Chachapoyas continúa sumida en el desorden urbano, la inseguridad y la incertidumbre administrativa. Un memorial presentado por vecinos del sector Pollapampa–Manchibamba y zonas aledañas vuelve a poner en evidencia una problemática que se arrastra desde hace años: el otorgamiento de licencias de funcionamiento presuntamente irregulares, la proliferación de locales de expendio de licor y centros de diversión en zonas residenciales, y un conflicto de competencias entre la Municipalidad Distrital de Huancas y la Municipalidad Provincial de Chachapoyas.

Mediante la Carta N.° 01-2025/ASF, dirigida al alcalde distrital de Huancas, Zósimo Meléndez Castillo, los vecinos expresan su profunda preocupación por decisiones municipales que —según sostienen— estarían vulnerando la Ley Orgánica de Municipalidades, la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, así como ordenanzas y disposiciones vigentes que reconocen a Pollapampa–Manchibamba como parte de la jurisdicción de la provincia de Chachapoyas
El documento detalla que, pese a tratarse de una zona residencial, en los últimos años se ha permitido la apertura de discotecas, bares y locales de expendio de licor —algunos bajo la fachada de bodegas o restaurantes— con licencias que habrían sido otorgadas por la Municipalidad Distrital de Huancas, entidad que, según los vecinos, no tendría competencia territorial ni capacidad orgánica, técnica y legal para hacerlo.
Como consecuencia directa, la población denuncia un deterioro acelerado de la calidad de vida: ruidos excesivos durante todo el día, tránsito vehicular caótico, presencia constante de personas extrañas, robos a plena luz del día y un clima de inseguridad permanente. Uno de los hechos recientes mencionados es el hurto de una refrigeradora a una vecina del sector, caso ya denunciado ante la Policía Nacional del Perú.

El memorial recuerda que la Constitución Política del Perú garantiza el derecho a la paz, la tranquilidad y un ambiente adecuado para el desarrollo de la vida, derechos que —según los firmantes— vienen siendo sistemáticamente vulnerados. Asimismo, se advierte que Huancas no contaría con unidades orgánicas de fiscalización ni ejecución coactiva, lo que impediría clausurar locales que generen contaminación sonora, inseguridad o riesgos a la salud pública.

Los vecinos exhortan a las autoridades distritales y provinciales a poner fin al caos administrativo, respetar los acuerdos de delimitación territorial ya definidos por la Presidencia del Consejo de Ministros y abstenerse de emitir licencias de funcionamiento en zonas residenciales hasta que exista claridad jurídica y capacidad institucional real para fiscalizar.
El reclamo ciudadano refleja un problema mayor: Chachapoyas sigue creciendo sin orden, sin planificación efectiva y con autoridades que no logran —o no quieren— asumir responsabilidades claras. Mientras tanto, la población continúa pagando el costo social del desorden, la inseguridad y la ausencia de decisiones firmes que prioricen el bienestar colectivo sobre intereses particulares.
La exigencia es clara: recuperar el orden urbano, garantizar la tranquilidad vecinal y devolver a Chachapoyas el carácter de ciudad habitable que sus propios vecinos reclaman con urgencia.




