AMAZONAS: UNA REGIÓN EN AGONÍA SISTÉMICA Y EL ABISMO DE LA INOPERANCIA POLÍTICA

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Por: Dr. Geisel Grández Grández Abogado y Analista Político, Consultor Senior del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Especialista en Gestión Pública, Lucha contra la Corrupción y Fortalecimiento de la Ética e Integridad Pública.

La publicación del Índice de Competitividad Regional (INCORE) 2026, elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), no debe recibirse como una entrega más de frías estadísticas, sino como una radiografía de la parálisis sistémica que condena a nuestra región. Como analista político, es mi deber ético y profesional señalar que los resultados son, una vez más, desoladores: Amazonas se mantiene estancada en el puesto 22 de 25 regiones evaluadas, la misma posición de rezago que ocupó en 2025. Aunque el puntaje general subió levemente de 4.3 a 4.5, este avance es una victoria pírrica que no logra sacarnos del fango del tercio inferior del ranking nacional.

Estamos ante una región que, pese a manejar presupuestos históricos, tiene sus sectores vitales —Salud y Educación— en lo que he denominado «Cuidados Intensivos (UCI)». Este artículo se propone desmenuzar las causas de este estancamiento, analizando por qué el dinero no se traduce en bienestar y por qué Amazonas sigue viendo pasar el tren del desarrollo desde la última estación.

I. SALUD: ENTRE EL RÉCORD DE EMBARAZO ADOLESCENTE Y EL DESABASTECIMIENTO DE MEDICINAS

El pilar de Salud es el espejo más cruel de la negligencia estatal en Amazonas. Para el 2026, la región permanece en el penúltimo lugar a nivel nacional (puesto 24). Si bien hubo una reducción estadística en el embarazo adolescente —pasando del 25.4% en 2025 al 22.5% en 2026—, seguimos ostentando el vergonzoso título de ser la región con la mayor incidencia de este problema en todo el Perú, triplicando el promedio nacional. Efectiva. El embarazo adolescente no es solo un tema de salud; es una barrera que corta los proyectos de vida de miles de jóvenes, perpetuando ciclos de pobreza extrema.

Aunque suene a perogrullada, según el INCORE 2026 (página 40), la responsabilidad de reducir el embarazo adolescente recae en el Gobierno Regional de Amazonas y en su Dirección Regional de Salud (DIRESA), Dirección Regional de Educación (DREA), UGEL y servicios de atención frente a violencia. Los gobiernos locales pueden complementar la labor de estas endades públicas mediante las Defensorías Municipales del Niño, Niña y Adolescente (DEMUNA), redes comunitarias y coordinación con escuelas. 

A esto se suma un dato alarmante: el desabastecimiento de medicamentos esenciales y vitales ha empeorado, pasando del 25.1% al 27.2%. Esto significa que en casi un tercio de las veces que un amazonense acude a una posta o centro de salud, no encuentra la medicina básica para curarse. ¿Cómo se explica esto cuando el gasto público regional ha superado los 10 mil 600 millones de soles en los últimos años? La respuesta no es la falta de dinero, sino la inoperancia de la Dirección Regional de Salud (DIRESA) y la falta de rigor técnico en la gestión logística.

En cuanto a la anemia infantil, aunque bajó del 46.4% al 43.6%, Amazonas sigue entre las regiones más afectadas, comprometiendo irremediablemente el desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones. La salud en Amazonas no está mal por un fenómeno natural, sino por decisiones políticas que no priorizan la vida.

II. EDUCACIÓN: EL SEXTO AÑO DE PARÁLISIS Y LA BRECHA DIGITAL INSALVABLE

Si en salud estamos en UCI, en educación estamos ante un fracaso crónico. Por sexto año consecutivo, Amazonas ocupa el puesto 23 en el pilar de Educación. El dato más contundente de este abandono es el acceso a internet en las escuelas. En plena era de la inteligencia artificial, apenas el 25.7% de los locales escolares en Amazonas tiene conectividad, frente a regiones como Lima, donde la cobertura bordea el 90%.

La infraestructura física no es mejor: solo el 29.9% de las escuelas rurales tiene acceso a agua por red pública, y menos de la mitad cuenta con desagüe. Estamos enviando a nuestros hijos a estudiar en condiciones precarias, mientras los titulares del sector educación en la región son más conocidos por escándalos y desaciertos que por logros pedagógicos. La gestión educativa territorial ha demostrado una incapacidad moral y técnica que ya no puede ser ignorada. Lo lamentable y cuestionable es que el gobernador regional Gilmer Horna, contra viento y marea, ha decidido mantener en su puesto al Director Regional de Educación pese a los escándalos en que se ha visto involucrado y a la evidente incapacidad y deficiente gestión frente a la DREA.

Para revertir el estancamiento de seis años en el sector educativo de Amazonas, se requiere un cambio urgente y radical en la gestión presupuestal, el cierre de brechas de infraestructura básica y la implementación de estrategias pedagógicas focalizadas. En suma, el éxito depende de pasar del diagnóstico estadístico a una acción política decidida y transparente que traduzca los millonarios presupuestos en mejoras tangibles para las aulas y estudiantes.

III. INFRAESTRUCTURA: EL GRAN NEGOCIO DEL MANTENIMIENTO VS. EL ASFALTO QUE NO LLEGA

En el pilar de Infraestructura, Amazonas subió modestamente del puesto 18 al 17. Sin embargo, esta posición media-baja es engañosa. La calidad del servicio básico de agua es deplorable. Solo el 12.3% de nuestra población tiene acceso a agua (clorada).

Aunque es una mejora respecto al 9.4% del 2025, el dato real es que el 87% de los amazonenses consume agua que no garantiza su salud pública. En provincias como Mendoza, informes de Contraloría han detectado incluso restos fecales en el agua de consumo humano, mientras que en Chachapoyas los cortes del servicio son una tortura diaria para el ciudadano. 

Las carreteras siguen siendo nuestro gran freno. La mayoría son vías «afirmadas» que colapsan con cada temporada de lluvias. Es sabido que el mantenimiento periódico de estas vías es un «gran negocio» que beneficia a unos pocos empresarios «bendecidos», pero que carga al agricultor que no puede sacar sus productos al mercado.

IV. LA PARADOJA DEL GASTO: MILES DE MILLONES PARA PAGAR PLANILLAS, CERO PARA OBRAS DE IMPACTO

El análisis del gasto público en Amazonas revela una realidad indignante. En un anterior artículo señalamos que en el periodo 2023-2025, el Presupuesto Institucional Modificado (PIM) ascendió a la colosal cifra de S/ 10,669,167,779. De este monto, se ha ejecutado el 85.07% en promedio.

Sin embargo, al desglosar el gasto, descubrimos la trampa: la mayor parte del dinero se va en Personal y Obligaciones Sociales (36% del total), es decir, en pago de sueldos y planillas. En contraste, la inversión real en proyectos de infraestructura (Activos No Financieros) ha caído drásticamente.

Lo más grave es la «atomización de proyectos»: nuestras autoridades prefieren fraccionar el dinero en cientos de obritas menores a S/ 500 mil, que no cierran brechas sociales, pero que sirven para el clientelismo político y, a menudo, para ocultar actos de corrupción. En 30 años, Amazonas no ha ejecutado una sola obra de gran envergadura que transforme su matriz productiva. Somos expertos en gastar mucho para cambiar nada.

V. INSTITUCIONES Y CORRUPCIÓN: EL BLINDAJE A LA INOPERANCIA

En el pilar de Instituciones, Amazonas sufrió uno de los mayores retrocesos, cayendo del puesto 17 al 20. Las razones son claras: la conflictividad social se duplicó y la aprobación de la gestión del Gobierno Regional cayó al 22.1%. La confianza ciudadana está rota, y no es para menos. El año 2025 estuvo marcado por escándalos de negligencia funcional y robos informáticos. El 4 de agosto de 2025, la Dirección Regional de Educación (DREA) perdió S/ 378,920 porque su director, Pastor Izquierdo, entregó contraseñas a un desconocido por teléfono. Apenas 16 días después, el propio Gobierno Regional fue víctima de un robo similar por S/ 1.2 millones bajo la misma modalidad de engaño.

Estos actos no son solo ciberdelitos; configuran una «culpa grave» y un desprecio total por la protección de los caudales públicos. Lo más vergonzoso fue el desenlace político: cuando la vicegobernadora regional, en funciones de encargada, intentó destituir a estos funcionarios por su probada incapacidad, el gobernador titular regresó para anular las resoluciones y blindarlos en sus cargos, confirmando que en Amazonas la lealtad política pesa más que la eficiencia técnica.

La corrupción le cuesta a Amazonas una cifra estimada de S/ 2,263 millones en los últimos años (2022 al 2025). Es decir, un cuarto de nuestro presupuesto se desvanece en peculado, colusión y negociaciones incompatibles. Con ese dinero, no habría un solo colegio en Amazonas sin internet o un solo hospital sin camas.

VI. COMPARATIVA MACRORREGIONAL: EL CONSUELO DE NO SER LOS ÚLTIMOS

Si Amazonas no ocupa el último lugar de competitividad en el Perú, es porque regiones como Loreto y Ucayali presentan crisis aún más agudas en capital humano. Por ejemplo, en Loreto solo el 6.4% de los niños de 4.º de primaria aprueba matemáticas, mientras que en Amazonas llegamos al 28.3%.

Asimismo, Amazonas tiene una fortaleza relevante en inclusión financiera, ocupando el 5° lugar nacional en tenencia de cuentas (64.5% de adultos) y una de las tasas de victimización por delitos más bajas del país (17.1%). Sin embargo, estas ventajas competitivas se anulan por la tragedia de salud y educación. No podemos conformarnos con estar «mejor que Loreto» cuando seguimos en la cola del progreso nacional.

VII. CONCLUSIÓN: EL LLAMADO AL «ILLARI» (AMANECER) AMAZONENSE

Amazonas se encuentra en una encrucijada histórica. El INCORE 2026 debe ser, más que un diagnóstico estadístico, una chicoteada a la conciencia del pueblo amazonense. No podemos seguir eligiendo autoridades basándonos en «embustes, engaños y promesas» de campaña.

Necesitamos pasar a una gestión pública meritocrática, donde los directores y gerentes sean seleccionados por su capacidad y ética, y no por su cercanía al gobernador de turno. Es imperativo eliminar la atomización de proyectos y apostar por carteras de inversión público-privada que cierren brechas reales en agua, saneamiento y conectividad.

Estamos ante el umbral de las elecciones de 2026. Es el momento de ejercer nuestro derecho constitucional al control social y exigir rendición de cuentas. Necesitamos un nuevo amanecer —un illari— para Amazonas. Un amanecer donde la salud y la educación salgan de la UCI y donde el presupuesto récord se traduzca en una vida digna para cada ciudadano. De lo contrario, seguiremos condenados al subdesarrollo, viendo cómo el futuro se nos escapa entre las manos por la inoperancia de quienes nos gobiernan.

¡Despierta, Amazonas! El cambio no vendrá de los mismos que nos mantienen en el atraso; vendrá de nuestra capacidad para exigir y vigilar cada sol que le pertenece al pueblo.

El dato: El día de ayer desapareció de nuestra web y redes este artículo, que hoy volvemos a publicar.

Se pueden borrar artículos, pero no desaparecer la realidad en la que vivimos.

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