Rudecindo Vega Carreazo
José Jerí, el presidente corrupto y cachondo será censurado, esta semana, por el “pacto mafioso” que gobierna el Perú desde el congreso. Dejará de ser el encargado presidente de la República y regresará a su curul parlamentaria. Nunca debió ser presidente, su prontuariado previo era delatador, pero la mafia gubernamental lo designó porque era manejable, “extorsionable” y podía garantizar su reelección y continuidad. Jerí, en la presidencia, no ha hecho nada, pura finta en términos concretos; ha mecido a la gente, paseado a los medios, ha hecho negociados y “lobbys” para empresarios mafiosos e instalado un puticlub propio como mesa de trámite para contratar “visitadoras palaciegas”. El “pajeri” parlamentario se volvió “pantajeri” presidencial.
El 12 de octubre, en La República, publique una certeza y premonición que hoy se concreta, decía “Jerí es un congresista sin peso político, intelectual, profesional ni experiencia gubernamental, llegó al congreso por accidente, de chiripazo, sin contar con los votos para acceder directamente ocupó el espació del electo e inhabilitado Vizcarra. En el congreso se hizo conocido, su “mérito”, por ser procesado por violación sexual, corrupción, enriquecimiento ilícito, contrataciones públicas ilegales, etc. Fue blindado por el congreso y se salvó de ser sentenciado usando su curul congresal; ya alineado y encarrilado, fue electo presidente del congreso, a pesar de su pequeñísima bancada, negociando su servil dependencia con las mafias que gobiernan desde el parlamento. Esas mismas mafias han decidido designarlo, vía sucesión constitucional, como el reemplazo de Boluarte. No deseaban alguien con criterio y manejo propio, necesitaban a alguien que puedan manejar y chantajear. Seamos claros, el no es ningún presidente de transición democrática como lo fueron Paniagua o Sagasti, el es otro títere del continuismo gubernamental mafioso, que podría terminar, prematuramente, como Merino. Jerí por Dina, es, moco por baba.”
Jerí acumula hoy 7 pedidos de censura de diferentes partidos, un pedido de vacancia y 2 investigaciones de la Fiscalía de la Nación; todos por hechos denunciados recientemente durante su breve gestión. El escándalo es mayúsculo, las censuras y vacancia ocurren por la creciente y acelerada desaprobación ciudadana y por la creciente percepción de corrupción e inutilidad. Las denuncias periodísticas y desprecio ciudadano deja sin piso y sostén a los líderes políticos de las mafias congresales, que, a su vez, son candidatos presidenciales, para seguir manteniendo al libidinoso presidente; sienten que, sostenerlo, les pasa factura en plena campaña electoral. La ciudadanía les reprochaba haber mantenido, largo tiempo, a su títere Dina; hoy les reprocha mantener al pelele Jerí. Nadie puede pedir el voto y confianza ciudadana con un bulto pesado cuyo olor a putrefacción aleja a los ciudadanos. Renovación Popular, Avanza País, Perú Libre y parte de AP, se unieron a la minoritaria oposición y firmaron las censuras. Bastante demorados, esta semana, se sumaron APP y Podemos. Jerí, hoy, es presidente solo por Keiko Fujimori y Fuerza popular y su partido Somos Perú.
La mafia, arrinconada por el asco ciudadano, sacará a Jerí, lo censurará (requiere menos votos que vacarlo), no por haber dejado de ser su operador, sino porque, en pleno proceso electoral les daña su campaña, les perjudica con su liviana y nula experiencia y conocimiento gubernamental, les pesa su flacura moral y repele su robusta corrupción y puterío que apesta para la ciudadanía. Difícil que la mafia (Keiko, Somos Perú, Rafael López Aliaga, Cesar Acuña, Podemos, los niños de AP, Avanza País, Perú Libre) haga campaña proponiendo cosas diferentes si su títere palaciego ahuyenta el voto y genera asco.
El debate, más que en la censura a Jerí, que será rápida, para evitar flagelarse; previo acuerdos bajo la mesa, se centra en la elección de su sucesor para los próximos 5 meses en la presidencia. Ojalá, esta vez, las mafias congresales, no la tomen a la ligera como cuando designaron a Jerí, ojalá designen a alguien que permita tranquilidad electoral y transferencia gubernamental ordenada. Hay congresistas que han lanzado su candidatura, María del Carmen Alva de Acción Popular y José María Balcázar electo por Perú Libre. Ojalá ninguno sea designado, ambos polarizan, no ayudarían en una coyuntura que exige tranquilidad.
Vuelvo a sugerir a quienes propuse hace 3 años, cuando se discutía la vacancia de Dina. Son 3 congresistas, cuya postura política no comparto, pertenecen a los partidos gobernantes, pero tienen la personalidad para evitar ser manoseados y extorsionados durante los meses de transferencia gubernamental. 2 son candidatos presidenciales, sin posibilidad de triunfar, Roberto Chiabra por Unidad Nacional y José Williams Zapata por Avanza país; la tercera es Gladys Echaíz, candidata a senadora por Renovación Popular. Cualquiera de ellos, si les proponen, renunciarían a su candidatura para asumir la transición gubernamental. Preferiría otros congresistas para que asuman dicho reto, lamentablemente, la correlación no les favorece para que, si quiera, sean una posibilidad.
Tranquilidad electoral supone un presidente que no estorbe ni distorsione la campaña, que no esté expuesto a denuncias públicas por corrupción ni mal uso de su cargo, que pueda designar un gabinete ministerial con peso propio para recuperar la confianza ciudadana y no realice estupideces a poco tiempo de terminar el gobierno. Esa tranquilidad electoral permitiría, a los partidos y candidatos que los tengan, exponer sus ideas y propuestas de gobierno, que debido a los escándalos gubernamentales, no son conocidos por los ciudadanos. Tranquilidad electoral requiere diseñar elecciones seguras, para evitar que candidatos y electores se encuentren expuestos a atentados y actos delincuenciales.
Una transferencia gubernamental ordenada permitiría al gobierno de transición, ajustar su gestión, para preparar una transferencia sin sobresaltos, sin desordenar el gobierno más de lo que esta, para que el próximo gobierno inicie las reformas y mejoras urgentes y necesarias. Reorganizar programas, instituciones o ministerios, impulsar proyectos e inversiones gigantescas y de largo alcance carece de sentido cuando estamos cerca de elegir nuevo gobierno y en un periodo de transferencia gubernamental. Medidas de este tipo solo complican y afectan el normal inicio del nuevo gobierno. El nuevo gabinete de gobierno que designe el próximo presidente debe saber que esta para ordenar la casa y transferirlo, no para impulsar grande reformas que posiblemente sean desandadas por la siguiente gestión.
Nos libramos de Dina, por corrupta, frívola y sanguinaria; nos libraremos de Jerí por corrupto, cachondo e inútil. Ambos puestos por la mafia congresal que elegimos hace 5 años y gobierna el Perú. No es seguro que esa mafia quiera cambiar su proceder, podrían nombrar otro impresentable. A los ciudadanos, nos corresponde, BOTARLOS del gobierno en las venideras elecciones, por amor a nuestros hijos, por amor a la patria.




