07/04/18 – 08:03
Luis Alberto Arista Montoya*
El antiguo discurso sobre la reivindicaciÍn de las provincias frente al centralismo limeÍo ha sido retomado por el Presidente MartÍn Vizcarra. Incluso, la presencia de ministros provincianos(o con visiÍn regionalista) en su gabinete parece seÍalarlo asÍ. Esperamos que este sea un proyecto sostenible de cara al Bicentenario de nuestra independencia.
Cuando en su discurso de juramentaciÍn el Presidente declara ¿Primero el Perú?, relaciono su aspiraciÍn con lo que postulaba el maestro Jorge Basadre: ¿Nada mÍs que el Perú, nada menos que el Perú. El Perú es el Perú?, que nuestro paÍs ni es superior ni inferior a otro paÍs, que tiene su propia identidad histÍrica, abierta en diÍlogo con el mundo globalizado.
El último libro que escribiÍ Basadre fue Elecciones y Centralismo en el Perú (apuntes para un esquema histÍrico), publicado por la Universidad del PacÍfico en marzo de 1980, es decir, hace 38 aÍos. El historiador tacneÍo falleciÍ poco tiempo despuÍs, el 29 de junio de 1980; aÍo fatÍdico para Perú porque ese aÍo Sendero Luminoso empezÍ su demencia terrorista quemando Ínforas electorales en Chuschi, humilde caserÍo del Perú profundo, situado en Ayacucho.
El dÍa de la presentaciÍn de su libro el maestro leyÍ un mensaje manuscrito tipo discurso/recado. Encargo y recado para todos los peruanos, en especial para lÍderes polÍticos. AllÍ tuvo la gentileza de obsequiarnos a algunos de sus amigos la fotocopia de dicho manuscrito. Copia que ahora la difundimos, pensando sobre todo en los jÍvenes millennials, que mÍs de las veces ignoran o desprecian la historia.
Va este texto tambiÍn dirigido a los nuevos ministros del presidente Vizcarra, a los candidatos locales y regionales que se aprestan a competir en las elecciones de octubre del aÍo en curso. Tenemos la esperanza que lo lean. Que lo tengan como texto de cabecera. Pues, estamos ante un texto de Ítica polÍtica, vÍlido para el buen comportamiento cÍvico.
Glosamos parte de ese discurso. En verdad- dijo aquel dÍa el Maestro con voz tenue, pero segura-, no he dicho nada que otros no hayan sabido privadamente. Trato de no cerrar los ojos y el espÍritu ante lo que son las cosas. Pero, hasta ahora, seÍalo siempre la eventualidad de situaciones mejores.
He aquÍ un resumen de las conclusiones de su libro:
Urge organizar- expresa Basadre en dicho mensaje -, educar y estimular, dejar expresarse a las comarcas, de abajo hacia arriba, para que, superando la democracia formal, sientan, analicen, estructuren, planteen sus aspiraciones y necesidades; y vayan a la articulaciÍn de ellas con la finalidad de confrontarlas y de ensamblarlas con las otras comarcas y regiones y de ir a su inserciÍn, en lo que tengan de legÍtimas, dentro de la estructura del cuerpo social del que deben ser ingredientes.
Los medios de comunicaciÍn entre la NaciÍn y el Estado- entre las cuales el sufragio tiene una importancia fundamental- han sido, en el Perú, dominados por el centralismo.
Necesitamos, por cierto, la sÍlida unidad que garantice la estabilidad nacional. Pero debemos luchar contra el colonialismo interno. Provincias Íntegras, sobre todo en las extremidades y en lo hondo del paÍs, han sufrido y sufren por culpa de Íl, o sea por regÍmenes llegados de afuera, simbolizados, con frecuencia, por gente extraÍa o sin representatividad, a veces acompaÍada por una burocratizaciÍn muy experta en trÍmites innecesarios y menudos.
Los pueblos, como los individuos, necesitan autenticidad, o sea verdad en su existencia, algo que es lo contrario de la falsificaciÍn.
Para lograr esa autenticidad- sigue diciendo Basadre-, dentro del nivel de la vida ciudadana, son indispensables las instituciones sustancialmente sanas y dinÍmicas o, por lo menos, con un mÍnimo de eficacia.
Nuestra vida oficial no debe funcionar en exceso subordinada a Lima. Si se rompe positivamente esa costumbre, quedarÍan abiertos horizontes para que el peruano se convenza de que aún no ha dado su cabal medida en el orden polÍtico, social, econÍmico, cultural y espiritual.
Organizar el Estado sobre la NaciÍn: he ahÍ el ideal.
Ya no debe estar la NaciÍn humillada, olvidada, suplantada, absorbida o manipulada por el Estado. La búsqueda de dicho objetivo no ha de implicar un obstÍculo, sino, por el contrario, un estÍmulo para el pleno ejercicio del dinamismo y de la capacidad efectiva que el aparato estatal necesita desarrollar en su adecuado funcionamiento.
AsÍ terminaba Jorge Basadre su discurso/recado, escrito en Lima en enero de 1980 (vÍase adjunta la copia de su manuscrito)
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*EDITORIAL. Para Radio Reina de la Selva. Lima 6 de abril de 2018. Luis Alberto Arista Montoya.




