LA POLÍTICA DEL «PAN Y CIRCO» DE NUNCA ACABAR: Entre la cerveza, las fiestas, las falsas encuestas y el olvido

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Por: Dr. Geisel Grandez Grandez*

Recorrer Bagua, Bongará, Chachapoyas, Condorcanqui, Luya, Rodríguez de Mendoza, Utcubamba o internarse en los pueblos a orillas del Marañón durante la campaña electoral deja un sabor amargo y de desencanto. La escena se repite en cada rincón de nuestra región: plazas o calles abarrotadas, orquestas retumbando hasta la madrugada, cajas de cerveza apiladas y platos servidos a diestra y siniestra.

Todo este despliegue encubre una realidad lacerante. Los mismos políticos de siempre (y algunos novatos sin la mínima experiencia en gestión) caminan por calles sin asfaltar y miran de reojo a comunidades que carecen de agua potable, salud digna o vías transitables, para luego subir al escenario y ofrecer únicamente diversión pasajera. Nos encontramos frente a la versión amazónica del viejo truco romano: pan y circo, esa estrategia que busca anestesiar y adormecer la conciencia de un pueblo para que olvide sus carencias sociales.

Como sucedía en la antigua Roma donde los emperadores romanos daban trigo gratis y grandes espectáculos para calmar al pueblo y que este olvidara la política, en Amazonas, dos mil años después, sucede igual. La fórmula para controlar al pueblo o las masas sigue siendo la misma: Una barriga llena y una mente distraída.

A este circo electoral se le suma un actor igual de funesto: los seudoconsultores y supuestos «analistas políticos» locales que pululan en las redes sociales buscando la atención y mirada de uno u otro potencial “candidato cliente”. Personajes sin ningún título, rigor técnico ni capacidad profesional que, atraídos como moscas a la “quicha”, se aprovechan del momento para hacer su propio negocio. Sin la menor responsabilidad fabrican encuestas mal elaboradas y amañadas a la medida del candidato que mejor les paga. Engañan a la población con cifras inventadas, inflando candidaturas vacías a cambio del rédito económico del momento.

Para colmo de males, las soluciones que llegan desde la capital resultan desconectadas de nuestra realidad. Mucho se habla de la plataforma Voto Informado del Jurado Nacional de Elecciones             (JNE) como el remedio para conocer a los candidatos, pero en Amazonas esa herramienta termina siendo inútil para la gran mayoría. La brecha digital es uno de los problemas sociales y una de las heridas más profundas de nuestra región: miles de ciudadanos, especialmente nuestros adultos mayores y las familias del campo, no tienen señal de internet, una computadora a la mano ni el conocimiento técnico para navegar en un portal web. Aquí el acceso a la información no se resuelve con un clic. Por eso, el mitin y la plaza pública siguen siendo el único canal directo donde el elector puede escuchar y evaluar; y es precisamente allí donde el candidato tiene la obligación moral de presentar propuestas claras en lugar de esconder su vacuidad (vacío, hueco) detrás de un escenario con parlantes.

Ante esta parálisis ideológica, la tarea de rescatar la política no puede quedar solo en manos de los electores. Hacemos un llamado firme a la prensa seria y responsable de la región, a los colegios profesionales y a la sociedad civil organizada para que asuman su rol histórico. Son estas instituciones las llamadas a convocar y exigir verdaderos debates de ideas donde se confronten planes de gobierno reales y soluciones viables para el cierre de brechas sociales. Amazonas necesita con urgencia que estos actores promuevan la firma de un pacto ético, un acuerdo y compromiso regional y local que obligue a los candidatos a empeñar su palabra frente a compromisos concretos, medibles y fiscalizables, desterrando de una vez por todas la demagogia de las plazas.

La responsabilidad de esta crisis no recae solo en la audacia de estos candidatos y sus mercenarios de la opinión pública, sino en la falta de un debate real. Si se revisan los discursos, las propuestas concretas brillan por su ausencia. Nadie explica con claridad ni plazos realizables cómo se cerrará la brecha en educación, salud, infraestructura, la brecha digital; cómo se potenciará al sector agropecuario, a la agricultura familiar, a las mujeres emprendedoras de nuestra región y de qué manera se protegerán los bosques sin ahogar la economía local. El debate de ideas ha sido suplantado por el espectáculo y el engaño estadístico.

Aceptar la fiesta, la cerveza o la comida no debe significar regalar el voto ni creer en encuestas manipuladas. Los amazonenses conocemos de cerca el esfuerzo diario y las necesidades de nuestra región y de nuestra gente. Ante este derroche, el reto de la población y sus organizaciones es fiscalizar y exigir compromisos reales cara a cara.

El futuro de Amazonas no se resuelve en una noche de fiesta, en una encuesta comprada ni en un portal web que nadie puede abrir en el campo. La dignidad de una región se defiende en la urna con nuestro voto responsable, exigiendo propuestas serias y firmando un nuevo compromiso con el desarrollo de nuestra tierra.

(*) Dr. Geisel Grandez Grandez. Abogado y Analista Político, Especialista en Gestión Pública, Lucha contra la Corrupción y Fortalecimiento de la Ética e Integridad Pública.

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