Jindley Vargas
Que quede claro: no hay victoria ni gloria posible cuando es el pueblo el que pierde. Este triunfo aparente de los quejosos se estrella contra una valla muy alta, porque la gestión saliente demostró que sí se puede ordenar la institución y devolver dignidad al servicio de salud.
La salud no puede seguir atrapada en privilegios ni en la sombra de autoridades sin firmeza. La voz ciudadana exige un hospital digno, eficiente y humano, y el fortalecimiento de la atención primaria en cada centro y posta de la provincia y región, porque sin una base sólida no habrá sistema justo ni sostenible.
La movilización ya comenzó y no se detendrá hasta que la dignidad sea el verdadero rostro de la salud pública en Chachapoyas y Amazonas.






