Por Manuel Yóplac Acosta
Fueron 60, pero el 9 de enero de 2023, en un solo un día, 18 seres humanos fueron muertos por las balas asesinas de Dina Boluarte; en nombre del poder y la democracia ellos fueron silenciados para siempre. Boluarte ya se fue, ¿lo sacaron para blindarlo?, pero ¿quién responde por los muertos en Juliaca, Puno, Ayacucho, Lima? Seguramente, podrá callar la justicia, los políticos y todos los que quieren callar, pero jamás podrán callar la memoria, testigo de la vida y la historia. La memoria, -la memoria individual y colectiva- no olvida la sangre y las lágrimas derramadas.
No hay ni puede haber amnesia para el dolor y la muerte. No puede ni debe haber olvido para los que ocultos desde su poder pasajero ordenan la muerte eterna. No puede ni debe haber impunidad para los que en su delirio arrebatan lo único verdadero que tiene el ser humano: la vida.
Han pasado tres años desde la matanza, no hay culpables dicen, pero hay una memoria cargada de dolor. No hay olvido.




