11/07/19 – 05:54
Luis Alberto Arista Montoya*
ReciÍn acabada la polÍmica restauraciÍn de la histÍrica Plaza de Armas de Chachapoyas y ya la poblaciÍn tuvo que estar, por varias noches, sin el servicio de alumbrado público; mÍs conocido como apagÍn, suscitando nerviosismo debido a los asaltos y la delincuencia urbana que cada vez se expande peligrosamente.
Una ciudad a oscuras se vuelve ensimismada porque sus habitantes prefieren no salir de casa, peor aún si llueve; y la policÍa no se da abasto para realizar rondas nocturnas, ademÍs, corre peligro tambiÍn.
Chachapoyas es hasta hoy una ciudad tranquila, apaÍadora. Desde mucho antes incluso desde aquÍllas Ípocas nocturnas o semi-nocturnas (anteriores a la dÍcada de los aÍos 60 del siglo pasado), cuando no habÍa luz elÍctrica, y cuando la hubo duraba solo hasta las doce de la noche. Y no pasaba nada en nuestra ciudad: ningún atentado, ningún asalto; cÍlidamente alumbrados por la bella y romÍntica luz lunar que propicia furtivos enamoramientos, para dar indiscretas serenatas. Uno que otro policÍa rondaba por el entorno de la Plaza de Armas; y en nuestras casas imperaba la luz del candil, de los tubulares o de las lÍmparas a gas petromax: esta penumbra propiciaba el diÍlogo entre padres e hijos, entre hermanos, entre amigos. HabÍa mayor uniÍn familiar, porque habÍa mÍs conversaciÍn y mÍs chirimoyeo (cultura del chisme, ahora sustituida por el celularitis y el tuitirreo).
Nuestra generaciÍn viviÍ aquellas Ípocas apacibles. EstÍn troqueladas en nuestras memorias bellas vivencias. DespuÍs vino el progreso: llegÍ la tenue luz elÍctrica de la antigua planta de Achamaqui del mÍtico rÍo Utcubamba; luego, en la Ípoca del gobierno de Velasco Alvarado, llegaron los grupos electrÍgenos comprados a Rusia y que funcionaban con petrÍleo; y en los aÍos 90 se inaugurÍ la HidrolÍctrica que hora administra Electro-Oriente.
Pero tambiÍn vinieron en forma conjunta los consabidos apagones (por accidente o negligencia). Y ni quÍ decir de los trÍgicos apagones producidos por el terrorismo de Sendero luminoso (ominoso, dirÍamos mejor porque no fue ni iluminado ni luminoso).
El caso último del apagÍn en la Plaza de Armas nos permite recordar y recomendar ver el famoso cuadro titulado ¿Ronda de Noche? (creado el aÍo 1642) del pintor holandÍs Rembrandt (quien naciÍ en 1606 y muriÍ en 1669), que se encuentra en el Rijksmuseum (Museo Nacional) en Amsterdam, que tuvimos la fortuna de apreciarlo directamente el pasado mes de febrero.
El cuadro tiene una dimensiÍn de cinco metros de largo por tres de ancho; con 18 personajes masculinos entre el aguacil de la ciudad acompaÍado por arcabuceros , empleados y un tamborilero que acompaÍaba al que leÍa los bandos de la ciudad, en plena actividad pública haciendo ronda de noche en las calles; adelante, dentro de los personajes adultos va un perro y una niÍa vestida de blanco y con una lÍmpara (no olvidemos que estaban en el siglo XVII) que tiene el mÍrito de alumbrar tenuemente los cuerpos y rostros de los personajes. Es que se trata aquÍ que el pintor fue todo un maestro en el dominio de la tÍcnica del claro/oscuro, de la luz y color
¿Ronda de noche? es la obra cumbre de Rembrandt, que, sin embargo, fue incomprendida por sus coetÍneos. Se convirtiÍ en el primer pintor holandÍs que rompiÍ la influencia de la pintura del renacimiento italiano en los PaÍses Bajos, creando la histÍrica Escuela de Pintura Flamenca. ReciÍn, a partir del siglo XIX Rembrandt es plenamente valorado, sus obras estÍn en casi todos los grandes museos del mundo. Es mÍs, debido a que ahora en esta bella y festiva ciudad no existe diferencia entre dÍa /noche para buscar la felicidad, el Alcalde de Nocturno (que existe en esta ciudad ademÍs del Alcalde Diurno) para cuidar la ciudad frente a las hordas turÍsticas, ha mandado erigir, en pleno centro histÍrico de Amsterdam, un monumento con las esculturas de todos los personajes del cuadro ¿Ronda de noche?, llevando en la parte superior la escultura a cuerpo entero del pintor Rembrandt, con su famosa peluca, su boina negra , su capa, portando en las manos su paleta y su prodigiosa brocha. Todo un homenaje al Maestro de Maestros
Dentro de unos dÍas este cuadro serÍ restaurado públicamente debido a que las partes oscuras estÍn perdiendo su color. Han convocado a mÍs de una centena de tÍcnicos e historiadores de arte, premunidos de rayos lasser y scaners de inteligencia artificial. El público apreciarÍ en vivo y en directo el proceso de su restauraciÍn observando a travÍs de unas paredes de lunas de protecciÍn; incluso, serÍ difundido vÍa internet. Recomiendo a los alumnos de nuestra Escuela de Bellas Artes contemplar este rito y liturgia de estÍtica inolvidables, donde la ciencia y el arte se dan la mano a favor del Patrimonio Cultural de la humanidad.
Este cuadro y el apagÍn que sufriÍ nuestra Plaza de Armas, nos han llevado a recordar las rondas policiales de antaÍo, como parte del paisaje nocturno de la ciudad de Chachapoyas, cuando la gente respetaba a sus autoridades, al prÍjimo, y todos y todas cuidÍbamos nuestra morada. Nos es que ahora no lo estemos haciendo, pero nos hemos descuidado un poco. Retomemos la iniciativa cÍvica, con alegrÍa y coraje, con generosidad, prestancia y orgullo. Que asÍ sea¦
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva, 10 de julio de 2019. Luis Alberto Arista Montoya.




