31/03/17 – 05:35
Por: Alfonso Lip “ Punto y Coma
Como peruanos, enfrentarnos a la furia de la naturaleza, no es nada nuevo; y como piuranos, tampoco. En estas líneas intentaré hacer un pequeño recuento de los Fenómenos recientes, a la par de exponer la peculiaridad del que estamos viviendo. El primero es el fenómeno de El Niño de los años 1982 “ 1983. Las lluvias empezaron desde la quincena de noviembre de 1982, y fue aumentando hasta el verano del año siguiente; además, la temperatura de las aguas superficiales aumentó.
Este evento fue catalogado como un mega Niño, ya que fue de una extraordinaria magnitud, afectando no solo a la ciudad de Piura, sino a toda la región, e incluso a las aledañas. Fueron destruidas casas y demás infraestructuras, sembríos y carreteras, afectando así no solo el ámbito social, sino también el desarrollo económico de las zonas afectadas, y no solo del Perú, sino de países cercanos, ya que este fenómeno afecta al área del Océano Pacífico ecuatorial.
Se atendieron a más de 125,000 personas en todo el periodo de duración de este niño, siendo la enfermedad más recurrente la tifoidea. Se calculó el monto de 2,000 millones de dólares americanos como pérdida por este evento climatológico. El siguiente Fenómeno se dio en 1998, en donde, aunque la frecuencia de las lluvias fue menor que en 1983, éstas fueron de más intensidad. Se le considera, al igual que su predecesor, como un mega Niño (categorizados por ser muy intenso, cuasi catastrófico).
Las anomalías fueron detectadas desde julio de 1997. Al igual que el anterior, el Niño arrasó con todo, incluyendo dos de los cuatro puentes de nuestra ciudad. Debemos mencionar que se le considera como el fenómeno más destructor del siglo pasado, afectando a 41 países, de los cuales 22 sufrieron sequias, 19 inundaciones y algunos otros incendios forestales. Según INDECI, en Piura se registraron más de 120,000 damnificados y más de 10,000 viviendas destruidas. Los sectores afectados fueron pesquería, agricultura, educación y energía y minas, teniendo un estimado de 1,200 millones de dólares americanos, según el INEI. Finalmente, este último evento va causando, al momento, más de 20,000 damnificados, más de 60 muertos y cerca de 240,000 afectados. Al igual que sus predecesores, cultivos, edificios y caminos están destruidos.

Después de este pequeño recuento histórico podemos preguntarnos, ¿Qué es diferente ahora, si todo está destruido? Lo distinto, querido lector, es la gran cantidad de voluntariado civil que está apoyando y haciendo frente a esta desgracia. Los ciudadanos no han decidido esperar que el Gobierno socorra a sus compatriotas, sino que han tomado el rol activo.
El concepto de sociedad? en el término sociedad civil? se convierte en protagonista en momentos como este. Mediante la ayuda desinteresada y valiente, hacemos honra a los ideales que inspiraron a nuestros héroes: amor, desprendimiento, sentido del deber y solidaridad. Antes de ser lo que seamos, somos peruanos; y juntos podemos lograr grandes cosas. El camino es difícil, nadie dirá lo contrario; pero cuando somos 30 millones marchando juntos en un mismo sentido, ritmo y con la misma misión, podemos ser nuestros propios héroes. Peruanos, es nuestra oportunidad de demostrar cuánto valemos y qué podemos lograr. Piura, no te preocupes, la ayuda va en camino.




