Evo Morales desafía al Gobierno boliviano: “Tomaremos una central eléctrica si vuelven los cortes”

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El expresidente boliviano aseguró que sus seguidores podrían ocupar y administrar una central eléctrica si continúan los cortes de energía en el Trópico de Cochabamba.

La advertencia desató una dura respuesta del Gobierno, que calificó la amenaza como un acto “criminal”. (Foto: Difusión)

Katherine Llanos – Perú 21

La tensión política en Bolivia sumó un nuevo episodio luego de que el expresidente Evo Morales lanzara una polémica advertencia contra el Gobierno al amenazar con tomar una planta de energía eléctrica en la región del Trópico de Cochabamba si continúan los apagones que afectan a esa zona del país.

Durante una reunión con sindicatos cocaleros en la localidad de Shinahota, considerada uno de sus principales bastiones políticos, Morales aseguró que la población está dispuesta a asumir el control de una central eléctrica para garantizar el suministro de energía.

“Si otra vez nos cortan, nos movilizamos, tomamos una planta y la administramos para que nunca nos falte energía”, afirmó el exmandatario ante cientos de simpatizantes.

El líder cocalero sostuvo que la infraestructura energética se encuentra dentro de su territorio y remarcó que la región cuenta con profesionales capacitados para operar este tipo de instalaciones. “Aquí tenemos ingenieros, electricistas y administradores”, agregó.

La amenaza surge tras una serie de interrupciones del servicio eléctrico registradas durante las últimas semanas en el Trópico de Cochabamba. Según reportes locales, al menos tres apagones afectaron a distintos municipios de la región entre finales de mayo y junio, generando preocupación entre organizaciones sociales y productores locales.

Morales, quien permanece desde hace casi dos años en la región bajo resguardo de sus seguidores debido a una orden de captura vinculada a una investigación por presunta trata agravada de menores, denunció que los cortes de energía no obedecen a problemas técnicos.

Por el contrario, acusó al Gobierno de aplicar una supuesta política de represalia contra las comunidades afines a su liderazgo político. “Es una medida abusiva que afecta a miles de familias trabajadoras, productores, transportistas, estudiantes y comerciantes”, sostuvo días atrás a través de sus redes sociales.

Las declaraciones provocaron una inmediata reacción de las autoridades bolivianas. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, rechazó la posibilidad de una ocupación de instalaciones estratégicas del Estado y calificó las expresiones del exgobernante como una amenaza grave.

“El Estado protegerá la infraestructura estratégica y no hay nadie por encima de la ley”, enfatizó el funcionario, al tiempo que anunció que las fuerzas de seguridad serán desplegadas para resguardar las centrales eléctricas.

El enfrentamiento verbal ocurre en un contexto de alta tensión política, marcado por semanas de bloqueos de carreteras y protestas impulsadas por diversos sectores sociales que exigen cambios en la conducción del país. Aunque recientemente varias organizaciones anunciaron una pausa en las movilizaciones tras acuerdos con el Ejecutivo y la declaratoria de un estado de excepción, el conflicto entre Morales y el Gobierno continúa escalando.

Las declaraciones del exmandatario han reavivado el debate sobre la estabilidad política en Bolivia y la creciente confrontación entre el líder cocalero y las autoridades nacionales en medio de una de las crisis más complejas de los últimos años.

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