Noriega

CMP: 2418 – RNE: 1986

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