08/01/22 – 11:56
Luis Alberto Arista Montoya*
En medio de la incertidumbre mundial generada por la nueva mutaciÍn del coronavirus (llamada Ímicron), el estreno de la pelÍcula de corte ecologista ¿No mires para arriba? viene suscitado toda una polÍmica entre cinÍfilos, cientÍficos y acadÍmicos; entre personajes apocalÍpticos, negacionistas y conspiranoicos.
La pelÍcula muestra la tribulaciÍn de dos astrÍnomos, que despuÍs de observar (con mirada indagadora) por mucho tiempo la inconmensurabilidad del universo, llegan a una hipÍtesis plausible: que la tierra estÍ a punto de desaparecer debido a la inminente llegada violenta de un cometa mataplanetas que destruirÍ a la tierra y sus habitantes.
Los cientÍficos claman ser atendidos y entendidos por los polÍticos, por los medios de comunicaciÍn y las grandes empresas. Pero nada. La indiferencia, la negligencia, la ignorancia y la angurria materialista y consumista de la gente se imponen.
Mas, la comunidad cientÍfica liderada por una pareja de astrÍnomos sigue en su lucha agÍnica por advertirnos (incluso a nosotros los espectadores) que la tierra estÍ en peligro si es que no se logra desviar la trayectoria del mortÍfero cometa, o si no se lo pulveriza con armas explosivas inventadas por los cientÍficos terrÍcolas¦ (Ya no les cuento mÍs sobre la pelÍcula, les invito a verla en Nettflix)
Sostengo que no es una pelÍcula de ciencia ficciÍn o una pelÍcula espectacular que infunda miedo, temor y goce durante tres horas, y basta. No. Se trata de una metÍfora ecolÍgica sobre los peligros que tiene hoy nuestro planeta, que como sabemos sufre una severa crisis climÍtica, donde sus habitantes estÍn casi siendo diezmados a causa de la pandemia. Los deshielos, las tormentas, las lluvias torrenciales y el calor incandescente en algunas zonas, las sequÍas; la mezcla de la variante delta con la veloz infecciÍn de la variante Ímicron, sugieren pensar que la metamorfosis de la malignidad del virus continuarÍ mientras la humanidad no logre hacer empatÍa entre la racionalidad cientÍfica y la razonabilidad del ciudadano, responsable primario del cuidado de su propio cuerpo.
Por lo que apelo, para finalizar, a una leyenda que nos ayudarÍ a tomar conciencia sobre la rebeliÍn de la naturaleza que ruge cuando el hombre no obedece ni respeta sus leyes. En su novela titulada ¿El Trueno entre las hojas?, el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, coloca como epÍgrafe la siguiente leyenda:
¿El trueno cae y se queda entre las hojas. Los animales comen las hojas y se ponen violentos. Los hombres se comen a los animales y se ponen violentos. La tierra se come a los hombres y empieza a rugir como el trueno?.
En los bosques peruanos la tala ilegal solo deja hojas trilladas, la deforestaciÍn aumenta, los sembrÍos de coca para el narcotrÍfico se extienden; los rÍos se contaminan a causa de la minerÍa ilegal; los animales se ponen molestos al no gozar de la sombra de sus Írboles, arbustos, matorrales, y sus pastos; la pesca y caza indiscriminadas dilapidan montaÍas, el mar, rÍos, lagos y cochas; mientras que explotados y explotadores compiten a mansalva hasta el anochecer y amanecer sin presagiar que la tierra puede abrirse a jirones al son de tenebrosos truenos, como sucediÍ el 28 de noviembre último en el caÍÍn de Alva: entre JazÍn, el Acerradero, Naranjitos, la Calera y el Salao, mellando, en parte, el paisaje cultural del valle sagrado de los chachapoya¦HabrÍ que estar atentos: mirando abajo y arriba, adelante y atrÍs, a derecha e izquierda. Con mirada indagadora.
_______
EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 7 de enero de 2021. Luis Alberto Arista Montoya.




