27/07/20 – 04:56
Luis Alberto Arista Montoya
No hace mucho, durante nuestros estudios escolares en el nivel de Secundaria, mi generaciÍn llevÍ el curso de InstrucciÍn Pre-Militar-IPM; y antes de rendir el examen final que era oral ante un jurado militar, el instructor del curso nos entregaba un balotario con mÍs de cien preguntas. Todos los cinco aÍos la consabida primera pegunta siempre fue: ¿¿QuÍ es la patria??, y la tÍpica respuesta la aprendÍamos de memoria, repitiÍndola de paporreta. Los alumnos la considerÍbamos la mÍs fÍcil de todas. ¿Suertudo? quien cogÍa la primera balota. Ingenuos nosotros.
Desde que el Inca Garcilaso de la Vega Chimpu Ocllo escribiera Los Comentarios Reales, definir la patria no fue nada fÍcil. Pues implica responder a las siguientes preguntas: ¿¿QuÍ es el Perú?: ¿CÍmo y quiÍnes lo fundaron? ¿Desde cuÍndo existe como naciÍn? ¿Nuestro paÍs realmente existe como Estado-NaciÍn? ¿CuÍl es su destino histÍrico?; y si quienes lo habitamos – proclamando respetarlo, quererlo y defenderlo hasta morir “ ¿de verdad hemos desarrollado una autÍntica conciencia histÍrica, poseemos un verdadero sentimiento de peruanidad, con orgullo y autoestima por pertenecer a este territorio que tiene una diversidad de pisos ecolÍgicos, culturas y lenguas?
Estas fiestas Patrias encuentran a nuestro paÍs casi asfixiado tanto por la pandemia biolÍgica como por la galopante crisis econÍmica y la pandemia de corrupciÍn y odio polÍtico. Indudablemente, la vÍspera del Bicentenario es mÍs triste que la del primer Centenario. Nada que celebrar. Solo celebremos con dolor espiritual el largo duelo de nuestros muertos que no tuvieron derecho a un ataúd, un velorio, a ser despedidos con velas, flores, cÍnticos, vestidos de negro con una santÍsima y sagrada misa.
En realidad, son muertos sin sepultura. Porque los ritos, oraciones, pÍsames y velorios estuvieron ausentes. Pospandemia toca a los municipios (provinciales, distritales, a la junta de vecinos de los pequeÍos villorrios) realizar ceremonias simbÍlicas para sobrellevar el duelo individual y colectivo que juzgamos ha de durar largo tiempo.
MÍs allÍ de nuestros linderos patrios hay un dolor llamado Perú/Mundo, Mundo/Perú. Porque no somos patrioteros es que comprendemos que el mundo entero estÍ igualmente casi asfixiado. No debe ser un consuelo.
Entonces, ¿CÍmo escribir poesÍa despuÍs de la pandemia? Vivimos tiempos de incertidumbre. Toda la civilizaciÍn estÍ puesta a prueba. Pero la poesÍa escrita mucho antes nos puede solazar, nos da esperanza.
Es por eso que el poeta Marco Martos– amigo de este escribidor- nos presta un hermoso y sustancioso poema escrito el aÍo 1991, que es leÍdo diariamente por miles de turistas (en espaÍol y quechua), escrito en una de las paredes del emblemÍtico Museo Nacional de ArqueologÍa, AntropologÍa e Historia, situado en el simbÍlico distrito de Pueblo Libre en la Plaza BolÍvar de la ciudad de Lima.
Invito a mis paisanos a leer o escuchar este poema, cuya vigencia serÍ perpetua.
El PERÚ
No es este tu paÍs
Porque conozcas sus linderos,
Ni por el idioma común,
Ni por los nombres
De los muertos.
Es este tu paÍs
Porque si tuvieras que hacerlo,
Lo elegirÍas de nuevo
Para construir aquÍ
Todos tus sueÍos.
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*El Gran Poeta peruano Marco Martos es Profesor Principal de Literatura en la Universidad Nacional de San Marcos, y Presidente de la Academia Peruana de la Lengua EspaÍola.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 27 de julio de 2020. Luis Alberto Arista Montoya. Gracias Marco.




