Carta 1032: El campesino, lo más cercano a la vida (24/06/2026)

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Por Manuel Yóplac Acosta

El campesino es un pedacito de universo que labra la tierra con consciencia. El campesinado es la labor más cercana a la vida, pues, fluye en ella. El verdadero campesino no es un mercantil de la tierra, es un ser de vida que fecunda, cuida y se alegra con la tierra. El verdadero campesino no vive del campo, vive en el campo, pues, es parte de la tierra y se mezcla con ella para cohabitarla sabiamente.

El campesino tiene un valor intrínseco, pues, ¿qué humano podría vivir sin alimentos?, pero el valor del campesino no es solo la producción de alimentos, sino también, -y, sobre todo- el valor del campesino está en el cuidado de la Tierra. En consecuencia, el campesino es el mejor guardián de nuestra morada común, es la esperanza de la sustentabilidad, es un cohabitante para el equilibrio de la vida. Cada milímetro de tierra es un pedazo lleno de vida, y cada campesino es una porción de tierra que siente y piensa. Nunca podrá haber verdadera agricultura sin campesino de carne y hueso. Jamás la mejor máquina sustituirá la laboriosidad y sentir del campesino. La inteligencia artificial más avanzada podrá decirte cómo cultivar una planta de la mejor manera, pero no podrá cultivarla, menos saborearla. El campesino resume la complejidad del equilibrio de la vida en sus manos puras y sabias.

En este contexto -y hoy en tu Día- vaya pues hermano(a), nuestro infinito agradecimiento a ti, que junto a tu semilla vas sembrando la vida día a día. Quédate hermano(a) campesino(o) en tu campo, ahí está más segura la vida, ahí estás más cerca de la vida -más próximo a la humanidad, más próximo al equilibrio-.

Hermano(a) campesino(a) no te conviertas jamás en esclavo(a) de las semillas, de los abonos, de insecticidas, de herbicidas, de fungicidas, etc. provenientes del gran mercado; pues, de tras de ellos está un control del producir. Hay sí que apoyarse de las ciencias y tecnologías, pero jamás depender de ellas, así, el buen campesino no es esclavo ni dependiente de los agronegocios. La sabiduría campesina es miles de años más rica que la ciencia y técnica, por ello, el buen campesino no solo ve productividad sino -y en esencia- ve vida.

La agricultura no debió ser nunca una actividad económica sino una actividad de vida, una práctica intrínseca de todo ser humano, -una tarea obligatoria a todo humano que vive y quiere vivir-. El gran capital ha convertido cada porción de alimento en un pedazo de mercancía. Todos los humanos de la Tierra tenemos en nuestro ser nuestro espíritu moribundo de campesino. Pero tú campesino no pierdas nunca ese espíritu, -no te desanimes- millones de bocas saboreamos a diario la laboriosidad de tus manos, el sudor de tu frente, el latir de tu corazón y la sabiduría de tu cerebro. Tú hermano campesino no te alejes de la tierra -convive en ella- y resiste ahí con alegría y esperanza hasta convertirte otra vez en un pedacito de tierra viva, y así, no morirás nunca porque te quedarás en ella para siempre-.

Te agradecemos campesino(a) en tu Día.

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