24/03/17 – 05:35
Por: Suriel Chacón – Tiempo 26
Hoy, más claro que nunca, todos los peruanos estamos conociendo la ferocidad de los fenómenos meteorológicos producto del calentamiento global y/o cambio climático. La emergencia climática que estamos atravesando los más de 31 millones de peruanos nos tiene que dejar una gran pero grandísima lección a absolutamente todos, especialmente a las autoridades: alcaldes, gobernadores, ministros, y al mismo presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski.
Por ejemplo, el fenómeno del niño? con una crueldad, salvajismo similar a este ˜niño costero™ nos visitó en 1998, dejando devastación, desolación, desgracia por su paso. 19 años después es penoso anunciar que los alcaldes, gobernadores, ministros y los gobiernos de turno han hecho poco, por decir algo, para reducir los efectos de estos despiadados fenómenos que, dicho sea de paso, son naturales y cíclicos, lo que indica que dentro de un par de años regresará incluso con más vehemencia. Ante ello, tenemos que preguntarnos, viendo que las victimas mortales y las familias damnificadas son casi todos aquellos ciudadanos que viven ”a lo largo y ancho del país”, en las riberas de los ríos, especialmente en la ribera del río Rímac. ¿No sería acaso el mejor momento para que todos los gobiernos trabajen en equipo y reubiquen ”con su voluntad o contra ella” a todas esas familias irresponsables que han estado construyendo en los últimos años sus viviendas en la ribera del citado río?, ¿este gobierno tendrá los pantalones para tomar la iniciativa firme e irreversible?

Ojo, pestaña y ceja, nadie está diciendo que boten a estas familias, al contrario, que el gobierno los reubique a una zona segura, donde ellos no estén poniendo en riesgo su propia integridad. Asimismo, considero oportuno una ley que prohíba este tipo de construcciones en las riberas de los ríos. También hay que prestarle mucha atención a los malditos traficantes de terrenos, quienes ya deberían de ser capturados y enviados a la cárcel de inmediato, pues ellos son, en gran medida, los responsables de ofrecer terrenos a las personas más desposeídas, incluso en las mismas quebradas por donde de manera cíclica los huaicos aparecerán sí o sí.
¿Usted tiene alguna idea más al respecto? ¿Usted considera oportuno ”después de estas tragedias”, reubicar a estas familias a una zona segura, con el objeto de evitar mayores desgracias en un futuro cercano?




