Por Jaime Spak – Lampadia
Roberto Sánchez es un político mentiroso.
Es Pedro Castillo 2.0.
Se puso el sombrero en esta campaña para que los ingenuos piensen que es lo mismo.
Y lo es.
Pedro Castillo era un político novato, ingenuo e ignorante.
Sánchez es ambicioso y oportunista, pero, a diferencia del profesor rural que venía del Perú profundo, este señor, nacido en Huaral, vive en San Borja.
Ha sido ministro de Castillo por muchos meses.
Tiene ocho denuncias fiscales que no declaró en su inscripción ante el JNE.
Le robó el Partido Humanista a Yehude Simón y lo convirtió en Juntos por el Perú.
Pidió a los ingenuos adherentes cuotas de inscripción que sumaban más de S/ 280,000.00 y fueron depositadas en la cuenta de su hermano.
Nunca rindió cuentas de ello y tampoco ingresó al partido.
Es congresista desde el 2021 y activo defensor de la ampliación del Reinfo.
Apoya a la minería ilegal.
Votó por la vacancia de Castillo y ahora dice que lo representa con ese ingenuo sombrero.
Tiene pendiente un juicio, donde la fiscalía ha solicitado cinco años de cárcel, y su audiencia es este jueves 27.
Su caballito de batalla es la asamblea constituyente, que defiende a capa y espada, junto con sus dos limitadas candidatas a la vicepresidencia.
Dijo que, al primer día de su gobierno, iba a expulsar del BCR a Julio Velarde y lo insultó diciéndole “traidor a la patria”.
Ahora que llamó a Pedro Francke, otro reciclado, ha tenido que cambiar su discurso.
Ha logrado que la familia de Castillo ingrese al Parlamento: tanto su hermano, su hija sobrina y un sobrino.
Sin mérito alguno.
Ha hecho participar en su campaña de primera vuelta a Antauro Humala, un débil mental, asesino de policías, y ahora lo esconde, mintiéndole a la gente que, si sale elegido, no tendrá función alguna.
Similar versión dio Castillo del prófugo Vladimir Cerrón: que no sería ni portero de Palacio, cuando todos sabíamos que era el poder detrás del trono.
En el debate técnico presentó a gente convocada a último momento.
Eso quiere decir que, al igual que Castillo, no tiene equipo técnico de calidad.
Gente del Movadef ha ingresado al Congreso dentro de su lista.
El Movadef es el partido político de Sendero Luminoso.
Promesas absurdas, como subir el salario mínimo a 1,500 soles, es de lo más demagógico que se ha escuchado en los últimos tiempos.
¿Acaso Sánchez no sabe que casi el 80% de la población económicamente activa es informal?
Las elecciones del 12 de abril han dejado mucho que desear.
Llámenlo fraude o no, pero las flagrantes irregularidades han afectado a muchos candidatos y solo uno ha salido favorecido.
Mucha gente no cree en las encuestas, pero no puede negar que Ipsos fue el más acertado.
Un día antes de las elecciones, en la encuesta de Ipsos, Sánchez estaba en el quinto lugar.
Usando la lógica estadística, si no hubiera habido irregularidades, el contendor de Keiko hubiera salido entre otros candidatos.
Piero Corvetto no tuvo más remedio que renunciar a los pocos días, habiendo logrado favorecer a Juntos por el Perú.
En el colmo de la desfachatez, contrata como abogado defensor a Julio Arbizu, candidato a diputado por Juntos por el Perú.
Esto ya no es coincidencia; es una prueba de su cercanía al candidato que obtuvo el segundo puesto sin merecérselo.
Sánchez congrega al exfiscal José Domingo Pérez, enemigo declarado de Keiko y fracasado en el caso Lava Jato.
Esta elección no es un tema entre Keiko y Sánchez.
Es elegir entre un candidato que cree en la libre empresa privada y otro que quiere que el Estado fracasado siga manejando la economía.
Entre gente preparada para combatir el crimen o personas incapaces, como sucedió en el gobierno de Perú Libre con decenas de ministros del Interior.
El Estado no puede seguir subsidiando a Petroperú, empresa que cada día pierde millones de soles, y este gobierno no ha tenido la valentía de encontrar una solución.
No podemos seguir tolerando que sigan jugando con la voluntad popular.
Debemos vigilar estos comicios como nunca se hizo.
Las famosas mesas 900, que este año tienen más de un millón de votos, tienen que ser escrupulosamente fiscalizadas.
Los votos en el extranjero suman más de 400,000.
La Cancillería tiene la misión de que los lugares de votación sean lo más cercanos posible a los lugares donde viven los peruanos.
Cuidando las mesas de la serie 900 y las del extranjero, podemos tener resultados reales.
En 2021, Castillo triunfó por 40,000 votos.
Un cambio en las mesas 900 y el extranjero podría generar una nueva irregularidad para que gane el perdedor.
Por ello, la mona, aunque se vista de seda, mona se queda.
Sánchez es un clon de Castillo.
Como dijeron en el debate, es elegir entre el orden y el caos.
Lampadia




