«Los Pulpos ya están en Cajamarca y será diez veces peor que Pataz», advierte fiscal Frank Almanza

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El jefe de las fiscalías en Material Ambiental afirma que ya se tiene evidencia de que la banda Los Pulpos está en Sorochuco. Explica cómo los grupos que llegan a dar seguridad a los mineros ilegales terminan controlando el negocio y extorsionándolos, y asegura que la minería ilegal ya está en la zona del proyecto Conga.

En Cajamarca identifica «diez zonas» con potencias de devastar una violencia similar a la de Pataz. FOTO: MP

Eduardo Quispe – Perú 21

Para el fiscal superior Frank Robert Almanza Altamirano, coordinador nacional de las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental (FEMA), Cajamarca no será «el nuevo Pataz», como suele decirse: el problema, sostiene, es mucho mayor. Mientras en La Libertad la minería ilegal se concentra en dos zonas, en Cajamarca identifica «diez zonas», cada una con el potencial de desatar una violencia similar a la de Pataz.

¿Qué tan grave es el problema en Cajamarca?

Dicen que Cajamarca va a ser el nuevo Pataz. Yo diría que no. Yo diría que el problema en Cajamarca es diez Pataz. En La Libertad hay minería ilegal: si vamos a Trujillo, en Trujillo hay minería ilegal; en Pataz hay minería ilegal y, se me ocurre, en otra parte de Trujillo está empezando la actividad. Pero en Cajamarca estamos hablando de Algamarca, de Chugur, de Tanlayoc, de Celendín, de Bambamarca. En Cajamarca hay muchos lugares donde hay minería ilegal, y cada lugar se podría convertir en un potencial Pataz.

La Libertad y Pataz tienen como característica la violencia de bandas criminales. ¿Qué tanto se refleja eso ya en Cajamarca?

Cuando hay minería ilegal a esa escala, a ese nivel, las organizaciones criminales llegan, primero se hacen cargo de la seguridad y luego se hacen del negocio.

¿Eso ya ocurrió en Cajamarca?

Por supuesto, eso está pasando en Cajamarca, y en algunos lugares que en este momento le podría decir sin problemas. Por ejemplo, en Sorochuco. En Sorochuco está pasando eso. En Sorochuco ya se habla de que organizaciones criminales están metidas en el tema.

¿Se ha identificado qué bandas criminales?

Una de ellas es Los Pulpos, por ejemplo. Ya se tiene evidencia de que están allí, en Sorochuco. Cuando esto empieza a pasar, se repite lo que ha pasado en Puerto Maldonado: los grupos que llegan en primer lugar para dar protección luego se hacen del negocio. Entonces, ya no son los mineros ilegales los que tienen su seguridad; ahora la seguridad controla a los mineros. El tema se revierte. Inicialmente, un minero ilegal contrataba personas para que lo cuiden. Hoy esa seguridad se ha hecho del negocio y a los mineros los extorsionan: les cobran por darles seguridad, por venderles combustible, les compran el oro, les venden suministros. En otras palabras, los mineros trabajan para la seguridad. Y eso, en resumidas cuentas, son extorsiones.

El ícono de la minería formal en Cajamarca es el proyecto Conga. ¿La minería ilegal ya ocupa parte del territorio de Conga?

Estamos pensando que ya están, en alguna medida, entrando en ese territorio. Sí, claro.

¿Podemos afirmar que ya están dentro de Conga?

No afirmaría en qué escala, pero hay presencia de minería ilegal en la parte de Hualgayoc, por ejemplo. Toda esa zona que tiene que ver con Bambamarca, que está a unos minutos de Hualgayoc. Si usted hace un recorrido de Hualgayoc a Bambamarca, va a encontrar en esa ruta muchos trabajos de minería ilegal. Y usted sabe que por ahí está Conga. Si bien es complicado en este momento hacer diagnósticos en cifras sobre qué porcentaje de Conga se habría invadido, ya están allí. Ya están allí.

Usted decía que Cajamarca puede ser diez veces lo que es Pataz. ¿Esto podría estar relacionado con la riqueza de las tierras de Cajamarca? Es decir, ¿hay más oro?

No solamente hay más oro, sino que hay más lugares. Como le había dicho, en La Libertad tenemos una zona que es Pataz…

Que es una zona más chica.

Así es. Y otra zona que es Huamachuco. Esas dos zonas, Huamachuco y Pataz, son las que hay en La Libertad. En Cajamarca no: en Cajamarca hay como diez zonas que son diez Pataz. Por lo menos; hasta me quedo corto. En cada lugar puede explotar un fenómeno de violencia similar al de Pataz. Por eso, si Cajamarca no se atiende oportunamente, el tema podría ser muy complicado, también porque hay una gran cantidad de oro en Cajamarca y, de pronto, la ley es mayor.

La ley es, para que el público entienda, lo que define el valor del oro.

La pureza del oro, exactamente.

Un mineral mucho más puro.

Así es. Hay más metal precioso.

Para ir cerrando, ¿hasta dónde llegan hoy los tentáculos de la minería ilegal? Podemos decir que tiene claramente un poder económico. ¿Podemos decir que sus tentáculos han llegado al poder político?

Sí, claro. Absolutamente. Estoy absolutamente convencido de que la minería ilegal no solo ha generado economías ilícitas, no solo ha generado pueblos que viven de esta actividad, sino que además, en el poder político, ha financiado campañas. Y es bastante probable —no lo voy a aseverar ni voy a decir fulano o zutano— que hasta se hayan financiado campañas políticas de gobernadores, alcaldes y, de pronto, congresistas. Porque la cantidad de dinero que se mueve en la minería ilegal es muy alta. Imagínese: en este momento estamos hablando de alrededor de 500 soles el gramo de oro. Con ese valor tan alto que tiene el oro, la cantidad de oro que se mueve es altísima. Y eso vence voluntades, corrompe, genera violencia. Si no se pone freno a la minería ilegal, esto se va a hacer inmanejable. Y hasta me atrevería a decir que el Perú podría terminar siendo un Estado fallido, porque así no vamos a poder con la violencia que esto va a generar. Definitivamente, me atrevería a decir eso.

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