11/03/17 – 17:39
Luis Arista Montoya*
Ahora que estamos a inicios de un nuevo año escolar, con la aplicación de un Nuevo Currículo Nacional- que ha despertado una tensa polémica y marchas de protesta debido a la ausencia de una estrategia comunicacional del sector educación, aunque acaba de mejorar algunos conceptos relacionados con una supuesta ideología de género?- , propongo, al margen de dicho debate, algunos temas a explicar durante los primeros días de clase en los colegios de secundaria.
Digamos solo de paso, todo Currículo Nacional es un documento ciego, su visión (y misión) depende básicamente de las capacidades, aptitudes y actitudes del maestro de aula, actor olvidado en el debate sobre el constructo cultural llamado género?; y también depende, desde luego, de los propios padres de familia, y de los propietarios y directivos de medios de comunicación social. Estos tres actores constituyen la pirámide de la hermenéutica pedagógica.
En virtud de la autonomía que tienen los Directores, creo que estos deben plantear una directiva a fin de que todos los profesores- de ciencias y de letras- expliquen durante sus primeras horas de clase en los primeros días, los temas centrales (nacionales y regionales) que llamaron la atención de los jóvenes durante sus vacaciones. Previamente el profesor tendrá que pedir a sus alumnos sugerencias temáticas.
De esa manera se motiva un retorno halagí¼eño al colegio. Esto es lo que pedagógicamente se llama motivación de apertura; para que el alumno no se sienta una caja fuerte? o despensa? para almacenar conocimientos, sino un sujeto activo de la comunidad educativa.
Supongo, es un decir, que tres temas habrán de surgir para esos breves diálogos previos que proponemos:
-Uno: Los casos de corrupción (e impunidad) de los líderes políticos y empresariales en el Perú de hoy. Aquí hay mucho pan que rebanar, si es que los alumnos y los profesores no se han mantenido al margen del asco corruptígeno suscitado por la empresa Odebrecht. A partir de aquí se puede abonar el campo de la formación ética del ciudadano.
-Dos: La violencia que daña a nuestra sociedad a causa de la delincuencia común, del sicariato, del narcotráfico, la tala ilegal de bosques, de la minería informal, de los conflictos sociales, de la violencia de odio, del feminicidio, etc. Hechos que son epifenómenos, es decir, efectos patógenos deshumanizantes engendrados en el seno de la sociedad peruana durante las dos terribles décadas (1980-2000) de violencia terrorista (evitar decir: que fue un conflicto interno? o una guerra interna?). Fue ¡Te-rro-ris-mo!, así de simple. Pero del más sanguinario y doloroso; que actúo como un tapón social que contuvo a las violencias aludidas anteriormente, y que al haber explotado ese tapón a partir de 1992 con la captura de Abimael y sus esbirros, el sistema actualmente está vomitando todas esas escorias delincuenciales que han encontrado en la muerte fácil? un estilo de vida. Aquí, el maestro tiene la oportunidad de sentar bases sólidas a favor de una cultura de paz, para que los alumnos puedan asumir comportamientos éticos con equidad social; relacionándolo con la aparición ante los tribunales del decrépito líder Abimael Guzmán quien padece de una muerte lenta en forma perpetua. Pues los alumnos de cuarto y quinto de secundaria- nacidos hacia el año 2000- jamás padecieron los estragos del terrorismo. Están obligados a conocer quien profesó el Pensamiento Gonzalo, responsable de más de 60,000 muertos. El maestro debe mostrar los rostros del sanguinario y de sus compinches. En tiempo de Sendero Luminoso, es posible, que el reciente inaugurado Teleférico Kuélap ya hubiese sido volado, para generar las contradicciones?, según su macabra ideología comunista. ¡Imagínense!, así vivimos diariamente durante dos décadas de sendero ominoso.
– Y, tres: Precisamente, un tema regional que de todas manera habrá de ser sugerido: la importancia y trascendencia de la puesta en funcionamiento del primer Teleférico en Perú, ubicado en nuestra querida región Amazonas.
Este acontecimiento refuerza la identidad cultural del joven estudiante; alimentará su autoestima (tengo el orgullo de ser amazonense y ser feliz?, podría cantar); consolidará su sentido y sentimiento de pertenencia, teniendo en cuenta que son (somos) herederos de esa cultura ancestral asentada en el VALLE SAGRADO DE LOS CHACHAPOYA, que pese a haber sufrido los embates de la conquista inca e ibérica, muestra a los actuales turistas, testimonios arqueológicos como destinos fascinantes universales.
Perú tiene una enorme deuda con los turistas nacionales: es por eso que creo que las primeras oleadas de turistas que habrán de llegar- antes de la reinauguración del servicio aéreo hacia Chachapoyas- serán de peruanos y, por supuesto, de nuestros paisanos que aún no han tenido la oportunidad de conocer Kuélap. ¿Cuántos profesores lo conocen? ¿Cuántos jóvenes y niños lo han visitado? ¿Cuántas tesis universitarias han sido elaboradas sobre nuestro patrimonio cultural y natural? No lo sabemos.
Solo sé que los estudios de Carlos Gates, la tesis del profesor de historia Esteban Santillán Mendoza, y las fotografías icónicas de Kuélap del fotógrafo luyano Roberto Arce Tuesta, y los trabajos del historiador Waldemar Espinoza, y del arqueólogo también luyano Arturo Ruiz Estrada fueron algunos de los documentos pioneros que pusieron en vitrina nuestra ciudadela.

Sugiero a los profesores de historia empezar a explicar el origen, auge y decadencia del Tawantinsuyu a partir de las culturas preincaicas, específicamente con lo que se tiene a ojos vista: la Cultura Chachapoya. Para que el estudiante encuentre interés y motivación, superando la memorización de incas, caciques, collas. ¿Cuánto aportó nuestra cultura al imperio cuzqueño? ¿Cuánto la transformaron los conquistadores incas e hispánicos? En eso hay que incidir a la luz de las nuevas investigaciones y, por supuesto, a través del trabajo de campo con visitas a Yálape, Collacruz, Kuélap, Karajía, Revash, Purunllacta, Cashurco, Nogal Campo, La Jalca Grande, al museo de las Momias de la Laguna de los Cóndores en Leymebamba, al santuario de San Gerónimo, cuyo complejo arqueológico espera la comunidad de Pedro Ruiz sea declarado patrimonio cultural, para su puesta en valor a favor del turismo cultural.
Dentro de las actividades extracurriculares deben estar estos trabajos de campo. Cuánto recuerdo, por ejemplo, los paseos de campo que realicé durante mi educación primaria allá por la década del 50; y las excursiones en mi época de educación secundaria: así conocimos, Levanto, Inguilpata, Kuélap, Bagua, el lago de Pomacochas, la catarata de San Carlos, el valle sagrado del Utcubamba, y el majestuoso río Marañón. De todos estos lugares doy fe porque los he visto con mis propios ojos. Que ahora los rememoro (volviendo a visitarlos) motivado por un interés científico porque me encuentro escribiendo un nuevo libro que espero sirva como documento de consulta.
Es mi tarea. Mi compromiso de profesor universitario investigador.
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 10 de marzo de 2017. Luis Arista Montoya.




