Por Manuel Yóplac Acosta
“San Marcos es el Perú y el Perú es San Marcos” es una clásica frase atribuida a José María Arguedas, y es que lo que suceda en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, casi de inmediato se convierte en una cuestión del país; San Marcos refleja al Perú.
En estas dos últimas semanas, San Marcos estuvo -aun está- en la vitrina nacional, no precisamente por un nuevo logro académico o algo similar, sino, porque su ciudad universitaria estuvo tomada por sus estudiantes, la razón principal: impedir que el Congreso de la República apruebe el proyecto de Ley que permita la reelección inmediata de los rectores de las universidades, y con ello, evitar la reelección de su actual rectora Jerí Ramón, a quien no consideran una buena rectora.
Esta nota no pretende detallar la cuestión de la toma, menos detallar las cuestiones internas de gobierno de la universidad porque las desconozco, lo que pretendo, es resaltar la voz y acción de los estudiantes organizados.
En este sentido, es bueno saber que la nueva Ley universitaria aprobada en el año 2014 prohíbe la reelección inmediata de los rectores, prohibición que el actual congreso tiene en su agenda cambiarlo y permitir la reelección inmediata. No es solo un proyecto de ley, al menos son tres proyectos que tiene en mesa el congreso, y que, según denuncias, la actual rectora de San Marcos y otros rectores de algunas universidades del país, tienen interés en la modificación del artículo 66 de la ley 30202 a fin de que puedan reelegirse, y con ello, prolongar su gobierno y poder. Se sabe que casi todo poder es efímero y por lo general arrogante, pero, aun así, nosotros los humanos anhelamos la eternidad, no solo del poder, sino incluso la perpetuidad de la vida.
Para concluir, y en este contexto:
1) resaltar la organización del estamento estudiantil universitario,
2) escuchar la voz de la juventud,
3) valorar a la universidad como espacio-tiempo de mayor ejercicio democrático y libertad, y,
4) reflexionar sobre los límites del pode




