Por: Edgar Guevara Soto (*)
La presidenta Keiko Fujimori ha iniciado su gobierno con un activo importante: la confianza de la ciudadanía. La última encuesta de Datum le otorga 60% de aprobación; 62% se declara optimista sobre el futuro del país y 84% calificó de positivo su mensaje del 28 de julio. Es un buen comienzo y una oportunidad para el país. Pero toda luna de miel política es breve, más, si de las palabras no se pasan a los hechos con resultados.
En sus primeros días, Fujimori ha mostrado una Presidencia activa, con presencia en actos públicos, desplazamientos fuera de Lima y una comunicación particularmente intensa desde las plataformas digitales. Lo cual es positivo. Sin embargo, existe todavía un espacio que Palacio de Gobierno debería incorporar decididamente a esa estrategia: los medios locales y regionales del país.
Las redes sociales son importantes para comunicar, pero no debería ser el único puente para comunicar cosas del Estado. Sus contenidos se personalizan de acuerdo a lo que ve cada usuario. Por eso, lo viral no necesariamente es lo mejor y el Estado no puede depender del algoritmo para comunicarse con el país.
La radio y la televisión local cumplen una función distinta. No son simplemente plataformas de distribución: forman parte de la vida cotidiana de las provincias y distritos. Sus periodistas conocen los nombres, los caminos, los problemas y las urgencias de sus localidades. La radio acompaña hogares, comercios, vehículos y mercados; la televisión regional pone rostro a problemas que desde Lima muchas veces terminan reducidos a una estadística.
Perú dispone, de una extraordinaria infraestructura para esa comunicación territorial. CONCORTV registra 8,283 estaciones de radiodifusión: 6,168 de radio y 2,115 de televisión, distribuidas a lo largo del territorio nacional. Son miles de puertas abiertas hacia el país real.
Llegar a una capital regional no significa haber llegado al interior del Perú. El país no termina en Lima, ni comienza en cada ciudad capital. Existen provincias, distritos, centros poblados y comunidades que durante décadas han reclamado algo elemental: la presencia del Estado, que los vea, los escuche y les hable directamente. Esta es la ocasión para que la presidente Keiko Fujimori, su premier Luis Galarreta y todos sus ministros y directores lo hagan.
(*) Director de la Coordinadora de Medios Locales




