A PROPÓSITO DEL CASO ¿LAVA JATO?

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07/12/17 – 05:46

LA ECONOMÍA POLÍTICA DEL SÍMBOLO

Luis Alberto Arista Montoya*

Mientras los empresarios ¿zanahorias? discutÍan en la última  CADE sobre la contradicciÍn del desarrollo peruano que marcha por  cuerdas separadas: es decir, que la economÍa marcha relativamente bien no obstante que la polÍtica avanza por su lado  a trompicones, el Ministerio Público y el  Poder Judicial- en un acto inusitado de celeridad- ordenaba, dentro del marco del caso Lava Jato, la prisiÍn preventiva de cinco de  los socios peruanos de la empresa brasileÍa Odebrecht. Son los dueÍos/representantes de las cinco empresas constructoras  mÍs ricas y poderosas del Perú.
La ¿ecografÍa? y ¿resonancia magnÍtica? corruptÍgena aplicada por Odebrecht ha permitido a los peruanos visibilizar quiÍn es quiÍn, de que pie cojea la clase polÍtica y la clase empresarial. ¿Gracias? Marcelo Odebrecht, ¿gracias? Jorge Barata. No es que ustedes llegaron a infestar nuestro territorio, encontraron el campo abonado, predispuesto a la corrupciÍn. En el Perú conviene realizar una arqueologÍa de corrupciÍn, cuyas capas sedimentadas se han ido acumulando desde la Ípoca colonial. Pero esto no es una causal de impunidad para los grasileÍos.
 No es que los peruanos (empresarios, polÍticos, periodistas, abogados, artistas) que cayeron en sus redes  hayan sido  Íngeles o arcÍngeles. ¡¿No, no, no?! (como  dijo alguien  tajantemente en campaÍa electoral, ahora sospechoso de corrupciÍn). Desde  inicios de la dÍcada de los  aÍos 90 del pasado siglo les recibieron a Uds. con sus brazos y bolsillos abiertos, a costa de los sobrecostos de las obras públicas. Es por eso que ahora se habla de empresas consorciadas. De corresponsabilidad penal.
No es tan cierto entonces que Perú marcha, en polÍtica y en economÍa, por cuerdas separadas. Siempre ha existido contubernio entre una  parte de la clase polÍtica y ciertos grupos de poder econÍmico. De lo contrario no se explica que los empresarios hayan hecho  una ¿chanchita? para sobornar a polÍticos (bÍsicamente a jefes de Estado) para ganar licitaciones y adueÍarse del Perú, bajo el paraguas del financiamiento de campaÍas electorales, apostando siempre a todos los potenciales candidatos ganadores. No eran tontos.
A nosotros nos interesa- por nuestra especialidad- el poder simbÍlico que estÍ detrÍs(o delante, lo mismo da) tanto del poder polÍtico como del poder econÍmico. Buscamos ejercer la ¿crÍtica de la economÍa polÍtica del signo?, como reza el tÍtulo del libro del sociÍlogo francÍs Jean Baudrillard.
La sentencia del juez Richard ConcepciÍn Carhuancho ha sido ejemplar. Encomiable, simbÍlica. Hemos recobrado en parte la fe en los magistrados. No bajÍ la cabeza ante la presiÍn polÍtica ni econÍmica de los sentenciados. ActuÍ bajo el principio de que todos somos iguales ante la ley.
Que los GraÍa MirÍ, GraÍa AcuÍa, los Camet, Ferraro y DibÍs –  los cinco empresarios ¿pitucos? peruanos consorciados- que ayudaron a Odebrecht a tejer la telaraÍa corruptÍgena, hayan sido juzgados y sentenciados por un  juez ¿cholo? de nombre inglÍs (Richard, en vez de Ricardo) con apellidos andinos (ConcepciÍn y Carhuancho), seguramente les pareciÍ a ellos (y a los de su clase social de  abolengo) una gran  afrenta racista. ¡Nunca se la imaginaron! QuizÍ creyeron que   ¿con la plata baila el mono?, como siempre piensan los que tienen harta plata. Se equivocaron. ¿El picaflor tarmeÍo?, picÍ bien. 
En el  dÍa y la noche que durÍ la audiencia- es de imaginar-,  no tuvieron apetito para comer. Movieron sus tentÍculos por doquier. No durmieron. Fueron  ¿reos de la  nocturnidad?. Terminaron con una feroz migraÍa, por la vergÍenza y el insomnio. En la madrugada del pasado lunes fueron apresados y conducidos a la carceleta del Poder Judicial bajo prisiÍn preventiva por 18 meses. Aparecieron con el rostro compungido, con los brazos cruzados en equis(X), como cualquier delincuente de bajo fondo. Por fin  delincuentes de ¿cuello y corbata? y buena billetera caÍan. Signos de que algo estÍ cambiando en la judicatura.
Me hizo recordar las escenas de una vieja telenovela mexicana llamada ¿Los ricos tambiÍn lloran?, protagonizada por la actriz VerÍnica Castro (que no es pariente del eficiente Fiscal amazonense Hamilton Castro, quien sustentÍ lúcidamente la acusaciÍn fiscal). Y cuando los ricos lloran, lloran a ¿moco tendido? como dice una vieja tÍa. Solo algunos  se arrepientan de verdad, pues el poder del dinero  obnubila  siempre.
En la bella ciudad andina de Tarma- donde naciÍ el Juez Richard ConcepciÍn Carhuancho “ me invitaron hace algún tiempo a un bar llamado ¿AquÍ estamos mejor que en frente?, porque estaba situado frente a la cÍrcel  y al cementerio. Seductivo e irÍnico ese nombre que ahora lo rememoro. Pues un bar es un Ímbito vital para  tertulia festiva, mientras que estar encarcelado equivale a estar medio muerto, sin libertad. Y si es por un largo tiempo es como morir lentamente. 
No olvidemos que la libertad del cuerpo (y la  del espÍritu) es el primer escenario vital con el que cuenta el ser humano. No hay que jugar con libertinaje con su propia libertad ni con la libertad de los demÍs, con quienes debemos estar ligados a travÍs de los valores, buscando siempre el utÍpico  Bien Común.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 6 de diciembre de 2017. Luis Alberto Arista Montoya.
     

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