Pastillita para el Alma 20 – 10 – 2026
Mi época de colegial en el año 1949, sin luz eléctrica, la hora de levantarse para ir a estudiar por la carretera al Tapial a las 5 de la mañana y volver corriendo, tomar desayuno e ir al Colegio, siempre nos cruzábamos con las personas bostezando, que se frotaban las manos y se echaban resuello con el fin de calentarlas, lo mismo que estiraban las piernas con fuerza porque las sentían pesadas … las señoras, se cubrían la cabeza con una manta negra para calentarse las orejas … nos cruzábamos con el padre Knoll, un sacerdote alto, gringo, silencioso, pocas veces contestaba el Buenos Días.
Recién se levantaban y parecían seguir con sueño … mi viejo, tenía en el patio, una mesa con un valde de agua y con ambas manos, se mojaba, tres veces con agua la cara y luego tres veces, también a la cabeza hasta la nuca, que yo, lo hacía religiosamente con él … ¡para que despiertes y te quite el sueño!, hasta ahora lo sigo haciendo y pienso en él.
Lejos estaba de saber que, el organismo cambia con los años … los vasos sanguíneos pierden elasticidad … la sangre se vuelve densa … el viejo no tiene sed … toma poco líquido y la sangre se vuelve viscosa … además cuando uno duerme, por la respiración, también se pierde líquido, lo cual se explica que muchas veces los de la tercera edad y también los jóvenes, muchas veces nos levantamos con la boca seca, por lo que es recomendable … cualquiera sea la edad … beber un vaso de agua apenas uno se levanta, mientras “posquea” haciendo burbujas el cántaro de café en la tushpa, donde reventaba la chamiza o la leña traída de Huancas.
Todo cambia con la edad … y el tiempo pasa inmisericordemente … igual para el niño, el joven, el adulto … para el leído y el analfabeto … para el rico y para el pobre.
Los médicos geriatras recomiendan tratar de tener una VEJEZ SALUDABLE, muchos de nosotros confundimos y aspiramos a que nuestro organismo vuelva a funcionar como si tendríamos 25 años … tremendo error … pidamos solo que los cambios normales no nos priven de nuestra autonomía, que tengamos libertad de pararnos de una silla, estabilidad para caminar, realizar nuestras funciones biológicas sin ayuda, gozar de bienestar y ser miembro partícipe en la sociedad que nos acoge, consciente de nuestras limitaciones y tratando de no ser una carga o una molestia en el círculo que nos acoge … evitar las susceptibilidades, la desconfianza … tampoco creer que siempre uno tiene la razón o ser el centro de la reunión por su edad y su experiencia … evitar decir … “mis tiempos fueron mejores” sin darnos cuenta que, muchos de nosotros estamos fuera de sitio con los adelantos propios del modernismo.
Tratar en lo posible ser prudente en nuestras expresiones … escuchar bien antes de dar una opinión, casi siempre mal oída … tratar de ser locuaz, pero, no impertinente … en lo posible no hablar mal de nadie ni tampoco exagerar en comentar sus triunfos o quejarse de malos tratos.
Ser prudente en hablar de enfermedades que sufres ni aprovechar la presencia de un facultativo para tratar de hacerle una consulta … es de muy mal gusto decir: … doctorcito, que debería tomar porque me lleno de gases después que como y cree que es bueno el Losartán que me ha recetado el doctor del Seguro para la presión y … abusando de su paciencia, ¿qué cree que es bueno, porque a mi señora mucho le duelen las piernas y ha comenzado a tener descensos? … y lo peor de todo que por allí se cuela otro vejestorio que, dándose de chistoso opina: ¡cambia de mujer! y no lo molestes al doctor … aunque parece mentira, todos estos argumentos suceden generalmente en los clubes, en los aniversarios y aún en los velorios.
Cada cosa y cada cual … en su sitio … y en el momento oportuno.
El viejo es un personaje que merece respeto y más … cuando por sí solo … se hace respetar.
La Medicina no es una ciencia para improvisaciones o comentarios de un salón o un callejón …es una profesión que evalúa pruebas, usa datos recopilados de años de experiencia y cuando se trata de cuidar enfermos de cualquier edad y más de niños y viejos requiere mucha concentración.
Jorge REINA Noriega
CMP: 2418 – RNE: 1986
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