Chachapoyas – Amazonas.— La crisis del Hospital Regional Virgen de Fátima vuelve a colocar bajo escrutinio a la gestión regional. Dos consejeros que integraron la Comisión Investigadora 2024 sobre presuntas irregularidades en el nosocomio advirtieron que las publicaciones del GOREA y los anuncios difundidos en redes oficiales no están plenamente sustentados, y que, lejos de despejar dudas, generan falsas expectativas en una población que exige certezas y resultados.
La consejera Katia Medina (Rodríguez de Mendoza), quien presidió la comisión, recordó que el informe final —remitido al Ejecutivo regional a fines de diciembre de 2024 y recepcionado en enero de 2025— contiene observaciones graves. Entre ellas, la presunta suscripción de 376 contratos CAS y 77 contratos bajo el D.L. 276 durante 2023 sin concurso público, lo que —según indicó— habría vulnerado la normativa de acceso a la función pública y afectado oportunidades laborales de profesionales de la región.
Otra observación apunta a la presunta designación de funcionarios en cargos de confianza sin cumplir requisitos mínimos de idoneidad. A ello se suma un aspecto crítico: según el Plan Anual de Contrataciones 2023, se programaron 22 procesos de bienes y servicios, pero el 36% no se concretó, generando una reversión de aproximadamente S/ 690 mil al erario nacional, dinero que pudo destinarse a mantenimiento e infraestructura hospitalaria.
En materia de equipamiento, los consejeros señalaron que la falta de mantenimiento y personal especializado ha mantenido equipos clave —como tomógrafo, rayos X, mamógrafo y ecógrafos— con periodos prolongados de inoperatividad, afectando la atención oportuna y reduciendo ingresos por Recursos Directamente Recaudados.

“Titulares sin hoja de ruta”
Uno de los puntos más sensibles fue la crítica directa a la comunicación institucional del Gobierno Regional. Medina cuestionó que se publiquen montos como “S/ 70 millones” vinculados a Obras por Impuestos como si fueran recursos ya conseguidos y ejecutables de inmediato. Precisó que lo aprobado por el Consejo Regional corresponde a códigos y fichas IOARR como parte de requisitos iniciales, pero que el proceso completo puede tardar entre uno y dos años, además de pasar por etapas técnicas y control concurrente.
En la misma línea, el consejero Nixon Arce (Luya) sostuvo que, mientras no existan hitos verificables, persiste la desconfianza ciudadana. “No se puede levantar expectativas sin explicar el procedimiento y los plazos reales”, advirtió, remarcando la necesidad de vigilancia permanente.
Ambulancias y promesas en observación
Los consejeros también pusieron como ejemplo las denominadas “ambulancias” anunciadas públicamente por el GOREA. Indicaron que, pese a la difusión de fotos y presentaciones, existe un procedimiento de levantamiento de observaciones por presunto incumplimiento de términos de referencia en al menos una unidad, lo que impediría su transferencia operativa al hospital hasta que se subsanen las observaciones.
UCI, deuda y “compromiso de palabra”
Sobre la deuda anunciada para el pago a especialistas y personal (más de S/ 605 mil), indicaron que —al momento de sus declaraciones— lo ofrecido era un compromiso verbal, sin certeza documental visible, por lo que anunciaron acciones de seguimiento directo ante Gerencia General y Presupuesto para confirmar fecha y hora de la transferencia efectiva.
Asimismo, alertaron que el hospital enfrenta una traba estructural: su categorización como “2-2” no estaría plenamente reconocida por el MEF, lo que limitaría recursos y mantendría al director “atado de manos”, obligándolo a gestionar permanentemente ante el Gobierno Regional para sostener servicios críticos como UCI.
Comentario periodístico
El problema ya no es solo la falta de recursos: es la falta de sustento público, trazabilidad y verdad verificable en los anuncios. La ciudadanía no necesita “titulares con cifras”, necesita documentos, cronogramas, metas, responsables y fechas. En salud, las expectativas falsas también dañan: mientras se publican montos y fotos, el hospital sigue luchando con deudas, brechas de personal, equipos frágiles y pacientes que no pueden esperar.




