Jindley Vargas
Mientras los diputados Royser Castro y Mery Infantes, y el senador José Arista, todos de la bancada fujimorista, hacen de la fiscalización incursiones superficiales, informan en sus redes lo que todo el mundo ya sabe y lo presentan como trabajo productivo, la senadora Katherine Ampuero ha puesto el caso del Hospital Santiago Apóstol en el centro del debate nacional.
Ampuero no se limitó a exigir transparencia: denunció penalmente por colusión agravada al gobernador Gilmer Horna, a su asesor Leoncio Temoche, a Ronald Salazar Chumbe, a Elvis Becerra Vásquez y a otros servidores del Gobierno Regional de Amazonas, así como a representantes de la UNOPS, de China Railway N° 10 y del consorcio supervisor JLB Meta-FORMETA. Con eso dejó claro que la impunidad no puede ser la norma.
Los representantes de Fuerza Popular, en cambio, no exigieron auditorías sobre los S/ 166 millones devengados, no denunciaron la colusión, no pidieron explicaciones a UNOPS. Guardan un silencio atronador.

Cuando una autoridad fiscaliza con firmeza y valentía, merece nuestro reconocimiento. Pero cuando solo hace shows mediáticos, está demostrando que su presencia es puro protocolo. ¿Acaso los representantes amazonenses no tienen la voluntad suficiente para traducir la función fiscalizadora en denuncias cuando los casos lo ameritan? ¿O es que no quieren ser parte de la solución porque son parte del negocio?
Pero la responsabilidad no acaba en los parlamentarios amazonenses que brillan por su ausencia. Hay consejeros regionales con cuentas pendientes con Utcubamba, y también periodistas que vendieron la idea de la «transparencia internacional» y dirigentes que se sumaron a la comparsa. En abril de 2023, los consejeros rechazaron el convenio con UNOPS porque conocían sus antecedentes. En junio de 2024, lo aprobaron por unanimidad. ¿Qué pasó entre una sesión y otra? ¿Qué los convenció?

Hoy, cuando UNOPS admite que el expediente estaba mal hecho, cuando la obra lleva meses paralizada y cuando la senadora Ampuero denuncia penalmente a los responsables, las preguntas son inevitables: ¿qué sienten los que se prestaron para la jugada? ¿Qué se siente haber manipulado a la población? ¿Qué se siente haberse dejado manipular? ¿Y qué van a responderle a Utcubamba?
Como bien lo expresó una ciudadana chachapoyana en redes sociales: «Cuando una autoridad fiscaliza con firmeza y valentía, merece nuestro reconocimiento. ¡Que su ejemplo motive a los demás senadores a cumplir también con su deber! ¡Amazonas necesita hechos, no autoridades indiferente”




