GARCILASO, UN ESCRITOR PÓSTUMO

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Luis Alberto Arista Montoya*

A un mes del incendio que destruyera parte de la Mezquita Catedral de Córdoba-joya musulmana arquitectónica construida en el siglo VIII, hoy Patrimonio de la Humanidad – situada en España, ya se conoce los resultados de la investigación sobre las causas del siniestro: fue la batería electrónica de una barredora que se almacenaba en una de las capillas.

Allí, se encuentra la tumba del Inca Garcilaso de la Vega construida en la Capilla de las Ánimas; estuvo en peligro, pero, por suerte, el fuego no llegó hasta ella. Garcilaso, cual mítica ave fénix, resucitó de sus cenizas. Pues, en vida Garcilaso compró dicha tumba en 1612, consciente de que iba a ser un escritor póstumo, leído y releído perpetuamente.

Este primer cholo o mestizo universal murió en Córdoba el 23 de abril de 1616, a los 77 años, portando el hábito sacerdotal, porque fue muy católico y seguidor de la teoría Providencialista (Dios como La Causa de todas las otras causas históricas.) de San Agustín. Garcilaso había nacido en Cusco el 12 de abril de 1539; viajó a España a la edad de 21 años; a pesar de que prometió: “cuando vuelvo regreso”, nunca regresó al Perú

Solo regresó la mitad de sus cenizas cuando el rey de España se las devolvió a las autoridades cusqueñas el 25 de noviembre de 1978. Muchos turistas apurados- que no saben hacer turismo religioso – ignoran que el arca que contiene sus cenizas reposa en la cripta del templo El Triunfo al costado de la Basílica Catedral de la Plaza Mayor de Cusco. Sus simbólicas cenizas regresaron después de 418 años. La otra mitad simbólica pernocta en Córdoba.

Garcilaso sufrió muchísimo en España a causa del racismo medioeval por ser hijo de español mezclado con india. Se le consideró un bastardo, un chuscho. Por su sangre y el color de su piel fue despreciado y marginado. Todos los niños mestizos contemporáneos suyos constituyen la primera generación del mestizaje abusivo y disruptivo, incluida la niña Francisca Pizarro (que nació en Jauja en 1534 y murió en España 1598), hija del invasor Francisco Pizarro y de la india Inés Huaylas, hija a su vez del Inca- Huayna Cápac).

Pero a pesar de los malos tratos racistas y anti indigenistas, Garcilaso asumió y procesó su autoestima rebautizándose como Inca Garcilaso de la Vega. Y, por vocación, se hizo escritor. Dejó para la posteridad las siguientes obras:

-En el año 1590: La traducción del toscano (italiano arcaico) al español de la clásica obra Diálogos del Amor de Abarbanel León el Hebrero. Fue su mejor carta de presentación ante la Academia de ese entonces.

-En 1605: Publica su primer libro: La Florida del Inca, editada en Lisboa.

-En 1609: Publica en Lisboa La Primera Parte de los Comentarios Reales de los Incas (sobre los reyes incas del Tahuantinsuyo)

-En 1617: Se publica también en Lisboa la Segunda Parte de los Comentarios Reales o Historia General del Perú. Es decir, a un año después de su muerte.

Presumiendo su legado trans-histórico Garcilaso entonces pudo haber dicho: ¡“Sí, soy un mestizo, ¡y qué! ¡Tengo el orgullo de ser indio, de ser peruano! Pero no soy un mestizo cualquiera. Soy un egregio escritor, como Góngora y Cervantes; además escribo en quechua, español, latín y toscano. Tengo el orgullo de ser peruano y ser feliz”.

  Y además- te ayudo Garcilaso- desde tu tumba, esparciendo universalmente tus cenizas, diles a esos racistas de toda laya que ahora hasta el Diccionario de la Real Academia Española señala con claridad: que el racismo es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros; que también es doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior.

Y así, despídete, Garcilaso, diciendo: “¡Racistas, vayan al puerto de Cádiz o del Callao a contar los buques, ya dejen de joder!”

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 EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima, 11 de setiembre de 2025. Luis Alberto Arista Montoya, un orgullo mestizo chachapoyano.

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