Por Jaime Spak – Lampadia
El próximo domingo se van a desarrollar las elecciones más importantes de los últimos años.
Tal como mencioné en mi artículo anterior, no es un tema de Keiko sí o Keiko no, sino de que no deseamos un déjà vu del terrible gobierno de Perú Libre.
Comenzó con un limitadísimo Pedro Castillo, que se inmoló con ese absurdo golpe de Estado, y terminó con la frívola Dina Boluarte.
Los gobiernos de Jerí y Balcázar pasarán a la historia como accidentes políticos.
Los peruanos deseamos muchas cosas, que debe tener muy presentes el próximo gobierno.
¿Qué deseamos los peruanos?
• Deseamos trabajar libremente, que nadie nos imponga ideas trasnochadas para que nos convirtamos en otra Bolivia, Venezuela o Cuba.
• Deseamos poner coto a la inseguridad. El país ha sido tomado por la delincuencia. No hay día en que un peruano humilde, sobre todo informal, no caiga abatido por las balas de extorsionadores.
• Deseamos que los más de tres mil negocios que cerraron por la inseguridad vuelvan a funcionar.
• Deseamos que la salud sea un tema de primera prioridad. No es posible que la gente que no tiene acceso a la consulta privada tenga que esperar meses para ser atendida y años si tiene que practicársele una intervención quirúrgica. Muchos de nuestros humildes compatriotas mueren antes de esos procedimientos.
• Deseamos una mejor educación. Desde la época del gobierno de Fujimori no se han construido nuevas escuelas y las que existen están en estado deplorable. Recordemos que han pasado más de 25 años y ningún gobierno ha tenido la capacidad de arreglar y equipar la infraestructura educativa en el país. Ni qué decir del currículo.
• Deseamos un incentivo real para el agro, con créditos para los pequeños agricultores que les permitan mejorar sus cultivos. En Ica, la mejor región agrícola del Perú, el agro ha dado trabajo a miles de compatriotas. Pero también hay pequeños agricultores que requieren apoyo del Estado, con créditos apropiados para lograr un crecimiento sostenido.
• Deseamos mejores vías de comunicación para que los productores tengan la posibilidad de transportar sus bienes a la capital, a otras regiones, a puertos y aeropuertos, y así desarrollar aún más la agroexportación.
• Deseamos mayores incentivos a la inversión privada y extranjera. Es importante que existan más proyectos mineros, que son fuente de una gran cantidad de puestos de trabajo y de divisas para el país.
• Deseamos que exista una política enérgica para combatir la minería ilegal y, a su vez, generar más incentivos para que los mineros informales y artesanales puedan formalizarse y trabajar de manera eficaz, sin temer por su seguridad.
• Deseamos una profunda reforma del sistema de justicia. Hay que desterrar a los jueces corruptos y lograr que la carrera judicial sea una carrera digna, con sueldos adecuados y, sobre todo, con gente honesta. Que los juicios no demoren años y que quienes elijan a los magistrados sean peruanos de solvencia moral y sin ningún tipo de antecedente.
• Deseamos que el Congreso, a través de las comisiones de Ética y Fiscalización, tenga la capacidad para luchar contra la corrupción y eliminar el dicho: «otorongo no come otorongo».
• Deseamos que exista un plan económico que nos permita crecer más del 7 % al año para reducir los índices de pobreza, como se logró hasta el segundo gobierno de Alan García.
• Deseamos que la clase media, que creció de manera importante, vuelva a ser la misma de hace 20 años, cuando se vieron los resultados en una mejor calidad de vida para millones de peruanos.
• Deseamos que las empresas públicas deficitarias, que generan pérdidas millonarias, sean vendidas por el Estado ineficiente, como es el caso de Petroperú y Sedapal.
• Deseamos que los gobernantes se pongan firmes y sepan que el Estado solo debe intervenir en seguridad, salud, educación e infraestructura.
• Deseamos que todos se convenzan de que el Estado es un pésimo administrador.
• Deseamos que la honestidad sea la bandera del desarrollo. No queremos que quienes postulan a la primera magistratura vuelvan a convocar a gente incompetente para que, año tras año, sigamos empobreciéndonos.
• Deseamos que el gobierno que ingrese tenga la suficiente capacidad para entender que no se trata de enfrentarnos entre nosotros, sino de comprender que nuestros competidores son nuestros vecinos, que están cambiando sus estrategias para atraer inversión extranjera, como Chile, Argentina, Paraguay, Ecuador, Colombia y, ojalá, también Bolivia, que está siendo afectada por una grave crisis promovida por Evo Morales y cuya causa son justamente las pésimas decisiones que tomó durante sus gobiernos.
Por ello, estimados lectores, este domingo esperamos no tener un déjà vu de la elección de Castillo.
Necesitamos votar por el candidato que nos ofrezca orden, serenidad y planes de crecimiento.
No podemos votar por el caos, la improvisación, la idea de una asamblea constituyente, la estatización de empresas ni por asesores que tienen ideas descabelladas en sus cabezas.
Votemos por el futuro de nuestros hijos y nietos.
Lampadia




