Rodríguez de Mendoza: Reflexiones de José Luis Castro Lozano, sobre las Fiestas Patronales de San Nicolás y Virgen de Natividad

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Y ahora qué?

Han pasado las fiestas patronales de la provincia Rodríguez de Mendoza que, por el propio avance de la modernidad y la vorágine globalización, se va convirtiendo en una feria patronal; dejó -tal vez- de ser una fiesta para el pueblo, en una actividad apetitosa a quien se dedica al rubro. Pasaron las fiestas con poco de rescate cultural y tradicional, las costumbres de un poblador mendocino igual se las traga la modernidad, porque no enseñamos tradición, enseñamos que hay que disfrazarse y salir a las calles, enseñamos que el certamen de belleza es un negocio para el quien lo ve de ese modo, enseñamos que ya no jugamos al voley o al futbol para regalar nuestro arte a los patrones, sino para ganar una apuesta o un pecho a pecho, como lo llaman.

También, enseñamos que lo que era la fiesta patronal es una feria para que los deportes de aventura sean privatizados como muchas actividades, enseñamos que nuestra tradición y costumbre es solo recuerdo y añoranza, enseñamos que el albazo dejó de ser por mayordomos y es un pasacalle de gente habida de seguir «juergueando» sacando desenfrenadamente zapateos, gritos y silbidos; porque ya nadie hoy te abre la puerta, y te regala dulces y bocaditos; y, eso es entendible, porque hay algunos «camuflados» que hacen desorden.

Si para el próximo año queremos hacer un salvavidas a las tradiciones, es este el momento de empezar. Evaluemos qué estamos perdiendo y trabajemos para recuperarlo. Ser parte de un comité de fiestas, debe ser duro, agotador y quizás nada apreciado; pero seguir dejando que el desorden con el que crece nuestra ciudad se compenetre con las actividades de las fiestas patronales.

Ese desorden que acaba con las tradiciones como una metástasis, acabe con la tradición y la riqueza invaluable de la provincia: SU GENTE.

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