Esta semana informativa nos dejó una fotografía clara, y a la vez dolorosa, de la realidad regional. No hablamos solo de obras paralizadas, carreteras llenas de lodo o convenios sin sustento financiero. Hablamos de prioridades. Y las prioridades —cuando se trata de gestión pública— definen destino.
Vemos un sector de Señor de los Milagros abandonado a su suerte, donde una obra inconclusa pone en peligro vidas. Vemos estudiantes universitarios que hacen más por la sonrisa de un adulto mayor que muchas autoridades por la salud pública.
Vemos un traslado aeromédico que salva vidas en la selva profunda, recordándonos que el Estado sí puede cuando quiere.
Vemos una municipalidad que debate peajes y combustible cuando las lluvias ya están golpeando las puertas de los más vulnerables.
Y vemos una carretera al aeropuerto convertida en una trampa de barro, justo en la entrada turística de la región.
¿Qué significan todos estos hechos juntos?
Significan que Amazonas avanza gracias a su gente, pero se detiene por sus autoridades inertes y corruptas. Significan que hay profesionales, voluntarios, estudiantes y ciudadanos haciendo patria todos los días; mientras que la incompetencia, la indiferencia y la falta de planificación siguen costando tiempo, dinero y vidas.
Este fin de semana debemos mirarnos como región con honestidad:
¿Estamos exigiendo lo suficiente?
¿Estamos fiscalizando lo necesario?
¿Estamos permitiendo que lo urgente eclipse lo importante?
¿Vamos a permitir nuevamente esta laya de autoridades?
Porque hay una verdad que no podemos disimular: Amazonas no está fallando por falta de recursos, sino por falta de prioridades claras.
El reto de la próxima semana es simple pero profundo:
Que cada autoridad recuerde que gobernar no es justificar problemas, sino resolverlos.
Y que cada ciudadano entienda que su voz —cuando denuncia, cuando pregunta, cuando exige— es la única herramienta que mantiene viva la esperanza de una región que merece mucho más de lo que recibe.
Desde Despierta Chachapoyas, seguiremos poniendo luz donde otros prefieren silencio.




