Colapso anunciado en Amazonas: cierran la UCI del Hospital Virgen de Fátima por deudas; alerta existía hace más de un año y pacientes quedaron desatendidos

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Chachapoyas – Amazonas.— La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Virgen de Fátima fue cerrada oficialmente, decisión comunicada en una reunión con presencia del personal asistencial. El hecho ha generado alarma social por el impacto directo en la atención de pacientes en estado crítico y por confirmarse una crisis que había sido advertida hace más de un año sin que se adoptaran soluciones estructurales.

El director del nosocomio, Jorge Latorre, informó que el cierre responde a una deuda acumulada desde agosto de 2025 con los médicos que laboraban en el área especializada. Si bien el Gobierno Regional de Amazonas autorizó recientemente un desembolso de S/ 105 000, la dirección hospitalaria precisó que el monto es insuficiente para regularizar obligaciones y no garantiza la continuidad del servicio.

La UCI del Hospital Virgen de Fátima cumplía un rol estratégico para la región, permitiendo la atención de emergencias de alta complejidad. Con su cierre, Amazonas queda sin una unidad crítica, obligando a derivaciones fuera de la región y elevando el riesgo clínico para los pacientes y la preocupación y zozobra de los familiares.

Ante la contingencia, la dirección anunció coordinaciones con el Hospital de Jaén para derivar a pacientes adultos que requieran cuidados intensivos y, posteriormente, trasladar el área especializada. Para diversos sectores, esta medida representa un serio retroceso en la capacidad resolutiva del hospital regional.

Alertas ignoradas y fallas de gestión

Trabajadores y fuentes del sector recuerdan que la precariedad de la UCI fue advertida hace más de un año, sin acciones preventivas eficaces. A ello se suma una situación que ha generado indignación: se reporta que médicos nombrados de consultorios externos se retiran durante su horario laboral, dejando pacientes desatendidos, lo que agravó la sobrecarga del servicio y evidenció debilidades de supervisión y control interno. Estas versiones han sido expuestas por personal asistencial y usuarios, y exigen esclarecimiento administrativo inmediato.

Análisis periodístico:

El cierre de la UCI no es un hecho aislado, sino la consecuencia de problemas financieros, administrativos y de gestión acumulados. La combinación de contratación de demasiado personal administrativo, deudas impagas, respuestas tardías y falta de control del cumplimiento de jornadas terminó por golpear el eslabón más sensible del sistema: la atención del paciente crítico. Urge una intervención integral que restituya el servicio, transparente responsabilidades y establezca garantías reales de continuidad, porque en salud, la omisión también mata.

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